Reclamar La Crítica

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Fotografías: Reclamar La Crítica 26 junio, 2018

El valor según unos amateurs

 

Un texto colaborado entre Alejandra Hernández Garduño, Arendy Ceballos López, Astrid Cob Cetina, Berenice Martínez Rendis, Clara Franco Pérez, Claudia Cecilia Domínguez Franco, Virginia Cervera Medina, Eli Nah Ruz, Francisco Vázquez Pasarón, Georgina Evia Marín, Guadalupe Isabel Silva Hernández, Joanna Jordán Ceballos, Joel André Castilla Rosado, Karla Fabiola Madera Pool, Linda Noemy Alcocer Heredia, Manuel Ruz Azcorra, María Isabel Aguilar Mañé, Nisdian Sofía Rivas Olvera, Orlando Alonso Domínguez Rodríguez, Rodrigo Cicero Amaya, Sheryl Paz Flores y Adela Vázquez Veiga.

 

“No es la conciencia del hombre la que determina su ser
sino al contrario, es su SER SOCIAL el que determina su conciencia”
Karl Marx

 

Reclamar La Crítica #RLC es un curso de verano que emprendimos hace casi un mes en la Facultad de Artes Visuales de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) con el propósito de detonar el reclamo como acción directa para el análisis y la crítica de aquello que llamamos arte que es, para nosotros, la vida cotidiana. Reclamar La Crítica es una experiencia colaborada en la que nos hacemos muchas preguntas, tenemos muchas inquietudes, deseos y un blog que nace de un curso de verano: https://reclamarlacritica.tumblr.com/

¿Por qué estoy aquí? ¿Qué de la crítica? Quiero aprender a redactar/considero que no soy buena escribiendo y quiero superar ese temor/desempolvar la semiótica y la estética/aprender a analizar una obra y dar una opinión que no sea ambigua y/o simplista sino que tenga un buen desarrollo/quiero conocer cómo ser crítico en el mundo del arte/descubrir/aunque sea objetivo, cada quién debe ponerle a la crítica algo suyo, propio/lograr ver lo que esa persona logró ver/¿Cómo funciona la crítica en Mérida? ¿De qué va?

El martes 12 de junio salimos de las aulas de la facultad y cruzamos las puertas del edificio de color verde de la calle 59, en el que las ya viejas paredes desprenden una memoria común, para encontrarnos en el Pasaje Revolución, icono del Centro Histórico de la ciudad Mérida, Yucatán en el que se inserta el Museo de Arte Contemporáneo de Yucatán (MACAY) que actualmente alberga, entre otras, la exposición del escultor español Alberto Bañuelos “La liturgia de las piedras” y varias de sus obras pueden pasearse/mirarse/escucharse en el Pasaje, públicamente.

Aprender, experimentar, escribir e imaginar es parte de lo que hacemos cada día en el curso intensivo de verano para detonar la crítica y mirar(nos), escuchar(nos) y acompañar(nos) desde la individualidad y la comunalidad; reclamando la vida cotidiana.

Como punto de partida, para este ejercicio exploratorio nos situamos en el materialismo histórico, revisamos a Marx y su teoría del valor-trabajo para pensar las obras como mercancía y a nosotras y nosotros como obreras y obreros del arte. La forma (estructura) y el contenido (componentes) conforman una unidad dialéctica dependiente, una relación recíproca, una unidad forma-contenido. Quisimos buscar la relación del arte y las fuerzas materiales producidas.

Tras situarnos, nos dimos a la tarea de escribir tres tweets asociados a tres categorías -valor de cambio, valor de uso y valor- como un formato posible para detonar la crítica y, asociadas a cada uno de esos tweets, tres imágenes captadas por cada uno de nosotros.

Valor de uso (VU): característica propia de las obras (objetos) y uso específico en el espacio concreto en el que ahora se encuentran (MACAY).

Valor de cambio (VC): cantidad de trabajo necesario para producir las obras (mercancía).

