Ecos de quetzales

Por   ・ Inglaterra
Fotografía: Miradas Múltiples 13 febrero, 2018

Lo primero que se hace con la boca, si se nace con vida, es abrirla para toser o para llorar. Después se come y, dependiendo de la cuna, esto puede ser tarde o temprano. Si la boca y sus interiores confabulan bien con el desarrollo del cerebro, se avanzará de los sonidos a las letras. Al aglutinar las letras en palabras, seguidas por oraciones, podrá surgir la opinión o la obligación de ser, de asumir que por ahí hay un yo con identidades. Este deseo se facilita o se complica si también se lee, se escribe y se hacen conversaciones. En los recorridos del ruido a la palabra a la conversación, reflejamos con nuestros labios las distancias del yo a las palabras, expresiones y acentos, haciendo que los lenguajes viajen en nuestra compañía. Además de las cuestiones del ser, en ocasiones por estos traslados son los lenguajes quienes están ahí, antes que nosotrxs, esperándonos.

Recuerdo de muy niño uno mis primeros viajes a Mérida, no la de Badajoz en España, pero la que es capital en la península de Yucatán, en México, donde pisando en el calor del lugar, me enteré que había señales de tránsito, direcciones para el baño y hasta anuncios de Coca Cola en maya y en español. Era un bilingüismo general del espacio público que, en comparación, estaba ausente en el centro del país; el náhuatl, idioma prehispánico de mayor presencia en dicha zona, existía más en los textos, títulos y explicaciones de zonas arqueológicas. Una tercera opción de lectura junto al español y el inglés. Desde una perspectiva histórica consciente de los procesos imperiales en América, este es un pequeño ejemplo de los legados estructurales de los modelos sociales europeos, vitalizados por el uso de la clasificación como herramienta de control. Yo no puedo entender los textos en maya o en náhuatl, pues no fueron mis idiomas hogareños ni conocía academias, pequeñas escuelas de idiomas o institutos donde pagaran buen sueldo a hablantes originales de estos idiomas para dar las clases. No son idiomas que formen parte del currículum oficial en la mayoría de las escuelas mexicanas.

En los lodazales de las diferencias de clase social, hay más presencia, y oferta de negocio, para aprender inglés, francés o alemán. En el caso de México, el español y el inglés son los idiomas con mayor capacidad de cubrir obligaciones, entretenimientos y necesidades. Comenzando por los ejercicios con las primeras palabras que aprendemos a esculpir siguiendo a la madre, el padre o la computadora ¿cuáles son las formas que toman las segundas lenguas? ¿Quiénes deciden su relevancia en sociedad? Es una sencilla práctica el preguntarse ¿por qué hablo el idioma, o los idiomas que hablo, y por qué no hablo otros? Hay muchos sitios que ofrecen respuestas, pero vale la pena recordar que las leyes están escritas en idiomas específicos porque en la historia hubo vencedores y vencidos.1

Como muchos idiomas europeos, el español fue expandido a las tierras del otro lado del Atlántico a punta de energía, sufrimiento y mezcla, en actos que siguen palpitando fuerte; el español es el primer idioma oficial que norma la infancia en México. Esta no es una condición absoluta para todas las personas. Hay comunidades que demuestran una primera lengua, su otro idioma oficial, cuyas raíces pertenecen a otra flora. En sus enramados y en sus semillas, ocultas en las costuras internas de las mejillas, existen ecosistemas de lenguajes que perduraron azotes, se ocultaron hábilmente o supieron negociar la supervivencia. En toda América hay capitales lingüísticas, parques, bares, hogares, cocinas, escuelas y hamacas, donde el idioma oficial, adherido a una bandera y a un territorio diseñado como país, no funciona para expresarse en plena confianza y fluidez.

