Rodrigo y su historia de esfuerzo

Por   ・ México - Inglaterra
Fotografía: Pablo Allison 11 octubre, 2017

Pablo Allison recorre distintos lugares de Centroamérica y, a su paso, habla con la gente y se encuentra con historias de vida comunes que pocas veces son noticia de primera plana en los diarios, pero que reflejan el día a día de cualquier ciudadano en comunidades que se parecen a tantas otras porque comparten, prácticamente, las mismas problemáticas. Son fragmentos de realidades que nos invitan a pensar cuáles son los lazos que unen a quienes habitan la región y quiénes son los rostros que están detrás de las estadísticas sobre diversos temas: inseguridad, pobreza, educación, etc. Hoy nos comparte esta charla con Rodrigo, un joven fotógrafo salvadoreño.

 

Acordé reunirme con Rodrigo, a quien sus amigos conocen como Toto, durante una marcha para recordar al Arzobispo Romero, quien fue asesinado durante la celebración de una misa el 24 de Marzo de 1980 en San Salvador, El Salvador.

Antes de iniciar la marcha y para “romper el hielo”, le hice las preguntas típicas, ¿cómo estás?, ¿qué tal te va?

Rodrigo es fotógrafo, músico y un devoto cristiano protestante que creció en un ambiente amable y hogareño donde su familia siempre lo apoyó y le permitieron crecer en libertad.

Mientras platicábamos, mi curiosidad estaba en saber por qué él, a diferencia de muchos jóvenes en este país, no formaba parte de alguna pandilla. Rodrigo me dice que nunca le atrajeron y aclara: “Eso nunca me llamó la atención. En la iglesia encontré un refugio que me protegió para no caer al camino negativo. La iglesia me ha apoyado durante toda mi vida.

Él conoce la manera cómo las pandillas reclutan a algunos chicos en algunos barrios. De hecho, sabe del caso de un muchacho de 20 años que se negó a ser parte de una pandilla, por lo que tuvo que dejar su casa para escapar y que no lo vieran más. Pero la pandilla empezó a intimidar y extorsionar a su madre, forzándola a pagar 150 dólares, luego 200 y finalmente 300 para que la dejaran tranquila. Finalmente le advirtieron que si localizaban a su hijo, lo matarían.

Rodrigo cree que los grupos de exterminio, presuntamente formados por ex soldados y oficiales de policía, no están brindando una solución para terminar con la violencia terrible que ha golpeado a la nación y que ha hecho que San Salvador se ubique entre la segunda y la tercera posición de las ciudades más violentas del mundo de acuerdo con diversos informes. Entoces añade: “Al final, los miembros de las pandillas son seres humanos que también sufren y lloran. Es muy injusto que estos grupos de exterminio decidan quitarle la vida a estos muchachos, independientemente de que ellos maten a otras personas”.

Hace algún tiempo, Rodrigo trabajó sin sueldo. Su madre se oponía a que trabajara como fotógrafo, argumentando que tomando fotos no ganaba dinero, pero Rodrigo le demostró que estaba en un error y poco a poco ha asegurado su modo de subsistencia. De hecho, cuando empezó a trabajar en el periódico, se sintió muy orgulloso por su nuevo trabajo, pero nunca lo demostró frente a sus amigos porque no quería que se percibiera como un sentimiento de competencia y arrogancia.

Es peligroso ser fotógrafo, me dice y agrega que: “aquí no es fácil ser fotógrafo porque cualquiera te puede robar tu equipo en cualquier lugar. Es también difícil en el sentido que no es sencillo llegar al lugar de un crimen y ver a los miembros de una familia llorando en frente a su familiar asesinado”. Son ese tipo de situaciones las que han hecho que se esfuerce en ser mejor persona todos los días. También porque siente el dolor ajeno.

En cierta ocasión, con un compañero de trabajo, mientras manejaba para llegar al lugar de un homicidio y cubrir la nota, el miembro de una pandilla los obligó a detenerse, les mostró una pistola que llevaba en el pantalón y les preguntó qué hacían por ahí. El pandillero les explicó que no tenían nada en contra de los periodistas, que ahí no había pasado nada y les pidió que se marcharan.

Hablando de sus metas personales, en el futuro quiere formar una escuela de fotografía para niños de escasos recursos, donde pueda enseñarles a ver el mundo de una forma distinta. Desea que la fotografía les brinde una visión a futuro. “Preferiría un millón de veces más, ver a un niño portar una cámara que un arma”, me dice.

A pesar de todo, no teme criticar al gobierno ni le preocupa que la policía intente molestarlo, es algo que no cree factible. Lo que sí teme, como casi todo Salvadoreño, es hablar mal de las pandillas. Respecto a los derechos humanos me comenta lo siguiente: “En la actualidad es una situación muy difícil. No creo que los derechos humanos se respeten en el país. Solo revisa el caso del Monseñor Romero, han pasado ya más de 36 años y la impunidad prevalece”.

