Anuncios en Mánchester, Inglaterra

Miscelánea El Panalito

Por   ・ Inglaterra
Fotografía: Edgar M. Caamaño 10 marzo, 2018

En Mánchester, la primera ciudad post-colonial del Reino Unido, la mirada amanece con la gris luz de los pocos rayos del sol de Febrero. Mientras que Londres ya existía mucho antes de los crecimientos colonialistas europeos, este lugar, junto con las fábricas de algodón de Lancashire, fue financiado, diseñado y construido gracias a dichas expansiones.1 El escudo de armas de la ciudad luce un león y un antílope, con la frase bíblica de ‘Concilio et Labore’ a los pies de estos animales, quienes sostienen un gran navío en dirección al oeste. Sobre sus cabezas flota un mundo cubierto por siete abejas.2 Según decían, el trabajo en esta área era tan intenso que, más que personas, aquí había abejas obreras. Esta reputación no siempre le hace justicia a las voluntades menos serviles de la historia.3 En el transcurso del siglo XIX, Mánchester proveía la gran mayoría de la ropa del mundo occidental; ropa hecha con el algodón recogido en los Estados Unidos de América por esclavos del África, que fueron secuestrados por los cárteles europeos de aquellas épocas.4

La antigua capital de la Revolución Industrial, el panal por designio real, parece estar innatamente sujeta a un destino de transacciones globales de información y recursos. Son fuerzas que nos empujan a su gusto, pocas veces respetando nuestro propio sentido de dirección. Aun así, dentro de la fantasía ingenua de que una ciudad sólo sirve para hacer negocios, es posible desviarse de las intenciones establecidas y observar otras cualidades, entender de otro tipo de historias. Andando por ahí se ven parejas de distintas pieles y estaturas, variados colores de ojos. Fluidos que mestizaron apariencias dulces. Así como en Mánchester y tantas otras ciudades, hay personas en el siglo XXI cuya herencia y descendencia, al igual que sus historias de migración, voluntaria o forzada, existen a partir del colonialismo europeo. La maña está en buscar índices y vestigios de la colisión y convivencia de quienes hacen la miel y zumban en distintas frecuencias, nutriendo la flora con pólenes mixtos.

Fotografía: Edgar M. Caamaño

¿Son acaso estas partículas pequeñas, amarillas y detalladas? Sarat Maharaj les llama “escenarios de traducciones…espacios que pueden ser entendidos como la reunión de múltiples lenguas, gramáticas y estilos” 5. La traducción que no sólo es oral y escrita, sino que también es ruido y transferencia visual en el espacio público, algo que se expande físicamente y nos encuentra si le buscamos. En la escena hay detalles con palabras e imágenes, fragmentos engañosamente superficiales, que delatan frenéticos mundos a la vista ambulante. Paisajes y pistas de donde asoman organismos enteros, cuyas secciones iluminamos al percibir con curiosidad y preguntarnos por lo que están y no están diciendo. Donde unas personas leen una palabra, otras ven un dibujo, y hay quienes no observan en absoluto. Para Maharaj, en su primer enfoque sobre espacios internacionales, es posible pensar toda esta traducción, y sus cualidades intraducibles, desde sus capacidades motrices, visuales y corpóreas:

“En nuestro cotidiano, entendemos la traducción como el negocio de pasar, imperceptiblemente, de un lenguaje a otro, de la misma manera en la que apilaríamos paneles de cristal, uno encima del otro – una cuestión de pura transparencia. Pero, ¿qué no es acaso también necesario intentar medir lo intraducible? ¿Tantear los alrededores, tropezarse con la chiclosa opacidad, hasta llegar a arañar los muros fronterizos? Esta podría ser la manera de oponerse fácilmente a nuestras nociones más prácticas sobre la traducción.”6

