Israel, de Caracas, Venezuela

Por   ・ México - Inglaterra
Fotografía: Pablo Allison 15 noviembre, 2017

De los recorridos de Pablo Allison por Latinoamérica, surgen tres historias. Son tres fotógrafos: Pako, en Ciudad Juárez, México; Rodrigo, en El Salvador, y ahora en esta última entrega, el relato de Israel en la convulsionada Venezuela. Tres testimonios de la violencia que cruza la región, y que además reflejan esta frase de Berenice Abbott: “La fotografía (si es honrada y directa) tendría que estar relacionada con la vida contemporánea, con el pulso de hoy día”. Sin duda, un desafío que nunca olvida este trotamundos.

 

Tanto me habían hablado de la crisis en Venezuela y de los riesgos que significa vivir ahí, que eso me originó curiosidad de ir y verlo por mí mismo. Dicho esto, a mi llegada estaba muy preocupado por lo que podría suceder cuando estuviera en las calles, haciendo mi trabajo como fotógrafo. Admito que difícilmente me preocupo por eventualidades y por lo general sé cómo reaccionar frente a ellas. Tampoco quería hacer caso a las tendencias de los medios de comunicación para sacar mis propias conclusiones sobre la que tristemente se considera, de acuerdo con algunas fuentes, como la ciudad más peligrosa del mundo.

Una vez que abordé en Medellín, Colombia el avión con destino a Caracas (que prácticamente iba vacío), me senté junto a una mujer y le hice algunas preguntas para tratar de entender mejor la situación. Nuestra conversación duró casi todo el vuelo.

Una de tantas cosas interesantes que me dijo sobre el país (aunque se me dificultaba entenderla cuando hablaba en voz baja al denunciar las políticas del Presidente Maduro) fue que durante los primeros años de implementadas las iniciativas del presidente Chávez, estas brindaron un rayo de esperanza a los venezolanos en general. Mi acompañante de vuelo reconoció las contribuciones hechas a la gente pobre, a pesar de que no votó por Chávez y nunca estuvo de acuerdo con su política.

Ella, y otro joven venezolano con quien también hablé (que ahora vive en Panamá debido a la crisis nacional) están de acuerdo que la inseguridad es tremenda. La gente no se atreve a caminar por las calles de noche; en cuanto obscurece, el centro queda vacío. La carencia de alimentos está afectando muy fuerte a la población, (especialmente en las zonas rurales), no hay esperanza de un cambio y la gente está abandonando el país como nunca se había visto antes. El salario mínimo es tan bajo que cuando llega el día de pago, las familias solo pueden comprar alrededor de 7 artículos en una tienda y deben hacerlos durar un mes entero. Al escuchar eso, recordé la cantidad de personas que viven de la misma manera en mi propio país.

En resumen, ante lo dicho, estaba por llegar a un país “revolucionario”, en constante conflicto a causa de las diferencias políticas y muy molesto por la situación en general…

Un día después de mi llegada me encontré con Daniel, quien amablemente me llevó a dar un paseo por la ciudad para aclimatarme. Ese día, más tarde, fuimos a la zona de Petare, que se considera uno de los barrios más grandes del mundo con una población estimada de cuatro millones de habitantes. Tristemente, el lugar me recordó a Ecatepec o a muchos otros lugares con los que estoy familiarizado en México. Petare es una zona roja y todos me advirtieron que no fuera solo.

Israel, otro joven a quien visitamos, vive allí mismo en una casa humilde con su familia y dos perros, Victoria y Hitler. Es un fotógrafo al que le gusta correr riesgos para capturar imágenes inusuales y disfruta caminar de noche por las calles de Caracas, solo para captar la belleza, afirma, en su totalidad.

Se graduó de la Facultad de Artes que se ubica en el centro de Caracas. Mientras hablábamos y al ir caminando, me mostró su antigua universidad y con orgullo mencionó que no todos obtienen una plaza para estudiar allí.

Cuando era estudiante lo eligieron como representante de los alumnos. Recuerda los momentos en que pensaba movilizar a sus compañeros para exigir mejoras en la facultad. Como parte de su activismo, tomarían medidas radicales, entre ellas derribar postes de alumbrado público, colocarlos a lo largo de la carretera principal para bloquear el tráfico y, de esa manera, presionar a las autoridades universitarias.

Menciona que la facultad está en mejores condiciones ahora. En su época, era una guarida de traficantes de drogas e incluso algunos estudiantes iban armados. Lo dice con una sonrisa que me indica que eso no le importaba.

