Capitalismo y violencia contra las mujeres

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Imagen: pinta en una calle de Jaén, España. Fotografía: Gloria Serrano 7 septiembre, 2017

D urante las vacaciones de verano estuve en Granada. Cierta noche, caminando por sus calles presencié la discusión de una pareja joven, eran gente del lugar. Él le gritaba a ella con el tono de voz y la autoridad del padre que reprende a su hijo cuando se ha portado mal. Días después, en Jaén vi otra pelea donde la chica asumía la actitud de un niño regañado: la mirada baja, los brazos cruzados, el gesto fruncido. El fin de semana pasado, en Madrid, un hombre mayor y alcoholizado insultó a su acompañante —cuantas veces pudo— frente a los comensales del restaurante que lo mirábamos con incredulidad y molestia, dudando en intervenir o no.

Escenas diarias, situaciones que suceden a menudo en cualquier punto del planeta y forman parte del anecdotario. Nada que sea noticia o que amerite salir en los diarios, como una violación o un feminicidio. Sin embargo.

Imagen: Silvia Federici al inicio de la charla “Capitalismo y violencia contra las mujeres”, Madrid. Fotografía: Gloria Serrano.

La tarde del 4 de septiembre, la escritora y feminista Silvia Federici se presentó en el Centro de Creación Contemporánea Matadero Madrid para ofrecer la charla “Capitalismo y violencia contra las mujeres”. Entre los asistentes predominó el sexo femenino, en su mayoría chicas menores de veinticinco que abarrotaron la Nave de Terneras. Quienes no pudieron entrar, permanecieron en los alrededores para escuchar por los altavoces el mensaje en español de Federici que, a grandes rasgos y entre otras cosas, dijo:

“La violencia es una constante. La familia nuclear incentiva la violencia. Es un hecho que el gobierno no nos va a ayudar, la lucha debe ser desde abajo”.

“La violencia doméstica es potencial, tiene sus raíces en la desigualdad y no es casual, ha sido tolerada por el Estado. El hombre es el representante del Estado en la familia. Controla y disciplina a la mujer para que cumpla con su trabajo doméstico. Esto es parte de la estructura, de la organización y reproducción de la violencia. Hoy, no veo un cambio en este sentido. La violencia se ha incrementado en todo el mundo y se ha hecho más brutal. Ya no solo es doméstica, sino publica, se visibiliza para que todos puedan verla”.

“Por eso se deben comprender los procesos que incrementan esta violencia, para saber qué vamos a hacer juntas. Toda la violencia está vinculada con el capitalismo y su expansión en el mundo. Hemos llegado a un nuevo proceso de acumulación de dinero”.

“La violencia contra la mujer es funcional, contribuye al capitalismo. Atacar a la mujer es una forma eficaz de debilitar a la comunidad entera, porque son las mujeres las grandes líderes de las luchas sociales que no se dejan seducir por el poder”.

Imagen: asistentes a la charla “Capitalismo y violencia contra las mujeres” de Silvia Federici en Madrid. Fotografía: Gloria Serrano.

“La mujer fuera del hogar es más vulnerable. Por ejemplo, cuando tiene que migrar, al caminar por las calles o cuando trabaja en ellas. El empobrecimiento económico de la mujer va en aumento y muchos hombres se aprovechan de eso para generar recursos que no pueden obtener de otra forma”.

“Todas son formas diferentes de violencia bajo un modelo capitalista que empobrece a la población masivamente, a hombres y mujeres. También es necesario subrayar la militarización de la vida. Vivimos en sociedades militarizadas. Está el caso de Estados Unidos donde la policía tiene las mismas armas que el ejército. En las ciudades hay una circulación excesiva de armas y, cada vez, vemos como se multiplica el número de hombres armados y proliferan guardias de todo tipo”.

“Esta violencia social o laboral, no se puede disociar de la violencia en las relaciones personales, es ahí donde tiene su reflejo inmediato. En México se han documentado dos mapas paralelos de la violencia: la doméstica y la pública. Ambas están relacionadas y generan un clima de impunidad. El capitalismo perpetúa la violencia al marginalizar a millones de personas”.

Imagen: quienes se quedaron fuera de la Nave de Terneras, permanecieron en los alrededores para escuchar la charla. Fotografía: Gloria Serrano

“Estas son las raíces de la violencia actual. Pero la violencia no es solo física, también se puede ejercer a través de políticas públicas, es lo que conocemos como violencia de Estado, que cada vez es más abierta y ha generado que las mujeres se unan para rechazarla”.

“En la resistencia feminista debemos construir, no solo resistir. Esto implica dar el siguiente paso: socializar y reproducir un tejido social solidario, en el que no permanezcamos aisladas. Se trata de crear un territorio de seguridad donde podamos construir una nueva forma de convivencia”.

“La violencia no es solo contra las mujeres, es una violencia simbólica que representa muchas más. Por esta razón, la lucha debe articularse en distintos niveles para fortalecernos. Necesitamos preguntarnos cómo organizamos la vida cotidiana y la vinculamos a la lucha de la mujer por la salud, la educación y el empleo. No pretendo minimizarlas, pero hay que articular las luchas más allá del 8 de marzo”.

Sí, Silvia, definitivamente hay que articular las luchas, trenzar nuestras acciones más allá de las banderas y los lemas. Más allá de las catarsis individuales que pululan y se desvanecen en Facebook, de evidenciar los micromachismos o el mansplainning, de las acampadas y las manifestaciones, de los listones rosas, de las playeras moradas, de los países, de la inmediatez y de lo mediático. En fin, más allá de una fecha y sus reivindicaciones. Porque, de no hacerlo, seguiremos tolerando, viviendo al filo y acumulando historias —lamentables historias— en el anecdotario.

Imagen: Julia, la estudiante de la calle Pez, Barrio de Malasaña, Madrid 2017. Fotografía: Gloria Serrano.

“La mejor forma de cultivar la valentía en nuestras hijas y otras jóvenes es mediante el ejemplo. Si ven a sus madres y a otras mujeres de sus vidas afrontar el futuro sin temor, sabrán que es posible hacerlo”. Gloria Steinem

 

Las ideas aquí expresadas son responsabilidad de sus autores. Miradas Múltiples las ha incluido en apoyo a la libertad de expresión y el respeto a la pluralidad.

 

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Soy periodista mexicana, ahora en Madrid y siempre buscando la grieta en el muro. Máster en Gestión de Políticas y Proyectos Culturales por la Universidad de Zaragoza, España. “Saber mirar y saber decir” son los principales retos del periodismo que aspira a no quedarse en el olvido, que intenta contar algo más que una simple historia. Para mí, cultura se escribe en plural, es la fiesta de lo colectivo. Twitter @gloriaserranos
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