El vato de la bandera

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Imagen: Martín Pool Canúl Fotografía: Martín Zetina 12 diciembre, 2017

Dijo Octavio Paz sobre el gran mito mexicano: “Apenas si necesito aclarar que el tradicionalismo no me parece ni bueno ni malo en sí mismo: es un fenómeno social y su influencia -a veces positiva y otras maléfica- depende de las circunstancias y del momento. La creencia en la Virgen de Guadalupe no sólo ha sido un signo de la identidad mexicana, sino que ha resistido mejor a la erosión del imperialismo que las ideologías políticas nacionalistas y antimperialistas. No es difícil adivinar la razón: las creencias, en general, duran más que las ideologías”.

¿Culto, tradición, fervor religioso, emblema de un catolicismo anacrónico? En México, en otros lugares de América y en Filipinas, cada 12 de diciembre se festeja a la Virgen de Guadalupe. La fecha se asocia con la aparición de la Virgen al indio Juan Diego, en 1531 en el cerro del Tepeyac. Este día, además, marca el inicio de las fiestas de fin de año, del popular puente “Guadalupe – Reyes”. Para documentar la ocasión, Martín Zetina capturó con su lente las imágenes de su tocayo, Martín Pool Canúl, en el recorrido rumbo a la Ciudad de México para visitar a esta advocación mariana que sigue congregando a millones de fieles, de guadalupanos. 

Fotografía: Martín Zetina

Es originario del municipio de Halachó, en Yucatán. Martín Pool Canúl, de treinta y ocho años, siempre espera con ansias las vacaciones para vestirse de guadalupano y cumplir con su manda.

Su peregrinar comenzó a los trece años, cuando visitó a la Virgen de los Dolores, en el poblado de Chuina, en Campeche. Este año viajará en bicicleta durante 19 días. Recorrerá 2642 kilómetros desde Halachó hasta la Ciudad de México, ida y vuelta.

Desde entonces, ya suma 25 años viajando en colectivo y nueve años en solitario. Esta vez salió el 23 de noviembre para llegar la noche del 11 de diciembre y reunirse con su familia. Juntos, le llevarán serenata a la Virgen de Guadalupe.

Comenta que el año pasado su hijo sufrió una extraña enfermedad que lo tuvo al borde de la muerte. Pool Canúl le pidió a la Virgen que le cumpliera el milagro de sanarlo y así fue. Entonces decidió emprender el camino para agradecerle a la virgencita.

Dice que quiere ser un ejemplo para sus hijos, para que continúen con esta tradición. Martín, el vato de la bandera, es uno de los tantos mexicanos que dan forma a ese “río humano” que, en palabras de Carlos Monsiváis, “prosigue, convencido de su tarea única: la ofrenda mística, el dejar por unas horas de ser personas que van y vienen sin ocuparse de su Creador para ser otros, distintos, piadosos, que hallan gracia a los ojos de la Virgen en su día, el 12 de diciembre”.

La descripción que hace de esta festividad no puede ser mejor: “A los lados de la peregrinación parecen brotar los puestos de comida, de discos y casettes, de reproducciones de la Virgen (cromolitografía, objetos de madera y de plástico, hologramas, trucos ópticos), de camisetas con el estampado guadalupano, de gorras. La industria del fervor aguarda a los caminantes del Tepeyac”.

No se equivocó cuando dijo, en oposición a Octavio Paz, que: “En México no han sido los profesionales del antimperialismo los que han resistido mejor, sino la gente humilde que hace peregrinaciones al Santuario de la Virgen de Guadalupe. Nuestro país sobrevive gracias a su tradicionalismo”.

Fotografía: Martín Zetina

Fotografía: Martín Zetina

San Juan de Apóstol es el patrono  de la parroquia de Halachó.  A este santo se encomienda para que lo proteja durante su peregrinaje.

Fotografía: Martín Zetina

En su bicicleta lleva una bolsa de dormir, un chul (el termo maya) lleno de agua, una linterna y una bolsa de cuero en la que guarda su teléfono, el cargador, la cartera y algunos medicamentos. Lo necesario para el viaje.

Fotografía: Martín Zetina

Fotografía: Martín Zetina

Con este viaje a la Ciudad de México celebra sus 25 años como peregrino.

Fotografía: Martín Zetina

Martín compró dos imágenes: una de la Virgen y otra de San Juan Diego. Son para colocarlas en el interior de la capilla que él y su familia construyeron, en la casa de sus padres, en su natal Halachó.

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Las ideas aquí expresadas son responsabilidad de sus autores. Miradas Múltiples las ha incluido en apoyo a la libertad de expresión y el respeto a la pluralidad.

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Colaboro en Miradas Múltiples porque creo en el periodismo libre e independiente, aquel que se compromete con informar sin obedecer intereses particulares que estén por encima del bien común. Nací en Yucatán, México. En 2011 me gradué de la Licenciatura en Historia e inicié los estudios de fotografía digital. Resultado de combinar ambas disciplinas comencé a contar historias a través de las imágenes. He colaborado para diferentes medios impresos y digitales. Me interesa abordar los temas de migración, equidad y género, indigenismo, medio ambiente y movimientos sociales. Para esto, considero que la fotografía documental es fundamental en la elaboración de discursos visuales reflejados en ensayos fotográficos que nos acerquen a las realidades sociales de los protagonistas. Miradas Múltiples nos lleva a repensar la forma de hacer periodismo con el compromiso de documentar y mostrar la transformación política, social y cultural de los pueblos de México y del mundo.
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