Al pasar por la estación Capitolio del metro de Caracas, donde se encuentran diversos edificios del gobierno, me pidió que le dijera cuál es el arma más letal del planeta. Sin pensarlo demasiado le respondí que para mí era la libertad, la independencia, el alzar tu voz, etc.

Para Israel es la cámara, porque le permite expresar lo que quiera. “Puedes hacer que alguien se vea genial o destruir su carrera”, dice y agrega que le gusta la fotografía porque sus imágenes pueden ser la voz de aquellos que no pueden hacerlo.

A lo largo de los extensos 20 kilómetros que caminamos ese día, cada vez que sacamos una foto estábamos en constate alerta. No importaba si se trataba de una zona abarrotada de gente o si era un vecindario de aspecto “elegante”. La población está siempre atenta a las motocicletas, esto porque son los asaltantes quienes las utilizan. Dicen que sacan una pistola y te quitan tus pertenencias sin ningún remordimiento, por eso es necesario ser extremadamente cuidadoso.

El ambiente es hostil y no se siente seguridad para caminar con libertad como en otras urbes que he visitado.

Israel es apasionado e inteligente. Tiene cierta sabiduría de la calle y conoce todos los rincones de la ciudad. No convive mucho con otros fotógrafos y le gusta valerse por sí mismo. Me mostró algunos de los trabajos que ha hecho y tiene guardados en su teléfono, imágenes de modelos y gente famosa que me hicieron apreciar un alto potencial y talento para la fotografía. Sin embargo, prefiere hacer trabajo documental para estar cerca de la gente, comprender sus necesidades y la realidad que enfrentan. Supongo que se identifica con ellos porque proviene de las mismas luchas.

Caminamos por las calles hasta que anocheció y cuando en Caracas es momento de estar aún más alerta, me comentó Israel.  También me pidió que guardara mi teléfono y la billetera dentro de mis pantalones y que asegurara mi cámara mientras nos dirigíamos hacia otra zona peligrosa, cerca del parque Carabobo.

Después de un rato nos detuvimos en una panadería, compramos algo para comer y luego llegamos al edificio donde me hospedaba. Ahí me despedí de Israel y fue entonces que pude relajarme un poco… solo un poco.

 

Versión original en inglés (English version)

 

Three stories emerge from Pablo Allison´s journey through Latin America. There are three photographers: Pako, in Ciudad Juárez, México; Rodrigo, in El Salvador, and now in this last delivery, the story of Israel in the convulsed Venezuela. Three testimonies of the violence that crosses the region, which also reflect this phrase of Berenice Abbott: “Photography (if it is honest and direct) should be related to contemporary life, with the pulse of today.” Undoubtedly, a challenge that this globetrotter never forgets.

 

So much had been mentioned to me about the ongoing crisis in Venezuela and the dangers regarding living there that I became more curious to come and see it for myself. That said, at my arrival I was pretty worried about what would happen when acting as a photographer on the streets (I must admit that I hardly ever worry about sketchy situations and I usually know how to react to them). I wanted to stop listening to the mainstream media and make my own conclusions about what is sadly considered to be, by some sources, as one of the most dangerous city in the world.

As I hopped onto what was literally an empty plane from Medellin, Colombia to Caracas, Venezuela, I was sat next to a woman and asked her a few questions to get a better understanding about the situation. Soon the conversation lasted for almost the entire duration of the flight.

Among the many interesting things she mentioned about the country (I found it hard to understand her as she spoke in a low voice when ever she denounced president Maduro policies) was that the first few years of former president Hugo Chavez’s government initiatives, brought a light of hope to Venezuelans in general. She acknowledges some of Chavez’s contributions towards poor people predominantly though she did not vote for Chavez and never aligned with his policies as a whole.

Herself and another young Venezuelan man who I spoke (he now lives in Panama due to the crisis back home) both agreed that the level of insecurity is tremendous. People don’t dare to walk the streets at night, the city centre is practically empty as soon as nights falls, the food crisis is heavily affecting the population ( especially in rural areas hope for change is very distant and people are leaving the country like it had never been seen before. The minimum wage is so low that when pay day arrives, families can only afford to buy about 7 items in a shop which they must stretch for an entire month. That said, it kind of reminded me about how many people live back home.