Valor (V): capital constante (medios de producción) + capital variable (fuerza de trabajo).

Escribimos este texto con una emoción compartida por atrevernos a vencer el miedo a ser críticos y escribirlo. Se trata de un cadáver exquisito con forma de tweets, unos más largos que otros, que se convierten en miradas críticas y reflexiones hechas desde la experimentación y, sobre todo, la experiencia.

(Virginia)

VC: La naturaleza nos ha demostrado que el tiempo puede desgastar la más alta montaña en pequeños escombros; que el hombre decida el proceso de cómo imitar eso, queda en la perspectiva de cada uno.

VU: Es natural ver piedras en nuestro entorno. También es normal encontrar fotos de piedras en nuestras redes sociales ¿qué tendría esto de diferente?

V: La piedra -como primeros objetos de valor en la civilización- y sus increíbles posibilidades que pueden tener, desde utilidad material (materia prima) hasta belleza estética (joyería). 

(Adela)

VC: Para crear estas obras ha sido necesario estar bien alimentado; en el valor de cambio están implícitos el cuidado y el alimento.

VU: Si la liturgia es de las piedras ¿cuánto cuestan las piedras si el dólar se compra a 19.30 dólares en la ciudad de Mérida, Yucatán?

V: ¿De dónde habrán salido estas piedras? Para extraerlas de su naturaleza quizás fueron necesarios un pico, una pala, tecnología pesada y mucha fuerza de trabajo. En el Pasaje Revolución hay una placa de agradecimiento que dice “en especial a los obreros que realizaron los trabajos” ¡todas somos obreras!

(Joel)

¿Más allá del valor artístico?

VC: Uno no se pone a pensar lo que implica cualquier obra de arte y, por consiguiente, el valor de producción y el trabajo que esto conlleva. La obra implica una serie de trabajos: desde extraer la piedra, cortar y pulir, hasta el montaje. Está inmersa en una industria cultural que da empleos a terceros ¿sólo por ello su obra tendría valor?

VU: ¿De dónde proviene el material de una obra? En el momento en que el producto primario es sacado del contexto natural adquiere un valor de mercado. Es este caso la piedra es sacada, posiblemente, de un río y se convierte en un producto social y/o cultural importado de España a México, adquiriendo una plusvalía el objeto mismo.

V: Piensa en cualquier obra artística y, si lo piensas, casi todas han sido utilizadas como un mero objeto decorativo o apreciativo. La obra, más allá de lo elevadamente artística que sea, decora la casa de alguien, el jardín de mi casa o algún espacio público…o es utilizada como bacín por una paloma…

(Isabel)

VC: Es una pequeña muestra del poder de trabajo en equipo. Para poder trasladarlas, intervenirlas y exponerlas se necesitan a muchas personas con diferentes conocimientos en sus áreas. Simplemente increíble.

VU: El principal propósito de estas obras es atraer más público, hacer que las personas que caminen en este espacio vean arte y tengan un acercamiento a éste. Posiblemente hacerlos detenerse, reflexionar y generar curiosidad para entrar al museo; algo que pareciera ser un total fracaso.

V: Su valor depende de quién la vea, unos ven una roca, otros una obra de arte y yo me veo a mí misma en ellas. Por fuera se ven ásperas y con cicatrices; por dentro, son otro mundo totalmente diferente por conocer. 

(Astrid)

VC: Las piedras están dispuestas en su medio natural para ser creadas. La naturaleza actúa sobre ellas y las transforma; también el artista se apropia de esos recursos y es a través de la talla y el corte de la manera en la que las rediseña, las inventa, las rehace. En el momento en que se hace dicha transformación, ya la piedra sólo sirve para lo que la ha transformado. Con la fragmentación de la realidad se reconstruye la forma de una manera distinta dejando por hecho el juego entre lo externo, lo que se deja ver y lo interno de los espacios abiertos como canales. Lo interesante es que el artista desplaza su quehacer estético en el interior de las piedras, como si al trabajar el interior de cada piedra él mismo trabajara su espíritu.