Según Francisco Barriga Puente2, en México se hablan y se escuchan cosmovisiones3 que pretenden organizarse en 68 idiomas, como lo son el seri, ayapenco, ayapaneco, kiliwa, popoluca, mazahua, tzeltal, tepehua, cucará, maya, náhuatl, otomí, tlahuica o huasteco. De ellos se extienden 364 variantes lingüísticas, casi una para cada día del año, como iglesias de Cholula. Por ejemplo, al maya le brotan dialectos como el chol, tojolabal, tzeltal, tzotzil, quiché, mam y lacandón.4 Barriga Puente comenta que hay entre 20 y 24 lenguas en riesgo, cuya posible extinción se debe a que a la juventud le falta ‘lealtad a su lengua’. ¿Es esta devoción al habla lo mismo que la lealtad a un territorio, a un país o a una identidad? Los cambios en los lenguajes aprendidos o poco recordados, también responden a posibilidades de migración a otros lugares, en ocasiones a ciudades más grandes o países con otras oportunidades de trabajo. A estas demografías de lenguas habría que añadirles las comuniones y sincretismos del so-called pocho, spanglish o inglañol – el español chicano.

Casi como reflejo de estas ocurrencias y problemáticas, Czeslaw Milosz le escribió en inglés a su lengua de Polonia:

Mi fiel lengua madre,
A ti te he servido
Tú fuiste mi tierra natal; no tenía ninguna otra.5

¿Qué pasa cuando una nueva lengua es necesaria o deseada? ¿Cómo son negociadas las identidades ante el poder de choques y encuentros? Al sentir el yugo, el vientre o el altar de la lealtad, ¿somos de dónde hablamos? ¿Hablamos por lo que somos? Hay idiomas que fueron, son o serán nuestras tierras natales, según nuestras estadías y mudanzas sobre la tierra. Depende de que tanto nos traduzcamos de aquí para allá, o que tanto aprendamos a hablar, leer, escribir o escuchar.

Gabriel Aresti, que fue cuatrilingüe – el absoluto español – le extendió una recomendación en rima, sobre lengua, lealtad e identidad, al muerto Tomás Meabe, cuyo cuerpo quedó con los ojos abiertos:

Cierra los ojos muy suave,
Meabe,
pestaña contra pestaña:
sólo es español quien sabe,
Meabe,
las cuatro lenguas de España.6

El apátrida Tomás Meabe (porque hablaba más inglés y francés que catalán y gallego) nació en Bilbao en una familia nacionalista vasca, muy persignada y de clase media. Al adherirse al socialismo desarrolló repudios a la iglesia católica y al nacionalismo; formó parte del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y fundó la Juventud Socialista en Erandio, la primera de su clase, en 1903. Su dedicación a la lucha de clases le resultó en varias estadías en la cárcel, por lo cual tuvo que vivir exilios en París y Londres, donde tradujo, del francés y del inglés al español, autores como Horacio, Platón y Charles Dickens. Murió de tuberculosis, en Madrid, en 1915.7 Hay una plaza en el casco viejo de Bilbao que lleva su nombre. También una calle peatonal en Miranda de Ebro.8

Tocando a las puertas de la boca ¿quiénes salen a responder y representar un país, un idioma? ¿Quién les busca? Buscar de esta manera en México requeriría encontrar a alguien que supiera sus setenta lenguas9. En la quietud de dejar la vida, Meabe, ¿qué es un país y qué es un idioma? Los labios de un cadáver sólo dicen polvos y algunxs muertxs se limitan a responder a través de invocaciones efectivas, resurrecciones y siguientes vidas – o por medio de sus textos. Las distintas respuestas y direcciones de estas preguntas son caminos que nos corresponden a las personas vivas del siglo XXI; hispanoparlantes, políglotas y polivoces, mudxs y demás. ¿De dónde eres? Recordemos también que las preguntas identitarias pueden mutarse a conveniencia de la autoridad, o pueden ser simplemente extensiones de amistad. La comprobación y decisión de la veracidad o falsedad de las respuestas, y su relevancia, depende de la calidad del contacto con las otras personas. ¿Estamos en un café en la calle o en un puesto de control fronterizo?

