El mito de la estrella musical a la onceava potencia

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Imagen: Los Rippers, durante la inauguración del Festival Mórbido Mérida 2016. Fotografía: Alejandra Can 7 marzo, 2018

En las anteriores entregas se revisaron casos de found footage. A partir de esta entrega, recurriré a falsos documentales con temas similares, que muestran el gran poder de una mentira para decir la verdad. El tema de la banalización del espectáculo y la obsesión por las celebridades de la industria musical y su extravagante estilo de vida ha sido abordado desde los falsos documentales con dos cintas que revisan los casos del glam rock de los 80 y el hip-hop de los últimos años.

This is Spinal Tap y la sexualidad minada

Un hombre aparece a cuadro, presentándose como Marty DiBergi, director de la película que inicia. Dice que conoció al grupo en un bar que ya no existe, y que estuvo acompañándoles en su último tour por EUA. La banda se llama Spinal Tap, y esta película es This is Spinal Tap.

En realidad, Marty DiBergi es Rob Reiner, el director de la película. This is Spinal Tap hace un intenso uso de la comedia en su historia de una banda de rock en una gira, con un fin paródico de las estrellas de rock, pero que como toda parodia, incluye una desmitificación de ese mundo también.

Hay un espectro recorriendo toda la película y atormentando a los miembros de la banda, que menciona desde un inicio el chofer de la limosina: esto es una moda pasajera. Efectivamente, es importante señalar que conocemos a la banda a partir de un momento bajo en su carrera, iniciando una gira destinada al fracaso total.

La película recurre a estrategias de documental observacional, es decir, una cámara acompaña a los sujetos en sus actividades la mayor parte del tiempo. La interacción con la cámara es muy poca, con excepción de las entrevistas en distintos lugares y momentos que van intercalándose a lo largo del filme.

El modo en que la película trata de expandirse diegéticamente es con el material de archivo y las anécdotas que los personajes narran, y que son usadas también como referencias a otras bandas y dimensiones del universo de la música rock: el material de archivo de los primeros conciertos de Spinal Tap es muy similar a los primeros conciertos de The Beatles en el show de Ed Sullivan; el baterista de Led Zeppelin, John Bonham, murió del mismo modo que uno de los bateristas que recuerdan; Jimmy Page usaba un arco de violín para tocar su guitarra (mientras que Nigel usa el violín mismo); en épocas muy cercanas a la película, el disco Condition Critical de Quiet Riot también recibió una crítica negativa de sólo dos palabras que jugaba con su nombre.

En general, la banda es bastante representativa del glam rock de la época, y no difiere mucho del estilo y apariencia de bandas como Aerosmith, Whitesnake, Van Halen, Def Leppard o Mötley Crüe. Sin referirse directa o satíricamente a ninguna de ellas en particular, la cinta hace una sátira de todo el movimiento y la escena musical. También hay una construcción con escenarios comunes de otros documentales de rock (discusiones con el manager en el autobús de la gira, el backstage justo antes de iniciar el concierto), que por su propia parte, construyen un mito alrededor de los músicos (Don’t Look Back, D.A. Pennebaker, 1967, con Bob Dylan, Gimme Shelter, con los Rolling Stones; The Song Remains the Same, Peter Clifton y Joe Massot, 1976, con Led Zeppelin).

Algunas estrategias que sigue la película para destruir el mito de las estrellas de rock como demiurgos son las ridículas peticiones sobre la comida (“estos panes son demasiado pequeños para el jamón”), el manager como un personaje que no parece tener mayor trabajo que el de un sofista (“no se ha reducido el interés por la banda, sólo se ha especializado”), su incapacidad de verdaderamente hacer las maniobras en el escenario (necesitan asistentes que los levanten cuando se tiran al piso con la guitarra), la falta de planeación con la utilería en el escenario (el capullo de larva que no abre o las piedras de Stonehenge en miniatura), el desconocimiento de su propio equipo (“estos llegan a 11”), y en una de las escenas más recordadas, el quiebre de su mito como leyendas sexuales (tienen problemas al pasar por filtros de seguridad porque esconden un pepino en papel aluminio dentro de su pantalón).

Sobre este último punto, precisamente el sexo juega un papel importante en la configuración del imaginario de celebridades musicales. Las sexualidad casi explícita sin gracia de las letras es un ejemplo constante: “My baby fits me like a flesh tuxedo, like to sink her my pink torpedo” (“Mi nena me encaja como un traje de carne, me gusta hundirle mi torpedo rosa”). Esa obsesión del aspecto sexual toca toda la música de la banda: cuando Nigel le presenta a Marty una de las delicadas piezas de piano que ha estado componiendo inspirándose en Bach, el director le pregunta cómo se llama la canción, y lo que le responden es Lick my love, pump (“Lame mi amor, cariño”).