VU: ¿La piedra te elige o eliges la piedra? ¿Cuántas canteras bastó visitar para encontrar a las piedras idóneas? ¿Cuánto dura la búsqueda de lo que se quiere decir y cómo? Durante la génesis de una idea y los procesos interiores del artista que lo conducen a su creación, se desarrollan una serie de metodologías de trabajo. Elegir a la piedra como materia prima de trabajo es también pensar la piedra, soñarla, dibujarla, maquetarla. Se hace uno ideas sobre las cualidades que se desean en el material y se procede a una búsqueda de lugares y personas que faciliten el quehacer artístico, pues el arte siempre supone un trabajo manual para su finalidad mecánica.

Puedo pensar que cualquiera de los trabajadores que sacan las piedras de las canteras pudiera picar muchísimo mejor que el propio artista, y su esfuerzo físico podría ser mucho más. El caso es el mismo para todo el personal involucrado en el traslado y durante el montaje, todos aquellos ¿lo viven como proceso inte­rior? ¿se involucran con lo que el artista quiere conseguir?, tal vez la internalización y el amor al oficio no es el mismo pero ambos desean hacer un buen trabajo.

El valor de cambio es diferente para cada uno dentro del rol que cumple. El que saca la piedra tal vez piensa que en cuanto más piedra pueda obtener tendrá una ganancia mayor, también se enfoca en concluir su labor de manera exitosa; sucede lo mismo al igual que el artista a la hora de esculpir, tal vez no se dispone la escultura en un escaparate como muchos de los productos pero se exhiben en diversos espacios para ser vistos y, por ende, consumidos.

V: Hay un estado beatífico en la contemplación de las esculturas que se vinculan al ambiente que las rodea con tonos de devoción o como su título las designa: la liturgia de las piedras es también un culto a ellas. Inserto en un ambiente entre lo religioso y el ruido urbano, el paisaje monolítico adquiere una atmósfera solemne que irrumpe al paso del viandante, se atraviesa por su camino y en este andar de prisa la gente no tiene tiempo para la contemplación. El valor de cada escultura juega un poco a ser también arquitectura, es parte integral de un todo pero también de manera individual, pues la obra tiene el valor de la eternidad de la piedra, es el recuerdo de los vestigios de las culturas de todos los tiempos, así como una Coatlicue puede decirnos sobre una cultura en específico, una forma abstracta podría revelarnos mucho sobre nosotros mismos.

Así mismo el acabado de cada escultura evidencia la expertización del artista en picar y pulir la piedra; pienso en el grado de dificultad que ello requiere. En esa actividad se aplican técnicas de saber hacer y se emplean herramientas concretas que tienen un grado de variabilidad o constancia que el artista conserva según las facilidades que le han brindado. Debido al capital constante o variable el artista ya sabe qué o cuál para qué y cómo. 

(Joanna)

VC: La liturgia es la forma en la que se lleva a cabo un ritual, muchas personas comparten rituales religiosos e ideológicos que los unen como comunidad. Esto me remite al título de la exposición y a las piezas ¿podrían las piedras fragmentadas pero a la vez juntas representar la unión, no del todo homogénea, de la sociedad actual?

VU:  Ver comida en las piedras será normal…a todo esto ¿soy normal? la respuesta es sí, es mucho más sencillo vivir relacionando lo que conocemos y lo que vemos. La obra de un artista no es la excepción, por la misma razón que cada persona puede hacer una lectura diferente. Ver una fruta, una verdura, será lo que tu ojo crítico te muestre.

V: ¿Las piedras están en toda la ciudad no? Son piezas fundamentales para los cimientos de una casa, un edificio, una barda o tan sólo un cerro o montículo. Pero ¿qué hace diferentes a estas piedras de las demás? Puede ser su color, su forma, su textura o, simplemente, el espacio que ahora están ocupando.