Hay gestos amables que nos reciben y hay miradas fijas que pretenden leer un perfil en nuestro hablar – la pertenencia extendida o resguardada a estos o aquellos espacios. Hay detalles que son silenciados por la boca, pero gritados por el cuerpo. También hay algunos escrutinios que ocurren a manera de rumor o de dicho popular. Iñaki Anasagasti dice que sólo se pertenece bien a Europa si se saben cuatro idiomas: el de la madre (la fiel lengua madre), el de la administración, el del país vecino y el inglés.10 Sea esto cierto o no, es buena práctica de reflexión lingüística. ¿Y cómo pertenecer a América, o a cualquier continente? ¿Aprendemos inglés porque es buen negocio para moverse en el mundo? ¿Qué tan cerca está la existencia personal-política de los lenguajes en relación a las historias imperiales y el neoliberalismo-capitalismo? Hay quienes sólo tienen una tierra natal, hay quienes tienen muchas. Hay quienes entienden que dichas raíces y pertenencias son armaduras necesarias, conceptos cuestionables o ilusiones longevas.

De apellido vasco, Gloria Anzaldúa nació en 1942, y sobrevivió en el sur de Tejas, entre México y los Estados Unidos de América, hasta el 2004. Entre los muchos aspectos de su herencia étnica, fue descendiente de una prominente línea española que, como es casi siempre el caso del continente Americano, se mezcló con personas de comunidades prehispánicas. Con experiencia y sabiduría de primera mano, fue teórica cultural feminista, queer y chicana; alguien que entendía en cuerpo y en abstracción las complejidades de existir en las afueras, las fronteras y las grietas de la geografía, el género, las identidades y los idiomas.

Algunos de sus versos habitan y destierran la historia y el ser, encuentran y escapan la violencia, escarbando y enrojeciéndose de cariño, enojo y realidad:

To live in the Borderlands means you
Are neither hispana india negra española
Ni gabacha, eres mestiza, mulata, half-breed
Atrapada entre campos, dentro del fuego cruzado
Mientras cargas todas tus cinco razas a la espalda
Sin saber si te quedas o te vas.11 12

Si ya es problemática la identificación limitada al idioma, este fragmento del poema no nos mantiene ahí, pues igualmente abarca la perspectiva tanto personal y privada, como pública y oficial. Nos lleva a los libros de texto escolares, lo que dicen los vecinos, la ubicación geográfica, el color de la piel y de los ojos, así como el poder adquisitivo. Habrá quienes persigan y quien sea perseguidxs ¿cómo saber de quién huir o con quién cobijarse? Anzaldúa ofrece otra opinión, la de la fidelidad a todas y a ninguna de sus tierras natales. ¿En las fronteras, sólo es quien habla todas las lenguas de la supervivencia? Lo necesario desde esta duda es explorar un poco los orígenes y razones de nuestras lenguas, perdiéndonos lejos del aprendizaje familiar sanguíneo. Hay que conocer nuestra fiel lengua madre fuera de los círculos familiares. Aquello que hablamos existe más allá y a pesar de nuestro aliento:

“El español chicano es una lengua fronteriza que se desarrolló naturalmente. Cambio, evolución, enriquecimiento de palabras nuevas por invención o adopciónUn lenguaje que corresponde a un modo de vivir. El español chicano no es incorrecto, es un lenguaje vivo…un lenguaje con términos que no son ni español ni inglés, pero ambos.”13

Los lenguajes, que viven a través de las personas, son ejemplos de la realidad que vibra más allá de las líneas de lo escrito. Un ejemplo de estas ondulaciones son los desarrollos naturales mencionados por Anzaldúa, con su español e inglés natal, ambos Meabe, al mismo tiempo, en la misma lengua, con los mismos ojos y pestañas. Cuando el cuerpo y la palabra están en los límites – empujados a la supervivencia – es crítico entender y utilizar nuestras posiciones. En Europa se necesita maniobrar lenguas de la ciudad, la familia, el libre mercado y la burocracia, España puede llegar a requerir cuatro españoles y México se desprende en 68 idiomas diferentes y dos españoles. En la frontera de Anzaldúa hay que saber inglés y español, no porque sean la razón del ser de la lengua, sino porque son las causas de tal lengua. Estas causas atrapan y liberan, y hay que moverse de acuerdo a como las situaciones lo ameriten. Fuera del texto y la introspección está el mundo de las confrontaciones, las amistades, la violencia, el amor y el sufrimiento. Hay momentos donde es necesario decir quien se es:

