Oscura selva, vía recta perdida

Por   ・ Inglaterra
Imagen: "In a Dark Wood" Alison Wilding, 2012. 21 junio, 2018

Golpeábamos, en tanto,
los muros de adobe,
y era nuestra herencia
una red de agujeros

Anónimo. Visión de los vencidos

 

En un descenso entre palabras, este texto es un muro y una red de agujeros, un momento entre paredes y una reflexión sobre la rutina, a veces monótona y desolada, de patrimonios particulares. Más allá de las letras, la realidad está frente a aquellos grandes muros de concreto, opresivos e imponentes. Golpearlos con ira resultaría en la severa fractura de los nudillos o del cráneo. Los obstáculos y los declives son problemas, pero también son formas, y como tales, tienen alrededores, entradas, salidas y fallas. Se les puede ir por debajo o por arriba, buscando alternativas más allá del encierro. 

Confieso que formo parte de una herencia práctica familiarizada con las artes, lo cual inclina este escrito más por la poesía que por la posesión absoluta de un sentido recto y obvio. ¿Qué es el arte? Actualmente no hay, y quizás es saludable que no haya, una respuesta específica ni satisfactoria a esta pregunta. Si has hecho arte sabrás que es una acción que tiende a la expansión, la mezcla y el movimiento. Es una lógica del cambio, un breve dominio sustancial de una idea sobre algo: músculos danzantes, el tiempo con sus ritmos, una hoja de papel vacía, un montón de barro húmedo, una cámara y la luz de su exterior, las variaciones de los algoritmos o la actuación de otras verdades.

Y todo eso lo pueden hacer personas en colectivo o en solitario. El arte imagina, y a veces aplica y construye, las posibilidades de las formas: conforma, deforma, reforma, informa, esfuma, faros, farándula y fanfarronería. Se va y se experimenta más allá de lo obvio y lo dado, de lo entendido o lo percibido inmediatamente.

Imagen: “In a Dark Wood” Alison Wilding, 2012.

En la herejía de la curiosidad humana, las diabluras se hacen en los detalles. ¿Qué es posible hacer? ¿Qué es posible cambiar? Sobre posibilidades, cambios, pruebas y errores ¿qué sucede entre las ideas, el idealismo y la ideología? Charlando con personas de disciplinas diferentes al arte, he aprendido que a veces el pensar posibilidades más allá de lo inmediato o lo dado no es único del arte. Pensemos en matemáticas, medicina, política o economía, por nombrar unas pocas prácticas. ¿Cómo pensaríamos el universo, y la relatividad del planeta Tierra, sin los hoyos negros? ¿Qué sería de los avances en prótesis si la medicina y la robótica no colaboraran sus experimentos? Hubo por ahí la idea de que quizás algún conjunto de componentes podría elevar máquinas por los cielos.

Quizás las computadoras no tienen porque ocupar cuartos enteros, pueden ser diminutas, y más aún, estar conectadas con otras computadoras alrededor del mundo, sin necesidad de cables, ideando maquinarias de redes internacionales donde millones de personas pueden comunicarse entre sí, todo el tiempo. La ciencia de la prueba y el error depende, en parte, de la continua experimentación, donde la prueba es el momento de la posibilidad.

Aquello que ideamos y hacemos conlleva la responsabilidad de lidiar con sus consecuencias. Las ofertas responderán a nuestras demandas. La esclavitud, específicamente la de las personas de piel no blanca, era una verdad considerada como negocio inteligente, que generaba ganancias internacionales y expansión económica. De ley se creía que había humanxs que eran menos que humanxs, o que sencillamente no eran humanxs. No tenían alma, derechos o sentimientos, y eran mejor o peor que ganado, dependiendo la necesidad de producción y el imperio que les descubriera. Había sistemas legales, políticos, religiosos y económicos que imaginaron, y llevaron a cabo, las posibilidades de un mundo de producción y comercio ilimitado, donde se sustentaba el secuestro, o la explotación local, de poblaciones enteras para el trabajo forzado alrededor del mundo.

