BUQUEIC: la lectura como práctica sexual

Por   ・ México
"Buqueic". Fotografía: Augusto Quintal 28 noviembre, 2017

Apuntes sobre un evento de literatura porno en la Mérida mexicana

Somos seres de perversidad inmensa cada uno de nosotros, villanos para quienes no existe más dios que sus deseos, más leyes que los límites de su resistencia, más cuidados que sus placeres.

 Donatien Alphonse François, Marqués de Sade.

 

Preludio

No sé si la Literatura mexicana está en decadencia o ascenso al día de hoy. Soy una partícula de polvo en cuanto el devenir literario del país y también un pésimo actor en los círculos académicos sobre la materia. Siempre quise escribir, y lo hago, sin estar afiliado a ningún movimiento o círculo de mi Estado. Escribo para no caer como persona, más que para subir al nivel de “Escritor”. Nunca participé activamente en talleres, acciones o reuniones. Tal vez eso me ha relegado a ser una voz en segundo plano dentro del parnaso de voces yucatecas; pero francamente, nunca me ha causado demasiado estrago. Así que cuando decidí realizar “Buqueic”, fue sin ningún otro motivo que las mismas ganas de compartir y escuchar a otros.

He vibrado siempre con lo erótico, lo violento, el desgarro en el Arte. Y me remordía el gusano de la curiosidad por saber si ese aliento haría vibrar otras cuerdas vocales.

Lo había tenido en mente desde hacía meses: realizar una lectura de autores locales y nacionales. Pero quería que esa lectura estuviese enfocada al seguimiento de algunas líneas temáticas en particular, líneas que siempre me han motivado como artista, líneas que arriesguen, que rompan, que desarticulen sin miedo, líneas necesarias (desde mi perspectiva) para un lugar tan moralino y cerrado como mi Mérida blanqueada.

Seamos honestos: las lecturas y presentaciones de libros o revistas suelen revestirse del protocolo riguroso que doña Literatura necesita (para el entendido promedio) y es común presenciarlas en espacios debidos para la formalidad del acto: bibliotecas, escuelas, recintos culturales…

Se presenta a los autores o el producto estético en cuestión y se procede a leer y… ya. A veces se charla. A veces se experimenta un poquito. Pero sin salirnos del honorable acto y política que se espera de los literatos. Hablo, por supuesto, de mi tierra.

¡El horror!, diría el señor Kurtz de Conrad. Un horror que puede alejar al público.

Disculpe el lector mi opinión, viciada por mi formación escénica: hay autores que al momento de leer su trabajo tienen una máxima cualidad somnífera. Es como si necesariamente la lectura se volviese un Drama Litúrgico, donde cada autor quiere sacralizar su palabra, pero dotándola de un rictus de solemnidad tremendo e indigerible. Es una verdadera lástima. Entonces los asistentes se aburren (esto es lo que humildemente me ha tocado ver). Si el espectador goza de la Literatura y de esa clase de eventos, tal vez volverá. Si es la primera vez que acude, se duda.

Definitivamente, no quería eso. Quería vestir a doña Literatura con menos trapitos: que mostrase más carne, menos seriedad. Así que, después de platicarle mi idea a una naciente amiga en una reunión de café, la escritora novel, traductora y profesora Georgina Yáñez, puse mente en obra con la pregunta: ¿quién más se atreve a escribir y a gritar el fuego de lo incorrecto en este lugar?

Como todo proyecto independiente, nació de la colaboración desinteresada y de las ganas de la gente.

Justo como el buen sexo.

El origen

¿Qué es “Buqueic”? Varios latidos.

“Bukkake” es una palabra  que designa la práctica sexual donde un grupo de hombres eyacula sobre otra persona: generalmente el “bautizado” se traga el semen de los participantes o lo deja correr por su rostro. La palabra viene del Japón dinástico, donde esta práctica era un castigo popular para las mujeres que eran infieles. Por su carácter de humillación, se convierte en una parafilia y práctica sexual reconocida en nuestro siglo, entrados los noventas: por la censura en la pornografía audiovisual del País del Sol Naciente (imposible mostrar los genitales y el ano), las productoras idearon elementos escénicos más potentes que impactaran a sus consumidores.

