El relatograma es un don

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Imagen: Relatograma Yucatán Feminicida por Adela Vázquez. 2017 14 agosto, 2017

Hace cuatro años conocí a una enlazadora de mundos que, en aquel entonces, estaba inmersa en una maravillosa propuesta llamada Robocicla en la que ya se intuían los esbozos de un futuro cercano en el que la palabra relatograma tomaría forma. Tiempo después pude entender de qué se trataba esa palabra, qué contenía, y compartirla como un bien común porque Carla Boserman lo hizo posible para mi y para muchas personas en diferentes lugares y en muy diversos momentos.

Relatogramas: dibujo y congnición en laboratorios sin muros es un trabajo que puede consultarse en línea pero debe ir acompañado de la mirada que Carla aportó a una extensa investigación en un contexto muy determinado. Los relatogramas se expandieron más allá de los muros académicos recordando el Gran Árbol del Conocimiento (GAC), protagonista del cuento Colabora-bora de Robocicla, que sembraba sus semillas para compartir las ideas libremente.

Es gracias a esta historia que ahora puedo relatarles esta otra, El relatograma es un don, porque todas tenemos una historia que parte de otra historia, experiencias comunes que sólo son posibles si se comparten.

En palabras de Carla Boserman, el relatograma es relatar la vida de un objeto, “es la suma del término relato con el sufijo -grama (escrito o gráfico). Busca nombrar dispositivos formados por dibujos y palabras que permitan acercarse a una idea desde muchos lugares” (Boserman, 2013, p.34). El relatograma contiene su propio ciclo de vida, desde que comienza siendo un papel en blanco hasta que se convierte en un objeto digital y, de principio a fin, se configura como un don.

Ciclo de vida de un relatograma por Carla Boserman. 2013.

La primera vez que Carla vio uno de sus relatogramas impresos fue después de una sesión que un grupo de amigos y compañeros de andanzas colectivas compartimos en la plataforma en red Think Commons junto a Domenico di Siena. De este encuentro surgió un relatograma que ella misma diseccionó para concretar su morfología (Boserman, 2013, p.37):

  1. Información del evento, lugar y/o contexto en el que estás inmersa/o para relatogramar.
  2. Dibujos de las personas protagonistas del espacio, evento y/o lugar con una breve descripción dibujada y/o escrita.
  3. Hastags del evento, lugar y/o contexto, proyecto, colectivo, etc.
  4. Datos acerca de los datos -metadata- (sistema de etiquetado, licencia de uso, etc.).
  5. Cartelas que destacan conceptos, instituciones, colectivos, proyectos, localizaciones geográficas, etc.
  6. Webs, libros y/o lugares donde ampliar más información.
  7. Bocadillos que recogen diálogos.
  8. Iconos, símbolos, dibujos que relatan el ambiente o entorno en el que estás.
  9. Ideas o conceptos a resaltar.
  10. Resumen del conocimiento adquirido, preguntas y/o reflexiones.
  11. Descripción dibujada de las personas que dialogan y preguntas.

Morfología de un relatograma por Carla Boserman. 2013.

Tiempo después, compartí con Carla mi experiencia como observadora y lectora de sus relatogramas, como aporte a su Trabajo de Fin de Máster:

“Son varios los relatogramas que tengo en la retina, de una visión inmediata en las redes sociales y posteriormente, más detenida, en Flickr […]. Pero hay un relatograma especial que ocupa esta respuesta: el de la sesión Think Commons que tuvo lugar en junio del año 2013 […]. Cualquier sesión puede llegar a ser efímera, pues hoy en día la inmediatez de lo digital nos acelera sobremanera. Yo sentí ese encuentro de 1 hora como de 5 minutos, y no pude retener la mayor parte de las cosas acontecidas. Aunque tomas notas, aunque observas y escuchas, aún es necesario sentarse después para repensarlo, analizarlo, editarlo, relacionarlo y/o enlazarlo. Además de sintetizar y recoger los datos correctamente, los relatogramas forman una red analógica que luego se digitaliza, que genera emociones, afectos y sentimientos” (Vázquez Veiga, 2013).

Y esto fue lo que sentimos al compartir el relatograma de la sesión Think Commons en Facebook:

Relatograma impreso. 2013.

Diría que el relatograma es una manera de dejarse afectar por el espacio concreto en el que nos encontramos y las relaciones que en él se producen. Un espacio que, de manera intencionada, pretendas relatogramar pero no de un modo prediseñado o a partir de una rígida metodología sino sintiendo, primero, para fusionarte con lo que está pasando, después. Es un ejercicio complejo porque requiere que nos situemos pero, sobre todo, que miremos, que escuchemos y que seamos acompañantes en un momento preciso que compartimos con otras personas. Es un proceso en común, o en otras palabras, relatogramar se hace entre todos o no se hace. Esto quiere decir que aunque es una/o el que dibuja y relata mediante una gráfica particular, lo hace porque sus compañeros, aquellos que se encuentran en ese espacio compartido -ya sea una reunión, un concierto, una charla, un parque, un espacio público, una casa, etc.- están ahí. Es un intercambio, es un toma y daca. El relatograma es en sí mismo un don.