La idea de que estos bienes comerciales pudieran ser personas, con los mismos derechos que sus captorxs o patronxs, era una irregularidad, una falta de raciocinio, un mal cálculo, algo contra la ley, un pecado hacia la verdad establecida. Fue gracias a ideas y acciones que imaginaron cambios y alternativas más allá de la norma, que se fueron dando los primeros pasos de un largo proceso que se extiende hasta nuestros días, donde todavía se trata de reducir las desigualdades originadas por las herencias históricas de la esclavitud.

El idealismo ha llegado a mencionarse como opinión sobre alguna propuesta que es, o peca de, idealista. Señala ideas que no existen con un conocimiento o una plena conciencia sobre la realidad y aquello que en verdad es o está pasando. A veces se dice como advertencia, con preocupación y cuidado, pues la voluntad de forzar ideas sobre el mundo conlleva una gran carga de ego. ¿Qué pasa cuando la idea existe en contacto con las demás personas, sus opiniones y experiencias? En el camino a seguir de la idea a la acción sucede todo lo que puede suceder en el mundo.

Puede que pase poco, puede que pase mucho. Decimos de planes que hay que seguir al pie de la letra, y las letras, con sus largas piernas de sílabas, significados y sonidos, corretean y se ríen de lo distantes que son de aquello que pretendemos que describan. Por ahí anda un balance entre lo que pensamos del mundo, como creemos que debería ser el mundo y la realidad no humana del mundo. Los tiempos de lo que elegimos. Antes de la elección. Durante la elección. Después de la elección.

Progresando la antigua idea de que pienso, luego existo, pienso en la recomendación de que soy donde hago, de Walter Mignolo.1 ¿Qué se puede hacer desde donde se es y se está? ¿Qué ideas y qué acciones? Hoy escribo, sabiendo que hay personas que nunca han tenido la posibilidad o la obsesión de escribir, o que ya no pueden escribir más, pues las han silenciado o asesinado. Cada cielo con sus climas, cada clima sobre sus gentes. Y la gente tan compleja como ayer. Hay perspectivas que se dan con la distancia, y hay detalles que se aprecian con la cercanía. Puntos de vista sobre las formas, ojos sobre las mirillas, el paisaje desde la ventana del camión, los problemas al abrir la puerta de tu casa, la que da a la calle, y salir a andar por donde vives.

¿Dónde se está mejor? O como me preguntaron la semana pasada, sin esperar respuesta: che, ¿vos dónde pensás que está la felicidad? Viendo a mi alrededor, es fácil tener el constante recuerdo de las diferencias de abundancia entre ciertos países, y de ahí entre personas. Lo que es difícil es maniobrar diálogos sobre todos esos problemas, tratando de no tropezar hacia la cultura del calvario, aquella competencia por demostrar que se sufre más, que se está peor. De ahí que es cierto que hay lugares donde no se vive bien, o donde se tiene todo para vivir bien, y aún así se es miserable. Hay lugares donde no te da el sol todos los días.

Hay lugares donde tu vida no vale nada, y donde no es sencillo caminar por la noche con seguridad, pues te puede matar el crimen organizado, el ejército, la oposición política, el hijo de la vecina o la policía. ¿Unas por otras? ¿O tú o ninguna? ¿Hay que buscar la felicidad o morirse en el intento? ¿Quién es, realmente, más pobre que tú?

Estas palabras, a través de tus ojos, confirman que no estoy en tus zapatos ni tu estás en los míos. No somos iguales, e igual no quiero asumir que ambxs tenemos zapatos o pies, pues hay quienes no tienen zapatos, han nacido sin pies, o los han perdido. Cuando hace mucho frío, es importante cubrir los pies. La flama a cualquiera quema los dedos. Cortando la piel, toda nuestra sangre es roja. Son lugares comunes porque no somos diferentes. Aún así, se perciben diferentes dimensiones desde tu propio cuerpo, si es que tienes dos, cinco, seis o más sentidos funcionando, cada uno conectado al mismo centro. Bien sabrás, desde esas experiencias, que no hay un punto de vista único y absoluto, pues no todo es vista ni todo es ver. Somos diferentes.