Ya no están en las sombras como parte de algo, ahora son piezas individuales para ser observadas y apreciadas por las personas que recurren ese lugar. El lugar donde las piezas toman distintos significados.

(Claudia Cecilia)

VC: De quien lo trabajó, del artista que hizo esos cortes tan perfectos y consiguió esa textura tan fina, aquel trabajo es difícil y dedicado pues, como todos sabemos, cortar una piedra no es tarea fácil. Esta firma representa el valor, el esfuerzo y el tiempo dedicados.

VU: El vínculo entre obra y público no está del todo presente pues aquellas personas sólo pasan de un extremo a otro, sólo observan pero no se detienen; sólo los más valientes las tocan pues la textura es algo que llama la atención, pero hasta ahí se queda esa interacción.

V: Esculturas de piedras que hacen culto a aquellas formas simples que rehacen de una nueva mirada del artista; tras estas piedras hay un trabajo de pensar y transformar pero el valor se lo da cada uno; valor que comienza desde un cruce de mirada hasta un análisis más profundo. 

(Francisco) 

V: La obra está compuesta de rocas de un tamaño significativo que han sido intervenidas por el artista mediante cortes y cambios en su textura, un trabajo que implica un gran esfuerzo incluso con las herramientas adecuadas. Todas las piedras son diferentes ¿igual de diferentes será su lugar de origen? Me hace pensar en el solemne viaje que realizaron para poder ser apreciadas.

VC: Como seres humanos no somos ajenos al cambio, es parte de nuestra vida. Se podría decir que somos expertos en el cambio, pues después de todo somos capaces de convertir árboles en papel y agua en energía. Estamos tan acostumbrados a los cambios grandes y artificiales que los pequeños cambios nos parecen fútiles. Un cambio tan simple como cortar unas rocas, pulirlas y ponerlas en un pedestal nos parece algo fácil cuando implica un trabajo tan complejo a nivel intelectual y físico que no únicamente depende de una persona, sino de un equipo de personas. Pero a todo esto las personas piensan que sólo son rocas cortadas, que yo podría hacer eso, que hubiera sido artista…

VU: Una roca puede figurar como un objeto sólido, rígido, pesado, inmóvil, etc. Un objeto imperturbable que, curiosamente, se encuentra ahora en uno de los principales paraderos de autobuses del centro de la ciudad, en el que las personas vienen y van. En el Pasaje Revolución lo único constante son los edificios: a un lado una iglesia y al otro un museo, ambas instituciones tienen más en común con esas rocas de lo que podrían creer o de lo que podrían querer.

(Eli)

VU: Algo interesante sucede; el lugar es transitado constantemente por peatones que miran las obras pero no se detienen a observarlas. No fue hasta el momento en que los compañeros comenzaron a interactuar con ellas que los transeúntes se tomaron el tiempo para admirarlas y dejarse asombrar, o no, por la exposición ¿tal vez incentivamos la curiosidad de un público pasivo?

VC: Las obras fueron recibidas por el museo, él decide qué exhibir o no como ejecutor de un poder que le da su nivel institucional ¿Eso le da valor a las obras? los lugares donde han sido expuestas. El artista sustrajo las piedras de algún lugar, se esforzó por hacerlo o quizás pagó por que lo hagan, pagó por sus herramientas de trabajo, hubo servicios de transporte, de curaduría, de museografía y todo eso genera empleos y remuneración ¿se puede decir que el arte es generador de capital?

V: He dicho que las piezas funcionan como generadoras de empleos, tienen un dueño y un valor monetario; son productos. Ese producto entonces será consumido pero los peatones parece que sintieron curiosidad solo en el momento en que los compañeros interactuaron con las obras ¿qué tan efectivas resultan las piezas en relación a la conexión con sus receptores?

(Linda)

VC: ¿La obra inicia desde la concepción de la idea o desde todas las experiencias previas para llegar a ella?

