Recados (I)

Por   ・ Inglaterra
Fotografía: Edgar M. Caamaño 2 agosto, 2018

Yo no se porque vienen y se van,
pero las voces toman un crescendo ensordecedor
y mi corazón me duele
como un diente podrido.

Sandy Jeffs. Voces en la oscuridad 1 

 

Echados hasta atrás de un autobús de Oriente, íbamos temprano de Puebla rumbo a la Ciudad de México a un concierto. Un buen amigo de ese entonces me compartió que escuchaba voces. No hablaba de mi voz o la de otras personas, pero de voces en su cabeza, que no eran la suya. Alguien decidió que había en él una enfermedad mental, que le dicen esquizofrenia. Según su humor o su salud, a veces tomaba pastillas para esto, pero igual las dejaba de tomar. Ese día sus voces le dijeron que me dijera: ‘el toquín va a estar bien chido’. Al parecer no teníamos de que preocuparnos. Las voces tuvieron razón.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la esquizofrenia 2 como un trastorno mental grave, asociado a una discapacidad, que afecta a más de 21 millones de personas. A quien se le diagnostica esquizofrenia pueden sufrir estigmatización, discriminación y la violación de sus derechos humanos, dentro y fuera de los campos médicos o psiquiátricos. De ser entendida como trastorno o enfermedad, hay procesos como la farmacoterapia y el apoyo psicosocial, que pueden ser eficaces en su tratamiento. Algunas de sus características más comunes son las alucinaciones visuales y/o auditivas.

Una alucinación es la percepción de algo o alguien que se niega como real o existente por un grupo de personas, pero que es vivido y aceptado como realidad por otro grupo. Lo que se alucina aquí no se alucina allá. Hay distancias entre las verdades. Quienes ven y escuchan lo que otras personas definen como alucinación pueden llegar a defender que para ellxs, quienes lo viven de primera mano, la experiencia no tiene nada de irreal. La escucha de voces en orejas propias no está alejada o desligada de lo real ni de la lucidez. Es la realidad misma.

La mayoría de las personas escucharemos voces en algún momento de la vida, pero experimentar esto de una forma e intensidad tan particular que se vuelve una de tus características principales es una experiencia personal que desconozco. Es un encuentro con rasgos tan ancestrales, tiene algo de ajeno y tiene algo de familiar. Puede contarse como una historia de ideas sobre las ideas del cerebro, y lo que pasa dentro de ese lugar, tan conectado a lo que está fuera y dentro del cráneo. Pensar o cranear, la energía neuronal no es una actividad abstracta o distinta de otros ejercicios musculares. Sucede entre los huesos, donde pueden ocurrir rupturas, protecciones o nutriciones. El cerebro se cansa también. Sucede en la cabeza de un cuerpo expuesto a las inclemencias del clima y su relación con otros seres.

Fotografía: Edgar M. Caamaño

Trabajando por casi un año en clases de arte y cocina en un centro para adultos vulnerables, de capacidades diferenciadas o con diagnósticos de enfermedades mentales, tuve la oportunidad de conocer a más personas que viven esta situación, quienes me enseñaron el término en inglés de ‘voice-hearers’, traducido al español como ‘escuchadores de voces’. 3

Todo empezó en 1987 en Holanda, cuando Patsy Hague convenció a su psiquiatra, Marius Romme, para que trataran las voces que ella escuchaba de una manera diferente, menos negativa, entendiéndolas más como una característica personal que como un síntoma. Esto desencadenó un proceso curativo enfocado en abrir historias, no en anestesiar voluntades. Con la ayuda de Patsy, Marius aprendió a desaprender su autoridad, su ideología y su práctica, re-educando su empatía y su entendimiento. 4 Aparte de clasificarse como un síntoma, la escucha de voces es una experiencia personal significativa, una característica o cualidad fundamental de una persona. Desde ya varias décadas, además de Entre Voces, hay organizaciones como la National Paranoia Network5, Hearing Voices Network 6 e Intervoice7, que promueven esta forma de entender la escucha de voces.