Nuestra “Buqueic”, término que nombró este encuentro, es la forma de pervertir esa palabra ya de por sí pervertida. En su escritura mexicanizada y fonética, quise asumir su naturaleza violenta y satírica como instrumento de perversión lúdica: si en un “Bukkake” los fluidos van hacia la boca, en nuestra “Buqueic” es desde la boca que se moja a todos los oyentes. Y de eso se trata: que por medio de la Literatura, de una boca o grupo de ellas, se sacie al público con imágenes.

Convocatoria

Bajo la marca de mi Teatro independiente, Perros que parecen laberinto, comencé a organizar el evento. ¡Bendita tecnología! Lanzando una convocatoria por medio de redes sociales, convoqué a escritores locales (para que leyesen su trabajo), a lectores (quienes desearan contribuir prestando su voz a los textos recibidos) y a autores fuera de la región que deseasen enviar su colaboración para ser conocidos en esta tierra. También se convocó a quien quisiese participar con acciones escénicas breves para habitar el espacio y transformarlo.

Si bien el proceso fue en síncopa, laxo al principio y después apresurado, la convocatoria fue un éxito singular: recibí cerca de una veintena de propuestas que dieron vida a la “Buqueic”: entre textos de escritores profesionales, autores noveles o amateurs, acciones escénicas, intervenciones espaciales y actores que interpretarían el trabajo de los autores foráneos, tomó cuerpo nuestra fiesta.

Particular agradecimiento le debo a Marcial Fonseca, escritor, editor y director de “Vava. MX”, revista especializada en erotismo, quien desde Querétaro me contactó para ofrecerme su ayuda, apoyo moral y técnico, incluso, pues fue de su autoría el cartel oficial del evento.

Cartel oficial del evento “Buqueic”.

Gracias a él, me percaté que la “Buqueic” podría realmente llegar a ser un movimiento, un vínculo entre creadores que persigan la misma dimensión estética y temática; creadores independientes que saben lo que es partir de cero, sin apoyo monetario (y muchas veces sin apoyo de terceros). Su revista fue un hallazgo grato y reconfortante. Conocer esas expresiones que se realizan en el país, con esfuerzo, fe y placer de ver realizado el trabajo que se desea.

El Acto

I

El veintiocho de Octubre de este año, nos dimos cita para el juego. Gracias al apoyo de la actriz y directora escénica Ilseé Morfín, cuyo Centro Cultural: “Ciudad Refugio” recién abrió sus puertas, tuvimos casa para realizar nuestro convivio estético (hablando en términos de filosofía teatral). En las amplias instalaciones que años atrás dieron cobijo a una congregación cristiana, comenzamos a despejar el camino para el encuentro.

Con una asistencia más que suficiente (tristemente superior para el parámetro de muchos eventos literarios en la localidad), comenzamos a saborear las letras y los actos de los participantes, que gustosos, ofrecieron cuerpo y voz para placer de los asistentes.

Así, “Buqueic” fue un vehículo para el diálogo entre artistas de distintas disciplinas. Un encuentro entre el público y los creadores, sentados uno junto a otro, disfrutando y asombrándose por igual. Y esto fue muy importante para nosotros: informar a la audiencia sobre de la trayectoria y el camino de los artistas locales que escuchaban.

Entre risas, sonrojos, gemidos, gritos, nos hermanamos.

II

En plena orgía de lenguas:

La primera en presentarse es Georgina, con una propuesta deliciosa: invita a los participantes a su “privado erótico”: un espacio acondicionado para que ella satisfaga las más bajas ganas de su cliente en cuanto a la escucha de poesía y textos breves, donde lo sensorial jugó un papel determinante.