Fotografía: Edgar M. Caamaño

En los espacios internacionales alimentados por la velocidad del intercambio y la producción, el comunicar mensajes rápida y eficazmente se considera de vital importancia. Para que salga bien el negocio, nuestros fajos de frases han de ser correctos, sólidos y directos. Balbucear no es opción. Las personas implicadas, con sus lenguas implicadas, deben de ser capaces de hacerse entender claramente, y dejar poco o ningún lugar a la malinterpretación. Es razonable que haya una exigencia por enunciar comprensiblemente en el idioma oficial de un país, especialmente cuando se está por pagar en un establecimiento. Detener la fila y hacer que el negocio pierda tiempo es descuidar el brillo del recurso más dorado. Entre ocultar o enfatizar acentos, y enunciar las palabras clave para la transacción, vamos desapareciendo los rastros que permitirían percibir nuestras diferencias. No siempre hay tiempo para el cotilleo, el sermón, la charla o el chisme. Andando a ritmo de aleteo de insecto, es controlada la posibilidad de explicarse. Aún así, sería benéfico para la tranquilidad mental y el mutuo entendimiento si hubiera una conciencia popular que reconociera que no todos vuelan/hablan a la misma velocidad. La traducción siempre incluye lo intraducible, aquello que pretende ser imperceptible, pero que siempre existirá entre lenguajes. Esto significa considerar que la traducción tiene cualidades que hacen de su proceso algo que no es tan rápido, funcional o efectivo; traducir no es simplemente pasar de un idioma a otro.

¿Cómo ubicar y medir lo intraducible? ¿Es la confusión misma el resultado de la medición? ¿Cómo sentir si algo es traducible? Podría sentirse en la longitud exacta de líneas rectas que ondulamos al transitarles y perdernos, tanto en sus párrafos como en sus caminos. ¿Y si tropezamos? ¿Y si pisamos algo que se embarra en nuestra suela?  He ahí la opacidad del chicle, la visión masticada, oscura y despigmentándose, incolora o saturada, fresca y salida del envoltorio. Es leer un cartel en la pared para tan sólo arañar su sentido. Alguien escribió en el espacio del papel arrancado: You are knever alona with barcelona / Catalonia it’s messy / Madrid V Catalonia. Nos rodea el ruido, los baldíos son escasos y los muros continúan y continúan. Hay rejas y ventanas que ondean la cruz de San Jorge ¿Por dónde nos volamos la barda? ¿Qué encontraremos del otro lado? 

Fotografía: Edgar M. Caamaño

“Mi segundo enfoque intenta recodificar aquello que las traducciones brotan – lo híbrido – y recargar esto en un doble-entendimiento, una fuerza a la vez positiva y negativa. Por una parte, la idea de ver esto como una fuerza creativa: dado que cada lenguaje parece tener su propio sistema y forma de significado, la construcción de dichos significados no siempre es la misma de un idioma a otro. Desde estas opacidades entre ellos, la traducción cocina y crea algo diferente, algo híbrido. Por otra parte, hemos de preguntarnos si lo híbrido no es más que un producto fallido de la traducción, algo que se queda corto en el intento de traducir ‘transparentemente’ de un idioma a otro, del yo al otro.”7

La experimentación, el aprendizaje, las traducciones y los errores son sabores que no necesariamente complacen a todos los paladares, pero definitivamente muestran las posibilidades de los ingredientes. Hay arremedos inadecuados de la denominación de origen y piraterías que superan al original. ¿Y la hibridez que está más allá del bien y del mal? Lo híbrido que es santidad maldita, de reluciente oscuridad, muerta en vida, siniestra y familiar: la subida estática al vacío. Considerando todo esto ¿qué carajos es la originalidad? En lo referente a los espacios internacionales, esta pregunta no debería limitar nuestras apreciaciones. Habría que considerar ambas fuerzas, la positiva y la negativa, como partes indispensables de los proceso de construcción de dichos espacios, ya que apuntan a un entendimiento más profundo de sus complejidades.  

Fotografía: Edgar M. Caamaño

Se mudan, retornan y rebotan de muy lejos, y van a instalarse en toda oportunidad de esquina, grieta, baldío y suerte. Se conocen, se conversan y negocian. Voces, oídos y escritura que timbra y entona, técnicas y conocimientos; productos internacionales colmados en cajas de cartón. Tranquilizan, sorprenden y espantan. Parecen pequeñitas, como dientes en comparación con un cuerpo entero, pero los dolores de su extracción confirmarían la intensidad de sus raíces. Las ciudades humanas, famosas por sus prácticas de inhumanidad, tienen sistemas nerviosos que bombean hacia sus centros millones de seres vivos. Inhalan en la mañana y exhalan en la noche, a veces a la inversa y en varios husos horarios. Su gula engloba tierras, océanos y cielos. El brillo de estos entramados implacables de atención y energía retumba en la oscuridad, y se vislumbra desde la Luna.