Definirse y articularse como escuchadoras de voces no está limitado a la definición de “una persona que ha experimentado escucha de voces o alucinaciones auditivas verbales”8. Al igual que otras identidades, como la nacionalidad o la sexualidad, es una identidad compleja, íntimamente relacionada a la cultura, la política y la vida pública y privada. Poder nombrarse de esta manera re-establece la posibilidad de múltiples identidades, evitando restringir a las personas a ser sola y únicamente un diagnóstico de enfermedad mental. Permite el cuestionamiento o la oposición a ideas dominantes, una de las cuales puede ser, en este caso, la etiqueta de esquizofrenia.

La historia reciente de estos movimientos, originarios de países afluentes, continua creciendo gracias a la acción de compartir y hablar, dentro de grupos afines, estas experiencias significativas, donde se cuestiona y desafía la autoridad de la psiquiatría tradicional. En la mayoría de los casos también se comparten experiencias negativas relacionadas con los servicios de salud mental.9 Los grupos y redes de ayuda para escuchadorxs de voces permiten encontrar solidaridad fuera de juicios ajenos a la intimidad de esta característica, retomando el poder de la narración y la tradición oral como terapia, donde hablar y escuchar ayudan a entender y aliviar ciertos traumas.

Fotografía: Edgar M. Caamaño

Hubo un antes y un alrededor a Patsy Hague, lleno de célebres escuchadorxs de voces como Sócrates, Juana de Arco, Virginia Woolf, Ghandi, Sigmund Freud, Zinedine Zidane 10 o, en el caso de México, Juan Diego Cuauhtlatoatzin, quien vio y escuchó a la Tonantzin Virgen de Guadalupe en el cerro del Tepeyac, en uno de los eventos determinantes de la cultura popular mexicana. ¿Qué más pasó, en la abundante historia de las mentes, antes de la psiquiatría, la salud y la enfermedad mental, los manicomios y las pastillas antipsicóticas? Como parte fundamental de muchas religiones, escuchar voces es quizás una característica tan antigua de nuestra humanidad como el lenguaje mismo donde, a la par de la caza, la agricultura, los primeros nacimientos asistidos y las celebraciones de rituales mortuorios, nuestrxs antepasadxs también habrán escuchado voces internas y externas, que no provenían de quienes veían a su alrededor.

La memoria humana, extensa y maleable, no es ajena a escuchar y hablar con los ríos, las estrellas, las montañas, los vientos y lxs animales, en lenguajes sin pronunciación, ni ortografía o gramática, que en parte hemos olvidado, nos hemos forzado, o nos han forzado, a olvidar. Estas interacciones necesitan volver a sustentar nuestro vocabulario. Dentro de un respeto por el balance de los elementos del planeta, y una posible divinidad, se solía escuchar:

“…el Angel de Yavé se presentó a él, como una llama ardiente en medio de una zarza. Moisés estuvo observando: la zarza ardía, pero no se consumía…Yavé vio que Moisés se acercaba para mirar; Dios lo llamó de en medio de la zarza: “¡Moisés, Moisés!”, y él respondió: “Aquí estoy”. Yavé le dijo: “No te acerques más. Sácate tus sandalias porque el lugar que pisas es tierra sagrada”. 11

La escucha de voces no sólo sucede al interior de la persona. La voz de Yavé no salía o estaba dentro de Moisés, hablaba junto a los fuegos de la zarza. Las voces pueden venir o ser de cualquier medio, lugar, persona o entidad. Antes del siglo XVIII, la escucha de voces era contemplada como una experiencia divina y no un problema de salud mental. 12 La interpretación dominante sobre las causas de estos sucesos ha cambiado, pero las influencias de dichas experiencias siguen estructurando sociedades. En el Islam, la segunda religión más grande del mundo, y la de mayor crecimiento a nivel mundial 13 se tienen como base vital las enseñanzas del Corán, versos que fueron dictados por el Arcángel Gabriel al profeta Mahoma cerca de la Mecca, en la actual Arabia Saudita. 14