Pensar si el autor jugó con piedras de pequeño, si intentó asustar a un perro rabioso con ellas en su adolescencia, si con la misma conciencia de que sólo son piedras construyó su casa ¿qué es lo que han visto estas piedras? ¿cuál es su historia? ¿estuvieron desde tiempos remotos para llegar a este preciso lugar? y ¿qué nos conecta a nosotros como espectadores con ellas y a todas las personas involucradas en el proceso de hacerlas llegar? ¿tiene el mismo valor el trabajo del obrero que las cargó, el técnico que utilizó la maquinaria, el artista… su conexión con la obra será más profunda? ¿habrá elegido tan cuidadosamente cada piedra, cada corte, cómo eligió a sus colaboradores? ¿los enalteció como lo hace con la obra?…¿lo hacemos nosotros en nuestro día a día a todas personas con las que nos entrelazamos para llegar a dónde estamos?

VU: Pienso que la obra pretende unificar el arte y lo ritual pues está justo en entre un museo y una catedral. Partiendo del título mismo de la exposición, “la liturgia de las piedras”, refiere a una conexión de formas, actos y ceremonias. Rituales en los que uno trata de sentirse completo, la fragmentación de cada una me evoca a cada aspecto de uno mismo y también a los de una sociedad; quizás por eso su ubicación juega un papel importante, pues es un espacio de paso constante en el cual las vidas se tejen y se enredan unas con otras y el hecho de que sean piedras les da un peso especial a estas interacciones.

 

V: La obra se aprecia de manera distinta en el pasaje que dentro del museo. Un joven pasajero comentó: “me gusta que estén en el paso porque la gente las mira aunque, por otro lado, no las observa”; también comentó que se siente más cómodo dando su opinión fuera del museo pues la solemnidad de éste a veces no nos deja romper prejuicios y encierra al arte, convirtiéndolo en algo difícil de entender y/o alcanzar. Pude observar cómo las personas que tocaban la obra se sentían más cómodos junto a ellas y decían libremente “no me gusta” ni siquiera un “no entiendo”. Pienso que esto es importante para abrir un diálogo pues podemos preguntar ¿por qué no? o ¿por qué sí?

También es interesante cómo las personas se acercaban al ver a mis compañeros alrededor de ellas; pienso que como artistas también tenemos que ser ese vínculo, apoyarnos mutuamente y enriquecernos para poder abrirle la puerta a los demás sin miedo alguno.

(Sofía)

V: En este espacio hay libertad para darle el uso e interpretación a esta obra, para algunos será un objeto obstructor, para otros arte, para otros una textura interesante que tocar; las reacciones varían y cada quien en su interior sabrá lo que ve y de qué forma.

VC: Detrás de la piedra

Desde conseguir el material a modo de colección en diversos espacios naturales hasta el trabajo que hay detrás de la idea, el artista tiene tras su nombre a personas anónimas que se dedican a darle forma a la creación de su imaginario. El manejo de piedras pesadas y resistentes requiere de muchas manos, manos que no se ven y que no tienen el reconocimiento que merecen. Esto me hace pensar si ¿la idea vale más que la obra física? ¿el valor lo da el material, las personas que anónimamente trabajan para realizar la obra, los espectadores o el mismo artista? Pienso que todo influye pero hoy el arte detona muchas preguntas: ¿qué es? ¿cuánto cuesta? ¿tiene acaso valor o es invaluable?…

VU: El arte como espacio público

Bajo nuestro contexto, la exposición La liturgia de la piedras de Alberto Buñuelos es adaptable y se volvió de ver algo natural en el espacio. Las personas transitan obligadamente por esta zona y al ser expuesta, sin límite de tiempo, la obra se convirtió en un miembro activo del espacio con una interacción superficial, como una persona más, un desconocido, por momentos atractivo e incitador de la curiosidad de unos cuantos; y al no tener una ficha la obra es vulnerable a todo tipo de contacto pero existe una barrera ¿de qué tipo? Habría que pensarlo…

(Isabel)

VC: Esta obra debió implicar mucho esfuerzo de por medio, desde buscarla, levantarla, cortarla, pulirla, etc. Pero después de reflexionar sobre todo esto y de observar el sitio en el que está expuesta reflexiono sobre si su valor será tomado en cuenta, o no, dependiendo del contexto y la situación de la persona que se involucre con la pieza.