Un don para Rebeca Lane de AdelaVV. 2015.

Sentir y vivir cómo se expande y compartir la acción de relatogramar con otras personas en un mismo espacio es una experiencia única. En mi caso forma parte de muchos momentos pero esta acción-intención siempre va acompañada de afecto y de las ganas de dar, de compartir luego los relatogramas con seres que, a su vez, comparten su conocimiento con otros, sus experiencias, etc. Algo de esto experimentamos en la Licenciatura en Desarrollo y Gestión Interculturales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en su sede de la ciudad de Mérida, Yucatán, en la que junto son varias generaciones de alumnos realizamos sesiones de relatogramas para reflexionar sobre la metodología y la acción que ésta entraña, en un ejercicio de co-aprendizaje que se expande más allá de los muros académicos. No se trata solamente de dibujar, ni mucho menos de caricaturizar, como algunos han comentado en algún momento. Para comprender hay que escuchar, mirar y dejarse afectar.

Valga como ejemplo un relatograma que surgió de una mesa redonda que, éste 2016, tuvo lugar en el Centro Peninsular en Humanidades y en Ciencias Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México para abordar la situación del país y de EEUU ante la era Trump.

Relatograma de Natalia de la Garza. 2016.

Las intervenciones de diversos académicos se sucedieron una tras otra a modo de ponencia individual, pero Natalia hizo un compendio de esos relatos en una misma gráfica en la que el dibujo imaginado de un Donald Trump en boca de todos, refleja el impacto de un crudo escenario político y social. En este caso, el relatograma aborda en sí mismo la importancia de abrir los muros académicos a una real colaboración, es decir, a un trabajo en conjunto que implique no sólo tratar un tema concreto desde la expertise de múltiples disciplinas sino ser par y parte a la vez, pasar del discurso a la acción, generar lazos de reciprocidad y, por qué no, poner en marcha la reflexión que sobresale del papel, primero, y del objeto digital, después.

Durante el pasado conversatorio Violencia y salud de las mujeres en Yucatán, coordinado por Fátima Flores Palacios en el Centro Peninsular en Humanidades y en Ciencias Sociales de la UNAM, relatogramé las sesiones con la fuerza femenina que ahí se contuvo y publicamos una entrada en la página web del Programa de Estudios en Mano Común del que formo parte junto con otras compañeras como embajadora en la diáspora, entre Galicia y Yucatán, de este especial programa en el que abordamos temas y acciones relacionadas con los comunes, las ruralidades y los feminismos.

Relatograma Yucatán Feminicida por Adela Vázquez. 2017.

La posibilidad de generar estos objetos digitales nos permite compartir estos momentos vividos con otras personas y cruzar un gran océano, de península a península y más allá. Una muestra más de que el relatograma es un don.

* Boserman, C. (2013). Dibujo y cognición en laboratorios sin muros. Trabajo de Fin de Máster. Máster en Comunicación, Cultura y Ciudadanía Digitales. Universidad Rey Juan Carlos. Madrid.

 

Las ideas aquí expresadas son responsabilidad de sus autores. Miradas Múltiples las ha incluido en apoyo a la libertad de expresión y el respeto a la pluralidad.

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México / España

Aunque hablo en singular ello entraña un "nosotros": nací en Santiago de Compostela (Galicia) y emigré a Yucatán (México) hace doce años. Vivo entre Galicia y Yucatán. Vivo y siento desde el procomún en el día a día. Me formé en Historia del Arte, Conservación del Patrimonio Cultural, Gestión Cultural y Trabajo Social pero soy vecina y compañera, sin esto lo demás no importa. Me interesan los cuerpos, las relaciones y los espacios sociales. Me apasiona compartir nuevas dinámicas y herramientas de co-aprendizaje sobre cultura digital y analógica como nuevas/necesarias formas de entender el mundo, nuestro entorno y la importancia del trabajo colaborativo como nexo entre pasado, presente y futuro. Todo esto sólo puede hacerse entre todos. Miradas Múltiples es el valor de unos ojos que escuchan. Es un intercambio de sentidos que se mezclan a partir de cuerpos diversos que se dejan afectar de/por las experiencias vividas en múltiples territorios, en diferentes momentos y con muchas personas. La importancia de MM no radica en ser un nuevo medio de comunicación, tampoco en lo que dice, lo que lees o lo que ves. Su valor va mucho más allá y sólo es posible entenderlo si lo sientes desde la piel, dejándote afectar de/por él; sintiéndolo también tuyo.
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