Pertenezco a una descomunal casa de fieras conocida como el carnaval de la civilización.8 En este extraño baile que sucede frente a los ojos, sus voces, mensajes y letras nos cantan en las fiestas y guerras de nuestras locuras; las madrugadas y las noches, con sus suelos. Teatros de la traducción donde actúan dos o más lenguajes, jugando el papel de la frase requerida. Estos lenguajes visibles son organismos habitables que proceden del embarazo exitoso, y devienen en seres y procesos: atracciones, especies y subespecies. Es un sincretismo que se construye sin purezas o singularidades absolutas. Son herencias y negociaciones, aprendizajes por gusto y por necesidad. No hay un solo camino ni una sola manera. ¿Cómo saber si algo es híbrido? ¿Cuánto tiempo le queda de vida? ¿Cuánto lleva de muerto? Se divide en el cerebro, pasando por el ojo izquierdo y el ojo derecho, ¿Dónde se está pisando y dónde se nació? A veces hay una única tierra y a veces hay más de dos, “tierra de paso, tierra de aprendizaje, frontera no sólo geográfica, sino de dos tiempos, de dos vidas distintas.”9

Fotografía: Edgar M. Caamaño

Es la existencia que va sobre un solo asfalto, o sobre dos o más. En ella hay abogados y bufetes legales, algunos inclusive especializados en inmigración, panaderías turcas y polacas, estéticas unisex y estudios del cabello, barberos y peluqueros; la ciencia de los capilares. Hay misceláneas con carnes de varios fiambres, curry halal fresco, pizzas, burritos, hamburguesas y kebabs, cuidados de la belleza de la piel, cafés, delicatessens del este de Europa, cocina afgana original, comensales Americanos, patatas y pescado frito con sal y vinagre, y tiendas de vegetales aún más frescos. Se decoran bodas y se organizan banquetes para toda religión. Hay casas de apuestas y casas de empeño arrimadas a bares, cervecerías y pubs; La Protección de los Británicos, Las Tres Piernas del Hombre, La Campana Azul, El Simio y la Manzana, El Alegre Pescador a Caña o La Estrella y el Liguero. A otros negocios les bautizan con nombres como Malik, Watan, Abaseen, Joana, Amelius, Alkheyri, Bhatti, Sade, Bukhari, Uzmi, Mazdoor, Jimmy, Khawaja, Halsons, Aroos, Aleeshan, Billu, Cha – Cha, Wanasah, Sakura, Rodyna, Monolos, Kabana, Usman, Brezza, Bukhara, Joseph Holt, Chok Dee, Chandni, Sadaf, Bismilla, Adan y, acompañando esta procesión, la calle de Eva en Rusholme.

Fotografía: Edgar M. Caamaño

Así como no siempre es fácil moverse de un idioma a otro, tampoco lo es ir de un país a otro. El lugar de origen de muchas personas se hospeda en la memoria como recuerdos del cielo o del infierno, la alegría o el sufrimiento; más común es que todo esto venga mezclado y contrapuesto. El recuerdo del paraíso (conduce) a la creación de patrias, esos territorios entrañables donde se siente a salvo de los peligros del mundo, pero de las que también suele ser arrojado…reproduciendo una y otra vez el destierro original.”10 ¿Dónde puede estar el hogar? ¿Qué tanta fe tenemos en tierras natales y tierras prometidas? ¿De dónde creemos que somos?