Mientras ella desarrolla su trabajo, se presenta la “Buqueic” y debo sacar dotes de anfitrión para dar inicio a las lecturas. Comienzo lanzándome al ruedo interpretando el cuento pornográfico: “Jueves”, de mi autoría. Usando sobria utilería me enfrento al reto: calentar, desde cada punto posible, al Respetable:

 


El olor de tu carne me hacía temblar como se hace temblar a un perro con choques eléctricos (perdón por la extravagancia, he estado leyendo a un tipo llamado Seligman) y sentía la espesa baba correr por mi barbilla; la rabia se apoderaba de mi cuerpo en cuatro patas. No sé por qué, pero el pensar en esa imagen: yo perro y tú perra dejándote oler el culo antes del acto, me embruteció. Mi sangre se evaporaba a través de los poros, produciendo un calor espeso y rojo que nos cubría; era la proyección en macro de nuestra lengua.


 

Ángel Fuentes Balam: director de “Perros que parecen laberinto” y productor de “Buqueic”. Fotografía: Augusto Quintal

La gente ríe, hay uno que otro rubor en una que otra mejilla. Los aliento a dejarse llevar. Podemos relajarnos.

Se abre la carta para el juego.

Sigue Javier Crespo, un joven autor local, que lee un poema de su autoría: “Con la boca”:

 


La lengua húmeda es un impulso sexual.
Adecuada para nuestros pensamientos. Depravados somos y
consecuencia del deseo… la mujer es nuestro sexo.


 

Javier Paredes, autor novel con publicaciones en antologías locales y revistas nacionales y que además se desenvuelve como artista visual, nos arroja dos cuentos cortos: “Serpiente Húmeda” y “Primera necesidad”. Del último extraigo este fragmento:

 


Mientras recorría los anaqueles, el joven bibliotecario la imaginaba desnuda con las piernas abiertas sobre una de las mesas. La fragancia fresca, húmeda, que provenía de ella y que flotaba en el calor vespertino, obró en exacerbar los oleajes de su sangre. 


 

Y Javier, Xabi, para los amigos, es un autor que merece la pena ser leído: su calibre poético, temático y rítmico; su prosa repleta de referencias a la literatura culta y popular, lo dotan de una particular visión de la cotidianeidad que derrocha pasión y oscuridad satírica.

Ya dada la introducción de nuestro convivio, se presenta Goretty Herrera, “bióloga de formación, pero cabaretera de corazón”, como ella misma se define. Ella menciona que nunca ha podido ejercer sobre la ciencia y los senderos bifurcados de su interés en la poesía y el erotismo, la llevaron a formar parte de “Arrabaret”, un trío de mujeres yucatecas que decidieron montar espectáculos de cabaret con línea política y feminista, desde el underground de nuestro Estado. Ella interpreta su propio cuento: “Posesión demoníaca”, usando vestuario, utilería y su cuerpo como lienzo desnudo:

 


El demonio se acercó a su cuerpo. Primero le respiró en el cuello, produciéndole escalofríos en toda la piel. Con una mano le apretujaba el vientre bajo y con la otra la asfixiaba. Al sentir esas garras pasear más allá de su ombligo, empezó a humedecer…”


 

Goretty Herrera, interpretando “Posesión demoníaca”. Fotografía: Augusto Quintal

Toca el turno a Juan José Chacón, actor yucateco, egresado de la Escuela Superior de Artes de Yucatán, colaborador de “Perros que parecen laberinto”, “Teatro Ombligo de luna”, entre otros proyectos. Él interpreta cuentos breves de la escritora colimense Nadia Contreras, responsable de la revista “Bitácora de vuelos”. Los cuentos forman parte de su libro: “Solo sentir”. Juan realiza sendas interpretaciones humorísticas y sensoriales, resignificando elementos cotidianos para erotizarlos por fuerza de la palabra de Nadia, como en “Excepciones”: 

 


Carla y Paola, Diana y Olga, Tania y Lucía, Mónica y Ale­jandra, Sofía y Alondra. Todas, excepto Julia, desnudas. Las mancillo como un toro, un sapo. Les arranco los cabellos, las hago chillar como perras. Les aplasto los senos, los muerdo, los jalo, se los arranco. Les arranco el clítoris con la fuerza de quien solo conoce el dolor.