La Iglesia Católica, institución de presencia mundial, cuenta, hasta el 2017, con mil 285 millones de creyentes, un 17.7 por ciento de la población mundial. 15 Parte de sus fundamentos, uno de los nodos que rigen las acciones de su séquito en el mundo, se origina a partir de la escucha de voces, donde la voz de Yavé, escuchada únicamente por Moisés, dictó los diez mandamientos allá en el Monte Sinai:

“Yavé terminó diciendo a Moisés: “Pon por escrito estas palabras, pues éste es el compromiso de la Alianza que he pactado contigo y con los hijos de Israel.” Estuvo allí con Yavé por espacio de cuarenta días y cuarenta noches, sin comer ni tomar agua. Y escribió en las tablas las palabras de la Alianza, los diez mandamientos”. 16

Estos mandamientos son leyes que rigen a millones de personas en todo el mundo. Igualmente son parte de documentos históricos de la humanidad, ligados intrínsecamente a la escucha de voces. Si son bien obedecidos o no es otra discusión. Para lxs escuchadores y escuchadoras de voces de la Biblia Católica, la voz de Yavé también habló entre otros soportes:

“Oyeron después la voz de Yavé Dios que se paseaba por el jardín, a la hora de la brisa de la tarde. El hombre y su mujer se escondieron entre los árboles del jardín para que Yavé Dios no los viera”. 17

¿Para qué sirve el júbilo del viento? Pregunta Mario Benedetti. 18 Sirve para ser interpretado, y puede ser una escalera a la santidad o una sentencia de muerte. Tomar el fresco, las llamas que no queman. Sirve para escuchar, pasar el recado y de ahí, ya se verá. Igual puede ser la ausencia de viento y ruido lo que ayude a escuchar. La escucha de voces según Juan Rulfo dice:

“…si yo escuchaba solamente el silencio, era porque aún no estaba acostumbrado al silencio; tal vez porque mi cabeza venía llena de ruidos y de voces…aquí, donde el aire era escaso, se oían mejor. Se quedaban dentro de uno, pesadas”. 19

La Iglesia Católica, antigua autoridad sobre la razón, el alma y la vida, clasificaba la experiencia de escuchar voces, y los consecuentes actos que se tomaban al respecto sobre la persona que las escuchaba, en cuatro diagnósticos diferentes: canonización, posesión, herejía y brujería. 20 Esto significa que, según las decisiones de un grupo privilegiado, que actuaba bajo creencia, fe y razón, así como bajo el poder de proyectos políticos y gubernamentales, escuchadores y escuchadoras de voces podían ser elevadxs a la santidad, sometidxs al exorcismo o condenadxs a la mecánica y deshumanizante crueldad de la institución religiosa bautizada como La Santa Inquisición.

Este tipo de selecciones respondían al uso extremo de dinámicas de grupo, donde hay quienes pueden estar dentro o ser parte del grupo, y hay a quienes se les expulsa, se les rechaza y ejecuta, o que deciden separarse del grupo voluntariamente.

Fotografía: Edgar M. Caamaño

¿Dónde residen actualmente los poderes del diagnóstico? Parte de la autoridad de la cual gozaba la religión ha sido substituida por credos basados en el negocio y la ganancia de capital, donde la vida humana, y la calidad de como ocurre, puede llegar a estar por debajo del deseo de desarrollo y crecimiento económico. Igualmente, con la Santa Inquisición Católica Apostólica y Romana en un pasado, muchas instituciones religiosas y sus fes han sido reemplazadas, superadas o desechadas por la razón médica y la ciencia, que es desde donde hoy se ejercen varios de los poderes de juicio y decisión.

El manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, o DSM-5 (DSM-V) 21, es reconocido mundialmente como una suerte de biblia, constitución o algoritmo base para la psiquiatría. Basándose en la definición del diagnóstico de esquizofrenia del DSM-5, una encuesta del 2015 determinó que aquello que puede causar la escucha de voces incluye: trastorno bipolar, trastorno límite de la personalidad, trastorno depresivo mayor, trastorno de identidad disociativo, trastorno de ansiedad generalizada, trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno por estrés postraumático, psicosis, trastorno esquizoafectivo y esquizofrenia. 22

Como toda corriente del conocimiento humano, esta es simplemente una versión o perspectiva de la historia, y no una verdad permanente o herramienta absoluta. El conocimiento es retornable y transtornable. Las causas de escuchas de voces pueden ser tan diversas como las voces mismas.

Parte de mi entrenamiento en el trabajo fue estudiar breves manuales de medicinas, donde se especifica el uso, la química y los efectos secundarios de varias de las pastillas antipsicóticas consumidas por personas dentro de algunas instituciones de salud mental. Estas pastillas son recetadas a escuchadores y escuchadoras de voces como complemento a sus diagnósticos de esquizofrenia, depresión, desorden bi-polar o psicosis. Algunos de los medicamentos recetados son el Haloperidol, la Clorpromazina (vendida bajo las marcas Largactil, Ampliactil, Torazina y Thorazine), la Clozapina (vendida como Clorazil), el Flupentixol (vendido como Depixol y Fluanxol) o la Risperidona.

¿Qué hacen los antipsicóticos? No son productos que curen o eliminen un problema, sino que reducen o controlan síntomas, como la confusión, la ansiedad, los comportamientos violentos o las alucinaciones visuales o auditivas. Estas pastillas generan una sensación de estabilización de dichas experiencias. Apuntan a disminuir la dopamina, un neurotransmisor que envía mensajes al cerebro, reduciendo generalmente la actividad del mismo. Igualmente afectan el tránsito de otros químicos, como la serotonina, encargados de regular nuestros estados de ánimo. Por último, se ha sugerido que los antipsicóticos causan parkinsonismo, un síndrome caracterizado, entre otras cosas, por la reducción de la capacidad de sentir emociones y el interés en realizar actividades.23

Fotografía: Edgar M. Caamaño

La mayoría de estos productos pueden llegar a causar los siguientes efectos secundarios: Somnolencia, visión nublada, constipación, sensación de debilidad o mareo, falta de aire y dificultades para respirar, palpitaciones fuertes, dolores de cabeza, mareos y nausea, temblores, movimientos musculares inusuales o incontrolables, aumento de peso, sequedad de la boca, falta de apetito, salivación excesiva, alta temperatura corporal y sudores, problemas para orinar, visión borrosa, aletargamiento y disminución de los reflejos, dificultades para dormir, cambios de humor drásticos, disminución del deseo sexual, crecimiento de senos, producción de leche materna, problemas menstruales, desmayos, ritmo cardíaco acelerado y diarrea. 24

Por consiguiente, estos efectos secundarios tienen que ser controlados o contrarrestados con otro monto de pastillas, aumentado el número de productos farmacéuticos en circulación, obligando a la persona medicada a incrementar y diversificar su consumo. Un resumen de las recomendaciones de la OMS en cuanto al uso de antipsicóticos, donde todos los casos incluyen específicamente la esquizofrenia, evidencia que la calidad de los resultados de estos productos es baja o muy baja, pero la recomendación de su uso es condicional o fuertemente recomendada. 25 En los huecos de la eficacia desconocida y las recomendaciones firmes, encontramos que, hasta el 2015, la venta de antipsicóticos a nivel mundial es un negocio de 11.7 billones de dólares americanos. 26 Algunos diagnósticos, más allá de poder ser curas, son negocios redondos.