In conclusion, I was heading to a ‘revolutionary’ country that is in constant turmoil due to its political differences and very angry about the situation in general…

The day after I arrived I met up with Daniel who very kindly took me on a walk around the city to acclimatise myself. later that day, we headed over to the Petare area, which is considered to be one of the biggest neighbourhoods in the world with a population estimated to be around four million inhabitants. The place sadly reminded me of Ecatepec or many other places I am familiar with in Mexico. Petare is a red zone and everyone warned me not to go there by myself.

Israel, who we headed to visit, lives there in a humble house with his family as well as his two nice dogs, one called Victoria and the other one Hitler. He is a young photographer who likes to take risks in order to capture unusual images.

He particularly enjoys walking the streets of Caracas at night all by himself to capture the beauty in its entirety.

He graduated from an arts college located in the centre of Caracas. While I was speaking to him, he showed me his old college as we walked passed it. He proudly mentioned that not everyone gets a place to study there.

During his college years he was elected as a student rep. He recalls the times when he would mobilise his fellow students to demand improvements to the school. As part of their activism, they would take radical steps such as knocking down lamp poles on the streets and place them across the main road to block the traffic, hence, pressure the college authorities to take action.

He notices that the school is in much better conditions now. When he used to be a student it was a drug dealers den and even some students carried guns. He says that with a kind of smile in his face which kind of indicates to me that he did not mind that.

As we passed Capitolio station, where many government buildings are located, he ask me to name the most lethal weapon in the entire planet? Without thinking too much I respond that it’s freedom / independence / raising your voice etc..

Israel responds that to him it’s the camera because it gives you the freedom to express what ever you want. You can make someone look great in an image or you can destroy his/her career. He says that he uses the camera because his images can be the voice of those who cannot speak…

For the entire 20 odd km we walked that day we were constantly on the look out every time we took a picture. No matter whether we were walking in a crowded area or a ‘posh’ looking neighbourhood. People are constantly on an alert mode from crooks on motorbikes who generally carry the stigma of being robbers. They will pull a gun on you and strip you off of your belongings without any remorse, that is why one needs to be extremely careful.

The atmosphere is tough and it did not feel too friendly to me to wander freely like in other cities I have visited.

Israel is passionate and intelligent. He is street wise and knows every single corner of the city.

He does not hang out with photographers much, and likes to keep himself to himself. He showed me a few jobs on his mobile he had done whereby he photographed models and famous people and I could certainly appreciate a high level of potential and talent in his images. He prefers however to make documentary work in order to be close to the people and understand their needs and the reality they face; I suppose he identifies with them since he comes from the same struggle.

We kept on walking the streets until night time fell. At that point, it is time to be even more alert in Caracas, Israel said. He asked me to tuck my mobile phone and wallet inside my pants and secure my camera as we were heading towards another dangerous area, near Carabobo park where I was staying.

We stopped at bakery where I bought a few things for both to eat and eventually we reached the tower block where I said goodbye to Israel and managed to relax a little bit again…

Las ideas aquí expresadas son responsabilidad de sus autores. Miradas Múltiples las ha incluido en apoyo a la libertad de expresión y el respeto a la pluralidad.

Responsibility for the information and views set out in this publication lies entirely with the authors. And do not necessarily reflect the official opinion of Miradas Múltiples.

Comparte: Israel, de Caracas, Venezuela

por

México - Inglaterra

Nací en Manchester, Reino Unido y fui criado en México, en el Distrito Federal o Ciudad de México, como se conoce ahora. Inicié mis estudios universitarios de fotografía documental y periodística en la Universidad de las Artes, en el London College of Communication de Londres, Inglaterra. Posteriormente, en 2009, me recibí como fotógrafo documentalista del Newport College of Art and Design, de la Universidad de Gales. Mi aprendizaje en el ámbito de los derechos humanos, trabajando en organizaciones no gubernamentales como Amnistía Internacional y ActionAid, en Londres, se convirtió más tarde en inspiración para abordar las artes visuales desde un enfoque social y humanista. Algunos de los conceptos que utilizo en mis continuas exploraciones de la realidad son la libertad, la reclusión, el control, la migración y, obviamente, los derechos humanos. Miradas Múltiples me da la posibilidad de generar contenidos cotidianos para referirme a personas comunes y corrientes, como yo, sin inmediatez y siendo subjetivo, pero a la vez balanceado, justo y sensible, desde la empatía y sin dejar de lado el rigor en la información. Encuentra más de mi trabajo en Instagram: pablondon1
Contacto

Ver artículos relacionados