 

Juan José Chacón, interpretando textos de la escritora Nadia Contreras. Fotografía: Augusto Quintal.

La gente agradece la entrega y el carisma del actor, y se sumerge en la breve ficción de la escritora. “Buqueic” va dejando su larva inicial de lectura simple y comienza a transformarse en esa colaboración interdisciplinaria que está destinada a ser. Gozamos con la puesta en escena. Superamos el tabú y queremos oír más.

Rafael Cerecedo, actor y músico, compañero indiscutible de años, desde la época de mi primer montaje teatral, da voz a un relato de Marcial Fonseca, quien como ya describí en líneas anteriores, es director de “VAVA. MX” y escritor de fierezas palpitantes, como “Fornicar para pelear”:

 


Y aunque quisieron tragar mi espíritu y hacer que me pareciera a ellos queriéndome arrancar estos huevos que me fueron dados, los nenes y las nenas no supieron chingarme de una manera efectiva. Yo sabía resistirme. Sólo les daba de su parte y movía la cabeza para que se largaran. Todo mientras más rápido mejor. 


 

Rafael Cerecedo, en lectura dramatizada de “Fornicar para pelear”, de Marcial Fonseca. Fotografía: Augusto Quintal.

La prosa de Marcial es directa, seca, sin rodeos. Un elemento determinante para el golpe que produce su estética de rudeza. Escribe como habla. Pocos autores alimentan esa línea con honestidad. Por supuesto, Rafael dramatiza la lectura desde una respiración adecuada al tema: un dejo de hostilidad que su voz permite sentir en cada palabra.

Se presenta después un buen amigo, actor, director y dramaturgo yucateco, con una vida dedicada a la escena y fundador del “Colectivo Escénico Versus Teatro”: Wilbert Piña. Él lee su obra: “Hambre”, un exquisito y divertidísimo monólogo acerca de las bondades de la felación:

 


Mi maestra de primaria me cachó mamándosela a uno de mis compañeritos. Estaba horrorizada, sobre todo porque no me detuve cuando nos descubrió en el baño de la escuela, al contrario, eso me excitó aún más. Sacó una regla y me pegó en la cabeza. ¡Por favor! Pudo haber sacado un látigo y eso sólo hubiese encendido más las cosas. ¡La estúpida era ella, no yo! De todos los animales, vinimos a ser los más patéticos, los que no disfrutan su libertad y se escandalizan cuando uno de ellos la ejerce. No olvido su voz tipluda y entrecortada: Señora, su hijo no está bien, tiene que buscarle ayuda psicológica, tal vez psiquiátrica. ¡Qué mamada! (La de la vieja esa, no la mía. La mía fue deliciosa, tenían que haberle preguntado a Pablito.)


 

Wilbert Piña, en la lectura de su obra: “Hambre”. Fotografía: Augusto Quintal.

Mario Pineda, escritor y editor yucateco, con vasta trayectoria en el panorama de la literatura local, lee su poema: “Y al final fue lujuria”, un texto compuesto sobre acordes de música sacra, que juega y juega con la blasfemia de nuestros primeros padres, según la mitología judeocristiana:

 


Merecemos que el calor de las llamas,
dé un sabor exquisito a nuestra piel,
porque el último acto de la humanidad,
es un homenaje al porno,
al pecado más chingón,
a la lujuria en todas sus dimensiones.

 Termina el Apocalipsis,
seguimos nosotros,
el último Adán y la última Eva,
un par desconocido cogiendo,
¡El Sexgénesis! 