Algunos de los sitios de adoración en Mánchester incluyen el Ministerio de la Montaña de Fuego y Milagros, el centro budista Fo Guang Shan, el Templo Hindu Gita Bhavan, los templos Sikhs Gurdwara Sri Guru Singh Sabha y Guru Nanak Dev Ji Gurduwara, la Iglesia Adventista del Séptimo Día, la Iglesia Católica de Santo Chad de Mercia, la Iglesia Internacional de Cristo, La Sinagoga de la Reforma de Mánchester, la Mezquita de Khizra, la Mezquita Imdadia y la Jame’ah Masjid E Noor. Estas son solo unas de tantas opciones de accesos a paraísos más allá de las patrias, sin contar la Iglesia de San Lucas en Cheetham Hill. Este cascarón está habitado por insectos y otras criaturas, distintas a las abejas obreras y a las abejas creyentes. Varias lápidas de su explanada ya han caído, y los restos en ese cementerio llevan décadas sin disfrutar de flores.

Fotografía: Edgar M. Caamaño

Entrando a un supermercado se escuchan, por toda la tienda, una lectura del Corán. La primera voz es en árabe, y recita los largos versos resaltando el ritmo y la música. La segunda voz es en inglés, traducción donde el compás de esta poesía se pierde, pero donde se gana la predicación a quien no entiende de árabes. El Surah número 12, dispuesto para ese lunes, cuenta la historia de Yusuf, o José, meditando sobre la idea de que “Allah es el más compasivo entre quienes muestran compasión”.11

El Museo Judío de Mánchester tiene dos placas conmemorativas en su entrada, una azul y una negra. La placa azul conmemora a Chaim Weizmann, quien vivió en Mánchester de 1904 a 1917; fue científico, líder sionista y el primer presidente del estado de Israel en 1948. La segunda placa reconoce que el edificio, en estilo sarraceno, fue una sinagoga española-portuguesa en 1874. Todas las ventanas están protegidas por enrejados metálicos.

No sólo la arquitectura cuenta historias de viajes y encuentros. Facundo Cabral fue un espacio internacional, pues venía de todo el mundo. Tenía un corazón cristiano y una voz musulmana, llevaba en la sangre y en el alma budismo y judaísmo. Usaba un sombrero de Córdoba y botas de Tejas, tocaba una guitarra japonesa con la cual cantaba su canción de La Pampa.12 Un hombre camina despacio y lleva al cuello un tatuaje de dos manos unidas de palmas, sin aplaudir. Alberto Durero, el autor de la versión antigua de tal dibujo no inventó este gesto sacro, parte del lenguaje corporal de la fe Católica.13 Él tradujo del rezo a la línea, para que luego alguien tradujera de la línea a la aguja motorizada, y de ahí a la yugular. Además de extremidades de feligreses, el artista alemán copió en Bruselas los tesoros de oro azteca, originarios del rey Moctezuma, que no habían sido fundidos en lingotes. Estos fueron extirpados por Hernán Cortés en 1519, quien mandó desde Tenochtitlán dicho botín como tributo al rey Carlos V de España, emperador del Sacro Imperio Romano, el cual exhibió los relucientes artefactos por toda Europa.14

Fotografía: Edgar M. Caamaño

“En todos los días de mi vida nunca había visto algo que regocijase mi corazón como lo han hecho estas cosas, pues yo vi en ellas admirables obras de arte, y me maravillé ante el sutil ingenio de los hombres de tierras extranjeras. Verdaderamente yo no puedo expresar todos los pensamientos que tuve en ese momento”15

La extranjería suele aportar, voluntaria o forzadamente, diversas riquezas y talentos a los espacios internacionales. Bien dicen que quien tiene abejas nunca le falta postre en su mesa. Una vez insertadas las personas y los recursos en el mercado, es casi disposición segura que habrá estrategias campales e ingeniosas para zamparse una rebanada del pastel. Cuelga de la manija de una puerta un poema escrito a mano, sobre papel naranja fosforescente, que dice ‘Compramos oro / dañado o en cualquier / condición’.16

¿De qué formas podemos seguir cuestionando los espacios internacionales? En las primeras décadas de este siglo, hay que percibir las fracturas y coyunturas entre la calle que se pisa, con sus olores, sabores y tactos, y la calle que se sateliza, con sus espacios digitales, aún en proceso de (im)presionar a todos los sentidos. Hace casi veinte años atrás, Thomas Friedman entendió de características vitales sobre las contradicciones, sobreposiciones e hipervínculos insertados en un mundo en vías de globalización.