Entre similitudes y diferencias nos agrupamos. Existe un ‘nosotrxs’ tan seguro de su razón que en ocasiones responde violentamente ante la presencia, el surgimiento o la visita de quienes son diferentes al yo, a mi grupo. Y recurrimos al alza de altos, muy altos muros. ¿Cómo se viven esos espacios? Hay un esfuerzo por conocer solamente de aquello que afirma que mis creencias son verdaderas, o conocer de aquello que niega o desmiente lo que es, o se diseña y presenta como si estuviera, en mi contra. La mayoría de la información en mis redes sociales está completamente a favor o completamente en contra. Se grita desde lo que se conoce a quienes lo desconocen o se le predica al rebaño ya converso. Nadie sabe nada.

Imagen: “In a Dark Wood” Alison Wilding, 2012.

¿Quién sabe qué es real en verdad? Pareciera que esta duda permite cierta manipulación de voluntades, en un encierro que facilita la ilusión donde únicamente existen dos opciones. Se nos presentan opciones para que nos gusten o no nos gusten, como si todo fuera tan fácil de consumir y digerir, en estrecha relación con nuestra riqueza y nuestra pobreza, nuestras necesidades.

Ya sea de manera forzada o sutil, hay situaciones donde se nos presentan opciones establecidas y limitadas. Caemos en la trampa de lo que hay. Es lo que hay. La costumbre de escoger de dos males el peor, es uno de los peores males. Al estirarnos a los extremos aplicamos tensión a nuestros centros, donde se rompen ideas, se rompen amistades, se rompen relaciones. Se rompe la posibilidad. Buscar los puntos medios o centrales no es tibieza o apatía, es la ciencia del balance. No nos quedamos únicamente con la prueba o con el error, pues las dos son necesarias para ir más allá del bloqueo de limitar el mundo a dos palabras: preguntas y respuestas.

¿Es posible no decidir absolutamente por uno u otro extremo? Absolutamente ¿Quiénes venden propuestas que se empeñan en crear enemigxs? Si no eres parte de la solución eres parte del problema, y hay más amenaza que conversación. Estos excesos se advierten en el surgimiento de la intolerancia, y los grupos que la promueven o practican. ¿Cuál es esta herencia que insiste tanto en agruparnos o en que nos agrupemos? La pertenencia a un grupo da seguridad e identidad. Nos cobija ante la incertidumbre que está fuera de las cuevas. Somos animales sociales.

Desafortunadamente hay liderazgos que no nos llevan por sendas del bienestar común y comunitario. En nuestro presente inventamos un pasado persuasivo, y un glorioso futuro, que se venderá a quien más lo necesite. Construiremos la ilusión del progreso sobre las espaldas de quienes sigan ciegamente y con más fervor. Se manipularán nuestros miedos, y no extenderemos la vista más allá de nuestros propios problemas.

Lo que es contrario a lo que eres, piensas y haces no tiene que verse desde la perpetua enemistad. Aún así, hay una opulencia de personajes, medios digitales y medios de comunicación que reducen las complejidades de nuestras diferencias a frentes unidos que hay que combatir. Nos inventan leyendas de buenos y malos, de buenas y malas. Hacen un Don Quijote de las personas, y ahí donde hay edificios lujosos o desgastados se aparecerán los monstruos. Montadxs en la razón, el pánico o la esperanza, cabalgamos contra construcciones movidas por los vientos, en aquel idealismo que se vuelve alucinación.

Se suele hablar de algunas construcciones abstractas llamadas sistemas, con sus armamentos concretos, sus prisiones concretas, sus muros fronterizos concretos y sus ciudadanxs concretxs. Tienen artes y artesanías, creencias religiosas y políticas. Ideas, idealísimos e ideologías. Géneros y números. Lenguajes y gramáticas. Recursos, historia y folklore. Astas de un molino que gira y gira. Vemos como va rotando hasta la hipnosis. Y un chasquido nos recuerda que los sistemas, y aquellos monstruos, no están hechos de ladrillos, están hechos por personas. 2 