 

Omar Ceballos, joven actor, a continuación da lectura a dos textos: “Puta Cherrys”, del novel autor local Manuel Crespo, y “Gigantes”, original mío. Su lectura se acompaña de una acción cotidiana, mas transgresora al enfrentar al público con los pantalones bajos, soltando las imágenes que modula con sus inflexiones vocales: 

 


No me importa que seas una puta
o que no seas virgen,
o cabalgues
de hombre a hombre
y te cobres con
venganzas
tus enamoramientos.

Que te mires en mis ojos
y quieras llorarme
y matarme
luego del sexo, gata fina…
 


Debo olerte, abrirte las nalgas y deslizar mis dedos, hurgar suavemente entre la arena profunda, buscar la perla. Debo colocarte, guiarte ciego para ser mi faro. En cuatro patas puedo transformarte en mi perra, besarte en esa postura el sexo, mojar los vellos, la carne frágil y nerviosa. Soy yo tu perro, fiel a tu mano dominante, fiel a la truculenta simbiosis que formamos.


 

A continuación, se presentan dos mujeres creadoras, palpitantes, eléctricas, ambas artistas visuales, estudiantes de la Escuela Superior de Artes de Yucatán y fundadoras del colectivo “Diosas SXL”. La primera es Av de la Cruz. Ella sumerge al espectador en su poética desde el comienzo. Luces apagadas, una vela, el fru frú de la tela que sube por los muslos, su silueta gatuna paseándose entre las sombras, interpretando: “Cobertura”, un texto suyo:

 


Cuando metes algo en su funda. Cuando guardas algo en una vestidura que le cala perfecto y actúan como bisagra ambos elementos. Corporeidad, tacto de materia, enrollarse como se enrosca una serpiente, como se mete le pedestal en la abertura para quedarse parado. Para la continua fluidez. Es la conexión directa de partes las tomas eléctricas las tomas de agua, los flujos, la temperatura, la precisa incisión.


 

Seguida de este performance, otra Diosa, Milagros Lara que interpreta “FFP Conjuro”, toma la energía propuesta por su colega y nos hace participantes de su ritual personal: un cuchillo, olor a vela, la degustación de las frutas y las formas analíticas y suaves de su cuerpo:

 


Quélque coma de mi carne y beba de mi sangre, en mí pertenecerá y Yo en él.
No hay nación, por más  grande que sea que tenga cercano a sí a las Diosas. Como nuestra diosa propia que habita profundo de nosotros.
En mí ella pertenece y Yo en ella.
Este cuerpo que es fragua iridiscente, que es agua y fuego que todo lo arrebata.
Antídoto y veneno,
animal con animal frotado.
Preciso de mis ojos de pantera  volátil y voraz, aunque sé que no voy a morirme.
Soy mi macha.
Soy INVOCACIÓN.
Lamo el vacío…


 

Milagros Lara, interpretando su texto: “FFP Conjuro”. Fotografía: Augusto Quintal

Seducen al espectador, lo conmueven y lo hipnotizan. Ritual. La Literatura es cosmos personal, culto a uno mismo. Recuerdo a Jorge Eduardo Eielson, el poeta peruano, autor de “Ceremonia solitaria”: Si entre esferas me acuesto / Si entre esferas me despierto / Es porque tu sexo /  Es porque mi sexo / Se parece tanto al mío / Se parece tanto al tuyo / Que no conozco nada / Que no conozco nada.

“Buqueic” quiere ser ritual. Quiere ser celebración éxtasis. Pero no somos el hilo negro: queremos revivir las Grandes Dionisiacas que originaron la Tragedia Griega. La lectura como práctica erótica: lo vivo, lo puro, lo embriagador, práctica de un sexo vivaz.

Llega el turno de David Igneas, comunicólogo y creciente cineasta. Presto mi voz para interpretar sus poemas: “Ciberputa” y “Explosión onanista de líneas curvas”:

 


Vi la reflexión
de un cuerpo desnudo
en pequeños ojos de insecto sobre suelo.
De mi siniestra lactaba
cual péndulo.
En ella la sombra
parecía la mía.
La sal resbalaba de mi frente
en pequeñas cápsulas que me
humedecían:
pulsos del post-acto
taquicardia lasciva.