La variedad de estos productos denota la intensidad de competencia dentro de un mercado, y los aumentos de su oferta para una demanda. ¿Cuál sería en este caso la demanda? Se señala una escasez, la falta de sanidad mental. Hay un exceso de locura. Hay que abastecer la razón. Se designa un mal que hay que erradicar, y se procede. Se demanda que se cure la enfermedad mental. Queremos tener salud mental. Bajo este diagnóstico, la persona diagnosticada puede volverse cliente de por vida, ya que su pertenencia dentro de la normalidad, y la calidad de su vida en sociedad, estará condicionada y dependerá del uso constante de estos productos.

Conversándolo con varias personas, encontré que hay quienes se sienten agradecidxs de que las pastillas calman sus síntomas. Hay a quienes no les gusta tomarlas pero no tienen otra opción. Hay quienes simplemente no pueden aceptar una vida bajo los efectos secundarios y dejan de tomarlas definitivamente. La promoción de estos fármacos parece ser una opción más rápida y menos benigna o sutil, comparada con otros tratamientos de larga duración, los cuales incentivan el diálogo, la apertura, la conversación y convivencia, como los grupos o comunidades de apoyo, las terapias cognitivo-conductuales, o las terapias basadas en procesos artísticos o religiosos.

Fotografía: Edgar M. Caamaño

Estábamos aprendiendo esto y aquello sobre la administración de medicamentos, cuando la persona sentada a mi lado me susurró: ’si estos son los efectos secundarios, prefiero estar deprimida’. Es cierto que es difícil hablar con personas después de que han tomado sus pastillas. Recuerdo a una joven con quien trabajé en algunas sesiones de cocina. Necesitaba sentarse a descansar constantemente y no podía concentrarse más que pocos minutos. Le asustaba la idea de tener que utilizar cuchillos y tenía marcas ocres de nicotina entre sus dedos y bajo sus uñas. Inmediatamente después de reír con algún chiste, ella quedaba en silencio y se le iba la mirada más allá de mi presencia, totalmente separada de los olores de la cocina y sus ingredientes.

Otra colega, que llevaba ya tiempo en el servicio, trabajaba con ella personalmente en terapias grupales. ’Entiendo que a veces tengan que darle estos medicamentos, pero son muy fuertes. Ella tiene una mirada muy triste, como si estuviera muerta detrás de sus ojos’.

También conocí a B. Sus voces, que eran un gran grupo, y le hablaban como un estadio de fútbol, a veces le decían que lastimara a las personas a su alrededor. Bajo supervisión, podía utilizar cuchillos. B era muy bueno supervisando sus voces en público. Me aseguró que, aunque las voces pudieran comandarle violencia, él nunca las obedecía. Muy abierto en cuanto a sus diagnósticos, me mostró varios cortes poco profundos en sus antebrazos, los cuales se hacía en ocasiones para desviar las órdenes o la intensidad de sus voces. Esto le sucedía a pesar de los medicamentos. Cocinamos una pasta con champiñones y brócoli, en pesto verde y un poco de limón. B cortó los champiñones.

¿Cómo se aproximan distintas sociedades a lo desconocido u olvidado? Las narrativas y confesiones de escuchas de voces han sido y continúan siendo compartidas, celebradas y condenadas. Habitan algunos de nuestros miedos a lo diferente, y el constante palpitar de lo que se puede y no se puede controlar, dentro de cuerpos que no es fácil abandonar. Quienes escuchan voces tienen una identidad compleja, como toda persona. Esta identidad no puede ser limitada a su diagnóstico. Lxs escuchadorxs de voces no son su diagnóstico. Es una negociación constante entre una identidad impuesta y una que se auto-define. En cuanto a la esquizofrenia como diagnóstico o etiqueta contraproducente, Adam James diría que es “uno de los predicamentos humanos más destructivos para el alma”. 27  

