Editorial Año 2 Número 4

Por  
Fotografía: Miradas Múltiples 15 febrero, 2018

Llamamos “Cuesta de Enero” al periodo que proporciona el primer mes del año para reponernos de los excesos decembrinos. El problema es que, como siempre suele suceder con los afanes humanos, la realidad termina desafiando los modelos y el intervalo se hace tan elástico como las cuitas que traemos arrastrando.

Llegó febrero ya y muchos seguimos navegando con lastre mientras sentimos el mar cada vez más picado y vemos como eso que “necesitamos” para seguir avanzando se vuelve inaccesible o se nos ofrece como una promesa costosa y denigrante. Buscamos entonces culpables, nos aplicamos al diseño de estrategias o nos resignamos a seguir echándole peso a la nave mientras los panoramas político, social y cultural se vuelven turbios. Todo con tal de seguir avanzando en la “ruta del progreso”. Y es que solo esa conocemos: el camino trazado de antemano y lo navegamos siguiendo mapas adquiridos en hipermercados, respaldados por un GPS y diseñados por especialistas para ser eficientes en términos del mantenernos en la ruta. Por ello no nos arriesgamos a mirar hacia otro lado, a buscar la alternativa y lanzarnos -pese al miedo- a nuevos derroteros… ¿Qué tal si nos perdemos?

No obstante, ya estamos perdidos pues tanto sufre el preso en el apando como el navegante ante el que se abre la deriva. Como dijera Lewis Carroll: “No hay buen pez que vaya a ningún lado sin su marsopa” y las nuestras son el mapa, la guía, el escaparate, la promesa política o el modelo. En breve: no podemos estar sin referencias pero, a diferencia del recluso, el náufrago puede irlas alternando, jugar con ellas y… ¿por qué no? perderse pero por propia decisión. Y tal es la idea de mirar en forma múltiple: comprender que no estamos atados a una sola democracia, a un destino único, a una forma de moverse en las ciudades o de guiar el pensamiento de nuestros menores; saber que todos somos migrantes, que la diversidad es otra forma de identidad, que el futuro es plural y que el dinero no lo es todo. Mirar en forma múltiple es saber que la luz que el navegante percibe a lo lejos no necesariamente es un faro o que la tiniebla a sus costados oculta un leviatán. Mirar en forma múltiple es saberse mover en coyunturas reduciendo el valor de nuestras estructuras; es ver dinámicamente y no perderse en la fascinación que deja la coincidencia con nuestros prejuicios.

Este febrero Miradas Múltiples llega como una nueva invitación a navegar los mares de Proteo, esas aguas turbias y peligrosas en las que la prensa internacional nos arroja a través del extremismo, la post-verdad, la inoperancia democrática, la intolerancia hacia lo que pensamos diferente y la vorágine consumista; dejándonos a la deriva en el frágil esquife de la voluntad humana y armados solo de apertura de miras.

Este febrero aparecemos invitando -de nuevo- al lector a colocarse por encima del sistema y servirse de éste, brindando una visión crítica sí, pero también apologética al poder; generando perspectivas radicales pero también sutiles sobre la cultura y ofreciendo una entrada a la complejidad de este 2018 en el que emergen y se consolidan procesos políticos y sociales de suma importancia como los cambios presidenciales en México y Colombia, las grandes migraciones ante la violencia y la carestía (Venezuela es un ejemplo), la redefinición de la verdad gracias a las tecnologías, la participación cada vez más afanada  del establishment en el juego nuclear y  la emergencia de nacionalismos.

Finalmente, Miradas Múltiples hace una nueva invitación a la acción hormiga, esa que depende de lo individual producida por la conciencia de que hay algo más, de que “otro mundo es posible”.

Bienvenidos a bordo.

Comparte: Editorial Año 2 Número 4

por

Contacto

Ver artículos relacionados