Como nota final, me dice que la perseverancia lo ayudará a perfeccionar su técnica como fotógrafo y artista. No me veo como el mejor fotógrafo, pero si me esmero y tengo paciencia, poco a poco mejoraré y me convertiré, también, en un ser humano más humilde.

Conoce a Pako, de Ciudad Juárez

Versión original en inglés (English version)

I agreed to meet Rodrigo who is also known to his friends as Toto at a march to remember the Archbishop Romero who was shot dead during a mass celebration on the 24th of March of 1980s in San Salvador. 

Before we started to get going I asked him the typical questions, how are you? how’s life? just to kick off the conversation.

Rodrigo is a photographer as well as a musician and a devoted protestant christian.

He grew up in a friendly household where his family supported him and allowed him to be free.

As we chatted along my curiosity was placed in knowing why he, unlike many young people in this country, did not end up in gangs. Rodrigo said that he was never attracted to them. He notes,“that stuff never caught my attention actually. I found a refuge in the church which protected me from falling into a negative path. The church has supported me all throughout my life”.

He is aware of the forceful gang recruitment procedure that happens to some kids in certain neighbourhoods. As a matter of fact, he knows the case of one guy in his early 20’s that refused to be part of them, hence, he had to run away from his house not to be seen again. After that, the gang started to intimidate and extort the Mom, forcing her to pay $150 then $200 and finally $300 if she wanted to be left alone. They finally warned her that if they located her son he would be killed.

Rodrigo thinks that the extermination groups, allegedly set by ex-soldiers and police officers are not bringing a solution to end the terrible violence that has shook the nation and made San Salvador fluctuate between the second the third position as the most violent city in the world according to some surveys. He adds, “In the end, gang members are human beings that also suffer and cry. It’s unfair that these extermination groups decide to take these kids lives away, regardless of the fact that they kill other people”.

Some time ago, Rodrigo worked at a  without a pay. His Mom used to be opposed to the idea that he worked as a photographer since she argued that no money was made by taking pictures but Rodrigo has proved her wrong and little by little he has managed to secure a living.

As a matter of fact, when he joined the newspaper company; he felt very proud of his new job but never showed off about it to his friends as he dislikes the attitude of competition and arrogance.

It’s risky being a photographer he says and adds, “ It’s not easy being a photographer here because anyone can rob your equipment at any point. It’s also tough in the sense that it isn’t t easy to arrive at a crime scene and see a family member cry in front of his/her murdered relative. It’s those situations he has encountered that have made him strive to be a better person every day. He also feels their pain.

On one occasion he was driving alongside a work colleague to locate a homicide scene in order to carry out an assignment. When they arrived at the community, a gang member forced them to stop, flashed a gun that was tucked inside his trousers and asked them why they were there. The gang member explained that they had nothing against journalists but that nothing had happened there so they had to leave.

In terms of his goals in life, he means to set up in the future a small photography school for kids from low income families to teach them how to see the world in a different way. He wished that photography would provide them with a vision for their future. “ I would prefer a million times more to see kids carrying cameras than guns”.

Overall he isn’t scared of speaking out against the State nor is he worried on whether police would try and mess with him as he sees it highly unlikely to happen. What he does fear, like most Salvadorans, is about speaking against gangs.

With regards to human rights, I ask him to give me his opinion on that topic, “It’s a very difficult one actually. I don’t believe that human rights actually exist in the country. Just check the case of Monseñor Romero, more than 36 years have gone past and impunity still prevails.

On a final note he adds that perseverance will help him to improve as a photographer and artist, “ I don’t regard myself as the best photographer but if I applying patience and perseverance to what I do, I shall slowly get better at my profession and will become a more humble human being too…

Know Pako, from Ciudad Juárez

 

Las ideas aquí expresadas son responsabilidad de sus autores. Miradas Múltiples las ha incluido en apoyo a la libertad de expresión y el respeto a la pluralidad.

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México - Inglaterra

Nací en Manchester, Reino Unido y fui criado en México, en el Distrito Federal o Ciudad de México, como se conoce ahora. Inicié mis estudios universitarios de fotografía documental y periodística en la Universidad de las Artes, en el London College of Communication de Londres, Inglaterra. Posteriormente, en 2009, me recibí como fotógrafo documentalista del Newport College of Art and Design, de la Universidad de Gales. Mi aprendizaje en el ámbito de los derechos humanos, trabajando en organizaciones no gubernamentales como Amnistía Internacional y ActionAid, en Londres, se convirtió más tarde en inspiración para abordar las artes visuales desde un enfoque social y humanista. Algunos de los conceptos que utilizo en mis continuas exploraciones de la realidad son la libertad, la reclusión, el control, la migración y, obviamente, los derechos humanos. Miradas Múltiples me da la posibilidad de generar contenidos cotidianos para referirme a personas comunes y corrientes, como yo, sin inmediatez y siendo subjetivo, pero a la vez balanceado, justo y sensible, desde la empatía y sin dejar de lado el rigor en la información. Encuentra más de mi trabajo en Instagram: pablondon1
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