VU: Fue creada para ser observada, quizás para ser tocada pero ¿ignorada? ¿esquivada?…me pregunto si este pasaje, modo y medio han sido los ideales para lograr su cometido, para concretar la ceremonia…

V: ¿Vale más la pieza/objeto en su estado, origen y esencia natural o cuando ha sido intervenida? ¿Importa más o menos dentro/fuera del museo?

(Berenice)

V: Parecían ser piedras sin valor. El color gris opaco de las bases que sostienen las piedras no llama la atención, resalta más la suciedad y la tristeza que evoca el Pasaje Revolución, en el que conviven el smog que de los camiones con las personas sin hogar durmiendo en los bancos.

VC: La liturgia de las piedras da título a la exposición; tal vez fue escogido debido al proceso por el que las piezas pasaron desde que se extrajeron de su ambiente natural hasta el diseño, la mano de obra involucrada y el montaje.

VU: Efecto chisme

Nadie parecía mirar las esculturas expuestas hasta que mis compañeros comenzaron a fotografiarlas; entonces surgió algo interesante…las personas que pasaban por allí observaban a los compañeros, primero, y se acercaban para ver las obras, después. Algunas las tocaban pero cuando mis colegas dejaron de prestarles atención, las esculturas fueron ignoradas, una vez más, por las personas que pasaban por allí.

(Orlando)

Este escrito parte de un  análisis con base al postulado del materialismo histórico y su formato final se presenta con el modelo de un tweet. Se inicia el análisis con la siguiente premisa: ¿Qué evita que las personas alteren el estado de las obras que se presentan en la ya mencionado pasaje? ¿Si estas piedras hablarán que serían capaces de decirnos? ¿Son estos objetos testimonio del paso del tiempo, los cuales son capaces de  reflejar  a través de su alteración, composición y presentación, un cambio de paradigma en el pensamiento de los transeúntes que a diario caminan por el pasaje o por el centro histórico de la ciudad?

Se desconoce la biografía del autor, su método para construir sus obras, el proceso de mano-factura por el cual han pasado las piedras pero es inherente imaginar que alguna idea quiere transmitir al espectador. Sino es directamente sobre el objeto podría ser su relación con el entorno inmediato. Las luces naturales o artificiales y sombras del lugar son una constante que podrían ayudar al espectador experimentado a comprender la obra en el contexto y, al no experimentado, inducirlo a considerar lo que una simple piedra puede convertirse y que el arte de hoy en día no es algo que se limite ha ser presentado a un espacio convencional.

Si bien este tipo de arte que se presenta en el Pasaje Revolución podría ser visto como un arte producto de una mente ociosa, es sin duda alguna un arte de nuestro tiempo que exige al espectador la formulación de un juicio más profundo, evitando los prejuicios superficiales. Tal vez su cometido, en esencia, sea ese.

Esta exposición que se encuentra en un espacio abierto al público, no necesariamente es un arte que conmueva a todos. Quienes se encuentren interesados se detendrán a ver, observar, inclusive tocar las intervenidas piedras o hay quienes ante tanto tedio, no solo del modelo empresarial bajo el cual funciona el arte de nuestro tiempo, sino de los tiempos en sí mismos, prefiera contemplar toda esta experiencia en la recreación de paisajes oníricos. 

(Manuel)

VC: Detrás de estas obras existe un gran trabajo de mano de obra pero en muchas ocasiones el artista no es quien produce la obra, la conceptualiza y le da instrucciones a trabajadores para que realicen el proceso.