 

Daniel Fuentes, escritor joven cuya fuerza emotiva y estructural es notable, publicado en revistas literarias nacionales, en cuento y poesía, nos ofrece de viva voz su obra: “Desde los intestinos de un perro”: 

 


Ni siquiera el sol ha desaparecido
cuando escucho
abres la puerta
y mi rabo se levanta de la excitación
brinco torpemente para que me veas 

Ha llovido sin piedad
la humedad me tira
por las aguas estancadas
en este pasillo estrecho
salpico las paredes cuando despojo
mis pelos mojados
porque tengo frío.


 

El público se renueva varias veces: unos van, otros vienen, todos deseosos de oír algo que los encienda. La lectura ya alcanza las dos horas de duración. Hay asistentes que se mantuvieron en su asiento, que nos acompañan hasta el final. El ambiente es relajado, los espectadores piden más.

Itzel Mijares es psicóloga de profesión; me había confesado que era la primera vez que se atrevía a exponer sus letras. Escritora amateur de perversiones e imágenes sinuosas, nos acompaña como público y escucha, de la voz de Goretty Herrera, sus propios textos: “Más” y “Me gustó”:

 


Le desabrochó el pantalón a ciegas, al mismo tiempo que alcanzaba su boca para besarlo con ganas, introduciendo la mano para sentir el tamaño de su excitación y la humedad que se iba apoderando de ella, pidiéndole a gritos que lo introduzca en su sexo. Con ansias, le quito la ropa, hasta la interior, y lo mismo hizo con la suya.

Se colocó encima de su miembro y lo ayudó a entrar, casi obligándolo a soltar un grito de asombro por la sensación…


 

“Buqueic” busca ser también una plataforma para nuevos autores. Acercar a la Literatura, generar lectores, mover la entraña hacia las historias, los versos, la expansión del Verbo. Primeros acercamientos, la posibilidad de presentar el trabajo que se realiza en soledad. Dar impulso a voces secretas.

La fiesta finaliza con “La perrera”, un cuento de mi autoría, dramatizado con ayuda de Goretty Herrera.

 


—Te gusta que no sea más que tu perra, que no salga, que el sol no me acaricie, que nadie me mire.
No aguanté más.
—Quiero que orines.
—No puedo.
—Es una órden.
—Me das órdenes siempre. Pero no me dejas bailar tango.
—¡Cállate con eso!
Con la mano bien abierta, golpeé su nalga izquierda.
—¡Ay! Eres malo. Eres una mala persona.
Tomándola de las caderas, clavé mi verga en ella. Pensé en la cruz de Cristo, clavándose en la tierra. Aquí yacerá el salvador del universo.
—¡No!
—Sí.
Comencé a penetrarla sin cuidado.
—Eso te gusta. Soy tu mascota.
—Ladra.


 

Así termina “Buqueic”. El público se acerca, me habla, me pregunta cuándo será la siguiente edición. Hay personas que expresan su deseo de sumarse para la siguiente fecha. Hay saciedad y ganas. ¡Qué satisfacción!

Habló el erotismo desde distintas voces, sin censura, desde perspectivas varias, un bocado de la creación local en nuestra Mérida conservadora.

“Buqueic” tiene como objetivo convertirse en un ciclo de lecturas y acciones para fomentar la Literatura transgresora, cárnica, brutal, producida por la gente que no conforma el canon de las Letras Estatales. Se trata de un acercamiento. Un intento. Una primera vez. La lectura como práctica de placer: acercar a quienes no suelen prestar oídos, demostrar que no todo en la poesía mexicana está dicho, un pulsar para desvestir, para revestir, para desnudar totalmente, para bajar la Literatura del pedestal en el que la encasilla el academicismo más hostil y discriminatorio, despojarnos del miedo de compararnos con los que ostentan el panorama literario. Sugerir alternativas para vincular artistas y espectadores en un convivio que nos aproveche a todos.