La identidad étnica es piel gemela de la identidad lingüística – yo soy mi lenguaje. Si no puedo tener orgullo de mi lenguaje, no puedo tener orgullo de mí misma”.14

Fotografía: Miradas Múltiples

La vida del ser, la cual incluye su lengua, merece respeto en todas sus cualidades y complejidades. No hay que olvidar la tierra donde se está de pie y distinguir que hay quienes caminan en otros lugares. Esto nos recuerda las transformaciones que puede tener el sentimiento y la idea de orgullo, donde el ser y el habla coluden por espacio. Existe también el extremo de embanderar idiomas como medida única de identidad, donde mutilamos nuestra capacidad de amistad con quien podamos o no podamos entendernos. Es este entendimiento y diálogo uno de los más grandes desafíos de la conciencia. Estamos en las primeras décadas del tiempo de la traducción instantánea de copiado y pegado, las redes satelitales de conexión global, la sobreabundancia de información, los brontobytes y los geopbytes. En el siglo XXI, alfabetismo y analfabetismo están tan entramados con muchos de los idiomas antes mencionados, como lo están con las tecnologías de información, algoritmos y diseños de software.

Sólo es ciudadanx del mundo quien habla las lenguas digitales; la posibilidad del ruido de todas las voces a la vez: el enjambre. ¿Qué nuevos cambios están experimentando las lenguas humanas – lenguas de emisiones, códigos y electricidad? Somos lo que hablamos y somos lo que callamos. Somos lo que aprendemos. Igualmente dejaremos de ser. Nuestra piel gemela existe en nuestro lenguaje y más allá del mismo, lejos de donde los lenguajes se vuelven muros fronterizos y la fidelidad natal se vuelve fanatismo. ¿Es posible dejar de cargar identidades, escapando y buscando refugio? Todo esto deberá de ser abandonado:

“En algún momento, en nuestro camino hacia nuevas conciencias, tendremos que soltar la orilla contraria, sanar el corte entre las dos morales combatientes para poder estar en ambas costas a la vez, y desde ahí, al mismo tiempo, ver a través de ojos de serpiente y ojos de gavilán”.15

Tenemos que ir más allá del lenguaje y ver, desde muchas perspectivas. La apertura al entendimiento de la experiencia específica de otras personas es parte del crecimiento de la conciencia, nos evita estancarnos en los llantos y balbuceos de la infancia de piel frágil, y nos ayuda a movernos a la transubstanciación de nuestras lenguas, de identidades singulares a diálogos realmente plurales, donde nuestra piel se sana en plumas y escamas.

En una pequeña historia escrita por Meabe, un gavilán mata a una víbora rompiéndole el cráneo. Si se llegara a observar algo así, es recomendable no intervenir. La consiente observación se transforma en una reflexión alrededor de la justicia, la violencia y la muerte; algunas luchas a muerte sólo hay que observarlas, aprender y dejar que muera quien tenga que morir. Cuenta la historia que, al final de aquel hecho, pasó lo siguiente:

“El gavilán se aleja con su víbora; se aleja, se aleja, y ya los dos enemigos no forman más que un mismo punto en el espacio’.16

Pasadas las obligaciones naturales que fuerzan a estos animales a la supervivencia, ambos abandonan los terrenos de la amistad y la enemistad, llegando a ser lo que tengan o puedan ser. Quizás la presa nunca ha sido diferente del cazador, siempre fueron el mismo punto en el espacio. Bajo la distancia adecuada, vemos que es un mismo punto azul y verde, sin gravedad, en la inmensa y desconocida obscuridad, cubierto de plumas y escamas. Sucede que a veces, por la perspectiva y el tiempo, les vemos separados. Antes ya se les ha visto en unidad. Antes eran quetzales, aves que fueron el dios Quetzalcóatl – la serpiente emplumada – en las leyes prehispánicas, y que ahora, al no ser reconocidos como deidad, corren peligro de extinción.

