Merry Christmas, Madrid 2018

Blanca Navidad: los estereotipos detrás de la publicidad

Por   ・ México - Inglaterra
Fotografía: Miradas Múltiples 28 enero, 2018

Nuestra verdadera nacionalidad es la humanidad.
H.G. Wells

Quizá el título de esta historia les parezca fuera de tiempo, pero en realidad lo que quiero compartir en estas líneas es de interés actual y está siempre presente. Inicio por contar una breve anécdota que me ocurrió hace unas semanas. Era el inicio de diciembre, un mes que generalmente me llena de paz e ilusión por el contexto, pese a que no celebro la Navidad en un sentido religioso.

Cierto día comencé a caminar por las calles de la ciudad y, en el deambular, de pronto me percaté del sin fin de anuncios publicitarios que promocionan productos navideños. Entre todos, el que más llamó mi atención fue “Blanca Navidad”, diseñado para la tienda departamental SEARS. Prácticamente, en cada parada de autobús había un anuncio. Entonces caí en la trampa de la mercadotecnia, que ocupó mi mente con su mensaje.

Después me reuní con una amiga a quien le comenté esta sensación invasiva a fin de conocer su punto de vista y contrastarlo con el mío. De la misma forma, caminando, durante nuestro trayecto por el segundo piso del periférico le señalé el dichoso anuncio al que hacía referencia. Era la imagen de una mujer alta, rubia, “guapa”, con una sonrisa muy linda que proyectaba felicidad y confianza en sí misma.

Mi amiga se detuvo por un segundo y me preguntó si yo comprendía qué representaba la frase “Blanca Navidad” inserta en la publicidad. Le respondí que comprendía su significado y, precisamente, por ello me resultaba tan desagradable. Los días posteriores seguí indagando con más amigos. Les pregunté si leían algo más allá del discurso alusivo a las fiestas decembrinas. Todos, sin excepción, contestaron que era racista o, al menos, una representación bastante alejada de los rasgos característicos de los mexicanos.

10 años atrás, cuando un amigo inglés (de origen africano) visitó México, sucedió lo mismo. En sus paseos por la ciudad se preguntaba dónde estaba representado, en la publicidad, el “mexicano auténtico”. Entendía muy bien a lo que se refería y, aunque podemos debatir acerca de cuál es la imagen del mexicano, su comentario hacía notar que la publicidad de productos y servicios, por lo general, es reforzada con imágenes de individuos anglosajones que en nada se parecen al ciudadano común, al de a pie.

Mi respuesta fue puntual: en México el racismo no nos permite avanzar en la construcción de una nación menos desigual y más justa. Mi amigo me indicó que si esto pasara en Inglaterra estaría furioso, o simplemente no se permitiría. Y es que a menudo hablamos del racismo que se vive en otras partes del mundo, en países como Estados Unidos, pero pocas veces nos detenemos a observar y analizar que la discriminación por cuestión étnica se oculta, como tantas otras, en el patio trasero de nuestra propia casa.

Ciudadanos y autoridades con frecuencia hacen comentarios despectivos, intimidan e incluso agreden a nuestros vecinos del sur, a los migrantes centroamericanos que cruzan por territorio mexicano para llegar a los Estados Unidos y se topan con actitudes discriminatorias, simplemente por no ser mexicanos. No son menos los casos de indígenas que ven violados sus derechos más elementales al interactuar con las autoridades migratorias o con policías federales.

Observar un simple anuncio publicitario me llevó a concluir que no podemos cerrar los ojos a una realidad que ha estado presente a lo largo de los siglos y se mantiene. Sin embargo, esta situación de exclusión y desigualdad no se frenará hasta el momento en que nos reconozcamos tal como somos, con orgullo y dignidad. Persistirá mientras aspiremos a ser como el “primer mundo” que, dicho sea de paso, su democracia va en picada franca con presidentes racistas como Donald Trump en los Estados Unidos o líderes de partidos políticos como Nigel Farage del UKIP (Partido Independentista de Reino Unido, por sus siglas en inglés)

Y, claro está, mientras sigamos dominados por los discursos mediáticos, los de dentro y los de fuera, que apelan a una homogenización de las sociedades y del pensamiento, perdiéndose así la riqueza de la diversidad cultural que tiene su ejemplo más concreto en la lengua, en el español que paulatinamente es desplazado por el inglés. Igual que las tradiciones mestizas que dejamos atrás para celebrar, ya ven, la “Blanca Navidad”.

Para profundizar en este tema también sugiero leer:

Pásele, güerito. El discreto caso del racismo mexicano

 

Las ideas aquí expresadas son responsabilidad de sus autores. Miradas Múltiples las ha incluido en apoyo a la libertad de expresión y el respeto a la pluralidad.

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México - Inglaterra

Nací en Manchester, Reino Unido y fui criado en México, en el Distrito Federal o Ciudad de México, como se conoce ahora. Inicié mis estudios universitarios de fotografía documental y periodística en la Universidad de las Artes, en el London College of Communication de Londres, Inglaterra. Posteriormente, en 2009, me recibí como fotógrafo documentalista del Newport College of Art and Design, de la Universidad de Gales. Mi aprendizaje en el ámbito de los derechos humanos, trabajando en organizaciones no gubernamentales como Amnistía Internacional y ActionAid, en Londres, se convirtió más tarde en inspiración para abordar las artes visuales desde un enfoque social y humanista. Algunos de los conceptos que utilizo en mis continuas exploraciones de la realidad son la libertad, la reclusión, el control, la migración y, obviamente, los derechos humanos. Miradas Múltiples me da la posibilidad de generar contenidos cotidianos para referirme a personas comunes y corrientes, como yo, sin inmediatez y siendo subjetivo, pero a la vez balanceado, justo y sensible, desde la empatía y sin dejar de lado el rigor en la información. Encuentra más de mi trabajo en Instagram: pablondon1
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