“Buqueic” busca convertirse en un ciclo de lecturas y acciones escénicas que vinculen a creadores de distintas disciplinas en la línea del erotismo, la pornografía, la violencia y la sátira. Fotografía: Augusto Quintal.

Agradezco a todos los que hicieron posible “Buqueic”, e invito al lector a colaborar para las siguientes ediciones: mientras más seamos, el placer será mayor. Que la lectura sea tan placentera como el buen sexo. Eso intentamos.

A continuación, algunas ligas para conocer el trabajo de varios participantes de “Buqueic”:

-Página de Perros que parecen Laberinto: https://www.facebook.com/Perrosqueparecenlaberinto grupo de teatro independiente, dirigido por Ángel Fuentes Balam. Colaboran: David Igneas (Fotografía y música en la obra “El Ventrílocuo”) y Rafael Cerecedo y Juan José Chacón, como actores.

-Liga de descarga y lectura del libro “Devoré el cráneo de Eros”, de Ángel Fuentes Balam:
https://issuu.com/edicioneso/docs/devor__-el-cr__neo-de-eros__2___1_

-Revista VAVA. MX: https://www.vava.mx, dirigida por Marcial Fonseca.

-Revista Bitácora de vuelos: http://www.rdbitacoradevuelos.com.mx dirigida por Nadia Contreras.

-Página de Diosas SXL: https://www.facebook.com/Diosas.sxl/?ref=br_rs colectivo compuesto por Av de la Cruz y Milagros Lara.

-Liga a la Antología “Karst: escritores de la península yucateca en 2016”: https://issuu.com/adanecheverria/docs/echeverria_y_pineda_-_karst_escrito reunida por Mario Pineda, donde colaboran Daniel Fuentes, Javier Paredes. Ángel Fuentes y Manuel Crespo.

-Sitio del grupo “Ombligo de Luna” y página del Centro Cultural Ciudad Refugio, dirigidos por Ilseé Morfín: https://www.facebook.com/teatro.ombligodeluna/
https://www.facebook.com/centroculturalciudadrefugio/

-“Crescente”, sitio de psicología, educación y arte, administrado por Itzel Mijares:
https://www.facebook.com/psicocrescente/?pnref=lhc

-Sitio de “Arrabaret” colectivo de cabaret donde colabora Goretty Herrera:
https://www.facebook.com/ArrabaretColectiva/

-Sitio de Versus Teatro, dirigido por Wilbert Piña:
https://www.facebook.com/versusteatro/

 

Las ideas aquí expresadas son responsabilidad de sus autores. Miradas Múltiples las ha incluido en apoyo a la libertad de expresión y el respeto a la pluralidad.

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Trabajo con la palabra, desde el sentimiento de ser extranjero en todas partes, desde la ausencia, el erotismo y la violencia, desde la poesía. He viajado -viajo aún- por varias disciplinas artísticas con el afán de encontrar un lenguaje que conecte con los otros a nivel aurático. Soy un ser de la escena, del verbo que se encarna. Creo fervientemente en el arte que destroza los huesos y la mente, que hace mirar hacia nuestras guerras internas y nos permite estudiarlas, para construirnos como individuos activos, intelectivos, transformadores.  No hay separación, considero, entre géneros y miradas: cuando uno MIRA, siempre es actante principal de su realidad: desde el cuento o el reportaje, el canto o la crónica, el ensayo o la dramaturgia, estamos comprometidos con nuestra sociedad inmediata y con la aldea global, contrapuestos a la falsedad y desinformación de gran cantidad de medios. Como artista y ser de la palabra, tengo la obligación de esgrimir una mirada aguda, crítica, mutable y honesta para el mundo. Miradas Múltiples es para mí una plataforma de seres que están al tanto de la realidad, desde la periferia y el arrojo, no desde centros herméticos ni conformistas, que dicen, dirán, diremos lo necesario y lo incómodo, lo políticamente incorrecto para quien ostenta la censura como principal discurso. 
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