VU: ¿Por qué llegaron estas obras hasta aquí? La mayoría de las veces el poder es quien decide qué es arte y qué se expone en un espacio.

V: En este contexto la sobras son ornamentales. Su valor se refleja en el trabajo que hay detrás de ellas.

(Georgina)

VC: EL valor de la pieza es subjetivo dependiendo de la persona que la mire y catalogue, independientemente del esfuerzo humano e intelectual. El creador podría decir: mi pieza vale tanto o cuánto debido a los materiales, el diseño y/o el trabajo físico, pero cualquier otra persona podría discernir y no estar de acuerdo.

VU: La mayoría de las personas que se involucran en el espacio expositivo invisibilizan las piezas a su paso, solo cuando una le presta atención otras le siguen.

V: El valor es subjetivo, solo se podría cuantificar de una manera más específica en precio de los materiales y en cantidad de  tiempo de elaboración. 

(Clara) 

VC: ¿Desde dónde viajaron estas piedras para llegar hasta aquí? ¿Qué las hizo especiales de otras piedras? ¿Acaso fue su forma, acaso formaban parte de alguna magnífica edificación¿ ¿o es el interior de ellas lo que le da el valor? A fin de cuentas lo que importa es el interior. 

VU: Si las piedras pueden servir de cama y el pasaje de la revolución es un refugio para los desamparados, entonces la cultura si tiene un uso positivo. 

V: Si el valor de un objeto artístico puede ser apreciado por el lugar donde está situado, su relación con el entorno, la exclusividad, su uso histórico, la calidad en la técnica y, tal vez, algunos parámetros no menos importantes ¿cuál es la función de estas rocas? ¿Qué valor le tendrían que dar los descendientes de los maestros artesanos de las piedras? ¿es, acaso, una burla? Pues donde hoy se sitúan estas rocas ajenas,un día fueron erguidos los santuarios de la gran ciudad de “Tho”, la cual fue desmembrada desde sus entrañas para levantar el templo al dios extranjero para después caer ante la Revolución. Un siglo después este mismo espacio es el  símbolo de la modernización, este arte pretende evocar la grandeza de un pasado con la simpleza de un presente ¿qué intención tiene? Erguidas a la subordinación de los tres ejes del poder, en el corazón de esta ciudad, hoy perfilada como  Capital de la Cultura.

 

Las ideas aquí expresadas son responsabilidad de sus autores. Miradas Múltiples las ha incluido en apoyo a la libertad de expresión y el respeto a la pluralidad.

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México / España

Aunque hablo en singular ello entraña un "nosotros": nací en Santiago de Compostela (Galicia) y emigré a Yucatán (México) hace doce años. Vivo entre Galicia y Yucatán. Vivo y siento desde el procomún en el día a día. Me formé en Historia del Arte, Conservación del Patrimonio Cultural, Gestión Cultural y Trabajo Social pero soy vecina y compañera, sin esto lo demás no importa. Me interesan los cuerpos, las relaciones y los espacios sociales. Me apasiona compartir nuevas dinámicas y herramientas de co-aprendizaje sobre cultura digital y analógica como nuevas/necesarias formas de entender el mundo, nuestro entorno y la importancia del trabajo colaborativo como nexo entre pasado, presente y futuro. Todo esto sólo puede hacerse entre todos. Miradas Múltiples es el valor de unos ojos que escuchan. Es un intercambio de sentidos que se mezclan a partir de cuerpos diversos que se dejan afectar de/por las experiencias vividas en múltiples territorios, en diferentes momentos y con muchas personas. La importancia de MM no radica en ser un nuevo medio de comunicación, tampoco en lo que dice, lo que lees o lo que ves. Su valor va mucho más allá y sólo es posible entenderlo si lo sientes desde la piel, dejándote afectar de/por él; sintiéndolo también tuyo.
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