“Si el mundo consistiera únicamente de microchips y mercados, podríamos utilizar la globalización para explicar casi todo. Pero al mundo lo constituyen microchips y mercados y hombres y mujeres, con todos sus hábitos particulares, costumbres y tradiciones, deseos y aspiraciones impredecibles… los asuntos del mundo solo pueden ser explicados como la interacción entre aquello que es tan novedoso como un sitio que es parte de la Red en Internet, y algo tan antiguo como un olivo en nudos a las orillas del río Jordan.”17

Fotografía: Edgar M. Caamaño

Los espacios internacionales, espacios híbridos, están en constante cocina y cocción, fallando y generando, pero más importante, creciendo a ritmos inmensurables, explorando distancias desconocidas; son procesos de traducciones entre los lenguajes de los cinco sentidos y los lenguajes virtuales, digitales y electrónicos. ¿Qué nos están diciendo? Dicen que las formas interactivas que estamos presenciando son solo el comienzo, uno de tantos nuevos comienzos. Dicen también que la electricidad es reina, abeja reina. Mánchester cuenta con dos opciones de conexiones a internet. Está la ‘abejalibre’, de uso gratuito los primeros 30 minutos, después de los cuales cuesta £3 por el resto del día, y cuya red funciona en la calle. La otra opción es la ‘abejaocupada’, gratuita y de acceso ilimitado, que funciona dentro de la mayoría de los edificios de gobierno.18 Para utilizar ambas redes hay que registrar el equipo electrónico personal a una base de datos gubernamentales.


Referencias:
1 – P.23 Postcolonial Mánchester. Corinne Fowler, Lynne Pearce & Robert Crawshaw.  Mánchester University Press. 2013. Traducción EMC
2-   – Historia del escudo de armas de la Ciudad de Mánchester.
3 – Más allá de las intenciones imperiales, siempre habrá personas que demuestren una solidaridad poco empatada con intereses expansionistas. En 1862 los obremos de las fábricas de algodón de Mánchester condujeron una huelga, en la cual se negaron a tocar el algodón recogido por la población en esclavitud de Estados Unidos. Este “sublime acto de heroísmo Cristiano” fue reconocido por Abraham Lincoln, en una carta enviada personalmente a los obreros, en 1863. Lincoln’s great debt to Manchester
4 – Lincoln’s great debt to Manchester
5 – P.1 Perfidious Fidelity. The Untranslatability of the Other. Sarat Maharaj. Iniva, Institute of Internacional Visual Arts. 1994. Traducciones EMC
6 – Ibid. 1
7 – Ibid. 1
8 – P.40. Menagerie. Poema de Ivan Van Sertima. Breaklight. An anthology of Caribbean poetry. Edit.Andrew Salkey. Hamish Hamilton. Great Britain. 1971. Traducción EMC
9 – P.200. Las voces del Estrecho. Andrés Sorel. Muchnik. Barcelona. 2000.
10 – P.105. Extraños en el paraíso. Inmigrantes, desterrados y otras gentes de extranjera condición. Antonio Tello. Flor del Viento. Barcelona. 1997.
11 – Traducción EMC
12 – Letra y acordes de la canción “Yo vengo de todo el mundo”, Facundo Cabral.
13 – Praying Hands (Dürer)
14 – Albrecht Dürer, On Viewing Aztec gold (PDF)
15 – Ibid. – Albrecht Dürer, On Viewing Aztec gold (PDF)
16 – La versión original es: We buy gold / damaged / or in any condition. Traducción EMC
17 – P.25 The Lexus and the Olive Tree. Thomas Friedman. Farrar, Straus and Giroux. New York and London. 1999. Traducción EMC
18  – Free wifi in Manchester

Las ideas aquí expresadas son responsabilidad de sus autores. Miradas Múltiples las ha incluido en apoyo a la libertad de expresión y el respeto a la pluralidad.

Comparte: Miscelánea El Panalito

por

Inglaterra

Ocupado (a veces distraído) con textos, charlas, triques y canciones.
Contacto

Ver artículos relacionados