El miedo es real. Las muertes, las mentiras, las violaciones, los excesos y los robos son reales. El miedo está ahí, y si lo has sentido, sabes bien lo fácil que puede ser desear opciones que prometan la ausencia de violencia, lo que sea que traiga paz. El caos diario puede traer la oscuridad de sentimientos que son fáciles de transmitir. Se observa la deficiencia y la inseguridad, tanto personal como colectiva. Las uñas sujetan o rasgan con fuerza. Hay momentos donde todo eso no es más que un muro hecho de falsas verdades, hoyos y fallas. Viejas ideas de lo que somos o pudimos ser, de lo que es y no es pureza. 3

Hay momentos donde arde la realidad, y dependemos de la familia y las amistades, de diferentes grupos o de nuestro propio conocimiento y habilidad, para mantener la vida. No es fácil tratar de entender el miedo, nadie aprende en pellejo ajeno. Lo que se puede hace es tallar formas caducas de ver, escuchar, oler, saborear, degustar y pensar.

¿Qué tan antiguas son la enemistad, la monstruosidad y nuestros infiernos? Son ideas y son formas. Empiezan, cambian y terminan. Tienen materiales, edades, límites, bordes y formas. Una perspectiva del otro lado muestra amistad, santidades y paraísos. Seguimos estando sobre la Tierra, donde a menudo llueve. El peligro no está en las ideas mismas, si no en los excesos de sus prácticas. No todo es arte, ni todo es política o economía o ciencia. No todo es como yo lo veo ni como tu lo ves. Nos gusta señalar con palabras. Todo. Nada. Yo. Mío. Es siempre un riesgo decidir que hacer. Dependemos del cambio y la experimentación, de los momentos de posibilidad. ¿Qué podemos elegir?

“La palabra ‘inteligencia’ significa escoger-entre (inter-legere). No es una elección completamente libre en la medida en que esté atrapada en un ‘entre’, que depende del sistema en el cuál esté operando. La inteligencia no tiene acceso al ‘afuera’, porque tiene que tomar la decisión entre opciones ‘dentro’ de un sistema. Por lo tanto, la inteligencia no es realmente el ejercicio de una decisión libre. Únicamente puede seleccionar entre las ofertas que el sistema permite. La inteligencia sigue la lógica de un sistema…Determinados sistema definirán específicamente su inteligencia”. 4

Dependiendo por donde se mire, nuestras decisiones pueden parecer libres o inteligentes. Igual decidimos con pasión o apatía. No podemos negar que hay creencias que atrapan más de lo que liberan. Enfocamos formas fijas de hacer las cosas. Un guiño entre la fe que observa y la fe que ciega. Dormir con un ojo abierto. El miedo a las consecuencias. Vigilar y desobedecer. Quizás la felicidad no está en qué elegimos, si no cómo elegimos.

“En su etimología, herejía significa ‘elección’. Así, el o la hereje es quien verdaderamente comanda la libre elección: el coraje de desviarse de la ortodoxia…Hoy, a la luz de un conformismo forzado cada vez mayor, es muy urgente intensificar la conciencia herética.” 5 ¿Desde dónde eres y qué haces? Que nos seduzca la libertad de elegir y hacer sin la reclusión de una inteligencia limitada al yo y a lo mío. ¿Cómo practicar una herejía saludable?

No hay que enamorarse de ninguna idea ni de ningún mesías, pues nada ni nadie nos va a venir a salvar.


Referencias:
1 – P.77. The Darker Side of Western Modernity. Global Futures, Decolonial Options. Walter D. Mignolo. Duke University Press. Durham & London. 2011
2 – Letra en español de Big A, Little A – Crass
3 – Jack Kornfield 16 May. Buddhist Offerings. 365 Days. Thames & Hudson. London. 2003. Trad. EMC
4 – P.85 Psycho-politics. Neoliberalism and new technologies of power. Byung-Chul Han. Translated by Erik Butler. Verso. London & New York. 2017. Traducción al español EMC
5 – P.83 Psycho-politics. Neoliberalism and new technologies of power. Byung-Chul Han. Translated by Erik Butler. Verso. London & New York. 2017. Traducción al español EMC

 

Las ideas aquí expresadas son responsabilidad de sus autores. Miradas Múltiples las ha incluido en apoyo a la libertad de expresión y el respeto a la pluralidad.

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