La película, por otra parte, se aprovecha de algunas estrategias de recepción igual de interesantes, bastante complejas para la época. Tras su estreno y gran popularidad, la banda comenzó a dar conciertos en varios festivales, desde LiveAid hasta Glastonbury. A la fecha han sacado tres discos oficialmente, pero en internet abunda material bootleg hecho por los fans.

En la cultura popular, la influencia de la película es bastante grande: el día 11 de noviembre de 2011 se proclamó para honrar a “un gran artista y filósofo contemporáneo”, Nigel Tufnel y su amplificador que llega a 11 años después del estreno de la cinta, Metallica sacó un álbum con su portada completamente en negro, muy similar al Smell the Glove de Spinal Tap (que a su vez puede ser leído como una referencia al álbum blanco de The Beatles, mencionado al inicio de la película); la ficha de la película en IMDB.com es la única que está con base en 11 puntos.

Popstar: Never Stop, Never Stopping y la expansión diegética

Una actualización de This is Spinal Tap es Popstar: Never Stop, Never Stopping (Akiva Schaffer y Jorma Taccone, 2016), protagonizada por Andy Samberg y los dos directores. El trío de comediantes ha estado trabajando juntos desde los 90, pero fue a mediados de la década de 2000 cuando comenzaron a tener gran popularidad con sus apariciones en Saturday Night Live.

El trío comenzó a lanzar videos musicales de comedia bajo el nombre The Lonely Island, en los que rapeaban con letras absurdas, acompañados de artistas “serios” (Michael Bolton, Adam Levine, Snopp Dogg). Una de las canciones más famosas fue I Just Had Sex, que se estrenó en Saturday Night Live en 2011 y contó con la participación de Akon. Algunos de los escenarios e ideas de estos videos musicales aparecieron en la película que se haría unos años después.

En Popstar: Never Stop, Never Stopping, se cuenta la historia de separación de la banda Style Boyz, y cómo su vocalista, Conner, siguió su carrera como solista. Conner comienza una mala racha con las críticas negativas de su último disco, y posteriores desastres tras el escenario en su gira de promoción. En medio de todo esto, de nuevo, hay un espectro de burla a los excesos ridículos del mundo de celebridades musicales.

La película tiene una lógica documental un poco más compleja que This is Spinal Tap. No hay un claro realizador que tenga el objetivo de seguir a la estrella. Hay entrevistas con la banda en varios lugares y momentos, pero también aparecen muchas otras personalidades reconocidas que dicen admirar o haber trabajado con el grupo (Mariah Carey, Questlove, 50 Cent, Ringo Starr, Simon Cowell, Michael Bolton), y apariciones de los personajes en otros contextos fuera del mundo ficcional (por ejemplo, en el talk show de Jimmy Fallon).

No sólo hay una cámara que observa y sigue lo que pasa en frente, sino que se aprovechan estrategias del mundo digital: escenas del vlog en Youtube de Conner, las portadas de revistas o anuncios de jeans, muchos de estos casos modificados digitalmente y con su propia lógica narrativa  que enfatizan la idea de que las celebridades musicales de hoy no sólo habitan los escenarios ni sólo usan los escenarios para expandir su personaje.

Precisamente, una diferencia fundamental entre ambas películas es que, como The Lonely Island y estos personajes ya existían, es que hay créditos al inicio donde aparecen los nombres de los actores. De algún modo, Popstar debe ser entendido en diálogo con el espacio ficcional ya abierto por la banda paródica. Mientras que a partir de su película conocemos a Spinal Tap y nace el universo a expandir (los conciertos, los discos, lo producido por los fans que vino después), Popstar funciona como un producto más -ciertamente el más complejo- en el entramado diegético donde están los sketches en Saturday Night Live y los videos de The Lonely Island, todos ellos creados por Samberg, Schaffer y Taccone (por ejemplo, algunas de las canciones que Conner canta en la película tuvieron sus propios videos musicales en Youtube).

Las similitudes también son importantes. La desmitificación sigue acompañando todas las situaciones al mostrar la ridiculez y banalidades de la música pop. El DJ muestra orgulloso todo el equipo que tiene en el escenario, explicando lo que puede hacer cada máquina. Cuando se le pregunta si todo ese equipo usa para los conciertos de Conner, responde que no, sólo pone música en su iPod.

Ambas cintas tienen una estructura similar: una presentación de la banda/artista como un gran éxito, una decaída a lo largo de una gira, rupturas con otros miembros y con los managers, un glorioso regreso a los escenarios donde todos vuelven a trabajar juntos.