Hay que continuar viviendo, ser ágiles de lenguaje, mudando escamas y cambiando plumajes. Zumbar en el enjambre, sisear, chillar, aullar, ronronear y preguntar en miles de distintas voces, lenguas de señas y señales de humo. Decidir en caleidoscopio. Apreciar con destreza las marcas de nuestras experiencias y ver que los matices que nos unen y nos separan son sólo eso, colores. Y los colores no son permanentes, cambian con la luz, por eso es importante conocer los sentidos: escuchar con los ojos y ver con las orejas. George Szirtes nos recuerda que, si vemos directamente dentro de los ojos del lenguaje (con ojos de quetzal) veremos que no existe en él nada más que rima y puntuación.17

El lenguaje nos ayuda a volar, pero no es el destino. ¿No es acaso el habla una ofrenda instante? Damos nuestras palabras, pensando que pueden ser poseídas. Podemos ser tantos idiomas como lleguemos a aprender, ser la gran variedad de un mismo idioma o alcanzar el silencio. Un punto espacial que no es alguien, que sigue su órbita, junto a los demás astros que flotan en balance. Las palabras nunca llenarán el vacío, pues al final, todo el lenguaje es ruido y deseo absoluto, que no puede sujetar al ser18. Creemos que es la palabra lo que nos posee, y no a la inversa. Es el silencio, decidido libremente, el único exorcismo de dicho influjo.


Referencias:
1 – A pesar de estas circunstancias, consideraciones sobre la diversidad lingüística en México y España están pensadas desde el marco legal, aunque tristemente la práctica no siempre refleja las intenciones. Según la Constitución española: “La riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección”. Artículo 3-3  Igualmente la Constitución mexicana, en cuanto al reconocimiento y las garantías de la autonomía de las comunidades indígenas, proclama: “Preservar y enriquecer sus lenguas, conocimientos y todos los elementos que constituyan su cultura e identidad”. Artículo 2-A-IV
2 – Crecen acciones en favor de las lenguas maternas.
3 – El lenguaje aquí está pensado como un sistema de representación del mundo, tomando como punto de partida los conceptos filosóficos alemanes de Weltanschauung en Kant y Hegel, así como el Weltansicht de Wilhelm von Humboldt.
4 – Chiapas, su lenguaje, idioma y dialecto.
5 – P.94. My Faithful Mother Tongue. Selected and Last Poems, 1931-2004. Czeslaw Milosz. Penguin Books. Great Britain. 2014. Traducción EMC
6 – P.66. Cierra los ojos muy suave, Meabe. Poema de Gabriel Aresti. Quisiera tener todas las voces. Instituto Cervantes. 2014.
7 – Meabe Bilbao, Tomás.
8 – Tomás Meabe en Wikipedia.
9 – Para una cifra más precisa de todos los idiomas de México, y siguiendo los números de Barriga Puente, habría que sumar el español castellano y el español chicano.
10 – ¡Hable usted en Cristiano!
11 – P.194. To live in the Borderlands means you. Borderlands – La Frontera. The New Mestiza. Gloria Anzaldúa. Aunt Lute Book Company. San Francisco. 1987. Traducciones EMC
12 – Algunas palabras del poema se han mantenido en su inglés original, a excepción de los siguientes tres versos: Caught in the crossfire between camps / While carrying all five races on your back / Not knowing which side to run to, run from;. Traducción EMC
13 – Ibid 55. Las palabras en itálicas están escritas en español en el texto original.
14 – Ibid 59.
15 – Ibid 78.
16 – P.42. La víbora y el gavilán.  Tomás Meabe.
17 – P.54. Look hard into the eyes / of language and you see nothing. Only rhyme / and punctuation. Del poema The Translators. The Burning Of The Books And Other Poems. George Szirtes. Bloodaxe Books. 2009.
18 – Ibid 92. What is the noise of language when words fail? / All language is white noise. It has no grip / On being. It is pure desire, the lost trail / In the wood, the bird’s cry, the wrecked ship. Del poema White Noise.

 

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