Fotografía: Edgar M. Caamaño

¿Has escuchado voces, en tu cabeza, que no son la tuya? Carmen Boullosa escuchó así:

Me habló el Espíritu
Me marcó desde su teléfono portátil
Llamaba desde la tumba
“¿Cómo te va?”, me dijo,
“recuerda que aquí vas a estar pronto”. 28

Calidad de vida y calidad de muerte. Y cuidado con eso de que sin el dolor que se receta no habrá cura. Sin tu dolor no podemos cobrar. ¿Qué se va a reclamar? Hay que prestar oído y tiempo a la diferencia, al entendimiento que nace cuando escuchamos lo que le ha pasado a otras personas. Casi todo es narración, y esto nos puede facilitar el entender lo que hacemos aquí, entre vivxs y muertxs, en la Tierra. Es importante darle espacio y tiempo a la polisemia.

Es importante la paciencia de escuchar y entender qué le ha pasado a una persona, ¿porqué escucha voces?

Decimos Crisis. Hablamos de la crisis de la razón. La crisis de la locura. La crisis del Espíritu. Crisis y resurrección. Crisis de administración de recursos. Ganancias y pérdidas. Nos llaman. ¿Cómo estás? Recuerda seres, cosas y objetos ahí y allá. Aquello que está más fuera que dentro de tu cuerpo, expresándose.

¿De qué depende prestar oído?

¿Cómo interpretamos los mensajes?

¿Has caminado hoy por la abundancia o por el vacío?

 


Referencias:
1 – P.7 Voices in the Dark en Poems from the madhouse. Sandy Jeffs. Spinifex Press. Australia.2002. Trad. EMC
2 – Esquizofrenia OMS
3 – Proyecto entrevoces
4 – El escuchador de voces (the voice-hearer)
5
http://www.nationalparanoianetwork.org/
6 – https://www.hearing-voices.org/
7 – http://www.intervoiceonline.org/
8 – Ibid. El escuchador de voces (the voice-hearer)
9 – Ibid. El escuchador de voces (the voice-hearer)
10 – Hearing voices network
11 – Éxodo 3: 2 – 5. La Biblia. 106º Edición. Editorial Verbo Divino. Edición revisada 2004
12 – Voice Hearing in History & Religion
13 –  Islam: la religión que más crece
14 – Voice Hearing in History & Religion & Del Arcángel Gabriel en el Corán
15 – Aumenta el número de católicos en el mundo
16 – Ibid. Éxodo 34: 27 – 28
17 – Ibid. Génesis 3:8
18 – P.114 Para qué sirve en Insomnios y duermevelas. Mario Benedetti. Visor Libros. Madrid. 2002.
19 – P.20-21 Pedro Páramo. Juan Rulfo. Editorial Anagrama. Barcelona. 2001
20 – Voice Hearing in History & Religion
21 – Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders – 5
22 – Experiences of hearing voices
23 – Antipsychotics
24 – Medical Administration Practical Workbook. Creative Support. 2017
25 – Antipsychotic medications for psychotic disorders
26 – Antipsychotic Drugs Market By Drug Class.
27 – Ibid. El escuchador de voces (the voice-hearer)
28 – P.9 La voz en La patria insomne. Carmen Boullosa. Poesía Hiperión. 2011 

 

Las ideas aquí expresadas son responsabilidad de sus autores. Miradas Múltiples las ha incluido en apoyo a la libertad de expresión y el respeto a la pluralidad.

Comparte: Recados (I)

por

Inglaterra

Ocupado (a veces distraído) con textos, charlas, triques y canciones.
Contacto

Ver artículos relacionados

No se mata la verdad matando periodistas

 


 

#NoAlSilencio


 

Ni un periodista asesinado más

 

 


 

Agenda
#NoViolencia   #MarchaMundialporlaPaz

 

Lanzamiento de la 2ª
Marcha Mundial por la Paz y la Noviolencia