Por supuesto, la hipersexualidad y la burla a ésta se mantienen en Popstar. Siendo caricaturesca, pero a la vez tristemente similar a estrellas de rap y hip-hop contemporáneas, las canciones de Conner son mucho más explícitas que Spinal Tap. Por ejemplo, la canción en la que una chica le pide que la coja como a Bin Laden: “She tells me to go low then looks down and tells me that I gotta ‘Terrorize that pussy’, so I did it, improvise some crazy shit, seal team sixty-nine sexecuting the hit” (“Ella me pide que baje, luego me mira y dice que debo ‘Atentar ese coño’, y lo hice, improvisé una locura, equipo elite 69 sexecutando el blanco”). Esta burla política se expande en el video oficial, colgado en Youtube, donde un Tío Sam y Osama Bin Laden tienen un picnic romántico.

 

En otro momento, Conner dice que pronto sacará un video musical sobre “temas sociales de los cuales no comentamos”. La canción se llama Equal Rights, y en la letra Conner busca mediar una supuesta postura liberal a favor de la comunidad homosexual mientras desesperadamente quiere aclarar que él no es gay. Para “limpiar” su video de hombres tomados de la mano casándose, el rapero muestra portadas de películas de Schwarzenegger y repite obsesivamente que él no es gay mientras  está en una cama con 10 mujeres en bikini. Supuestamente es abanderado de derechos de homosexuales con la canción que inicia “I’m not gay, but if I was, I would want equal rights. I’m not gay, but if I were, I would marry who I like” (“No soy gay, pero si lo fuera, quisiera derechos iguales. No soy gay, pero si lo fuera, me casaría con quien quisiera”), mientras que Pink canta a su lado el coro.

Este carácter explícito y explosivo de la sexualidad, así como la urgente “afirmación” de la masculinidad puede parecer una caricatura o exageración, pero es suficiente ver videos musicales o prestar atención a letras de hip-hop o reggaetón contemporáneos para percatarse que no están tan lejos de la realidad como Spinal Tap no lo estuvo con sus looks circenses del glam rock de los 80.

 

Lo que nos enseñan ambas películas es una lección importante sobre porqué se hacen parodias de estos grupos y artistas: mientras más se pretende hacer creer que es verdad la imagen que se vende (machos vueltos dioses que aún así tienen una “conciencia social”), más lejos está esa imagen de la realidad del individuo en el escenario (ni son los machos que dicen ser, ni tienen ninguna conciencia como la que dicen tener). Quizá por eso, en la última toma del video de Equal Rights, tras decir por última vez que no es gay, Conner baja la mirada por unos instantes, confundido sobre si quedó realmente claro el mensaje, o si no estuvo mintiendo todo el tiempo.

Minar la imagen del rockero/rapero “chico malo” con distintas estrategias en su articulación de producto documental es aprovecharse de la idea de que los documentales pueden entrar más lejos en mostrar lo que se oculta tras el velo del anuncio de jeans o el maquillaje y cuero. Es interesante, por ejemplo, que hayan sido varios rockeros los que al ver This is Spinal Tap no sintieron que veían una comedia: The Edge (U2), Ozzy Osbourne (Black Sabbath) y Steven Tyler (Aerosmith) admitieron no haberse reído durante la película, ni considerar graciosas las situaciones al ser muy similares a lo que ellos mismos han enfrentado. Encuentra más información aquí.

La estrategia de falso documental puede ampliar ese universo de crítica y burla, ya sea como punto de partida (en el primer caso) o un producto más en el mundo ficcional que quiere crearse (en el segundo caso). Ambos tratan de la industria musical, pero la evolución de esta industria se evidencia en la elección de la forma de ambos: mientras que en Spinal Tap se opta por una cámara que observa los hechos, Popstar se construye más allá de lo que la cámara puede grabar en un tiempo y espacio determinado, demostrando que para que una estrella musical lo sea hoy, no son suficiente los escenarios, sino que son igual de importantes los videos en redes sociales sobre cualquier banalidad (uno de los de Conner se llama “Acabo de comer un taco”), los anuncios publicitarios, la vida en la mansión y la hipocresía de quienes le rodean.

Las ideas aquí expresadas son responsabilidad de sus autores. Miradas Múltiples las ha incluido en apoyo a la libertad de expresión y el respeto a la pluralidad.

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Maestrante en Comunicación por la UNAM (México). Ha sido profesor en cursos de teoría y análisis de cine, cine de terror, cine documental, pornografía y políticas culturales en universidades y centros especializados. Es miembro del Seminario Permanente de Análisis Cinematográfico. También le encanta la música electrónica y la cerveza oscura. Pueden seguir otros textos suyos en: https://unam.academia.edu/AguilarS
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