Hay películas que nos “estrujan” | Cazals en Guanajuato

Por   ・ México
Fotografía: Homenaje a Felipe Cazals en la Universidad de Guanajuato. Imagen: Alfonso Vázquez. 22 noviembre, 2018
Dedicado a esos rincones guanajuatenses
que nos  permiten “ver y pensar el cine”:
Valenciana, Cine Club de la Universidad de Guanajuato,
Cine la Mina y Cinemanimal

 

Hace unos días, durante el homenaje que la Universidad de Guanajuato rindió al extraordinario y prolífico cineasta mexicano Felipe Cazals (Ciudad de México, 1937), él afirmó que existen películas que se quedan en nosotros, no porque sean buenas, sino porque nos “estrujan”, nos incomodan y nos sacan de nuestra condición de pasividad. A partir de esta noción, podríamos añadir que también hay ciudades que hacen lo mismo. Ciudades como Guanajuato nos “estrujan”, porque nos permiten, a través de sus callejones, su universidad, sus cafés, cineclubs, festivales y vistas panorámicas, “ver y pensar el cine”.

Así, “Ver y pensar el cine” fueron las coordenadas que, en el marco de 60 aniversario del Cine Club de la Universidad de Guanajuato, guiaron los festejos al ya mencionado e  imprescindible autor cinematográfico, los días 6 y 7 de noviembre.

Las películas se olvidan o se quedan

En el primer día de festejos, al interior del Teatro Principal, los asistentes nos “estrujamos” con la proyección de Canoa (México, 1975, 115 min.). Era la primera ocasión que se mostraba al público la versión restaurada por The Criterion Collection y el Instituto Mexicano de Cinematografía, la cual destaca por su limpieza visual y su exaltación de la fotografía. Entre los espectadores, no podía faltar el creador, quien al finalizar la exhibición  nos ofreció una plática en la que abordó, entre otros aspectos, las particularidades de dicho largometraje.

Al inicio, Cazals destacó que la estructura de Canoa dio un vuelco con el estilo narrativo del cine mexicano, ya que, desde la década de los años cuarenta y hasta finales de los años sesenta, se conocía la “fórmula del cine mexicano” en la que los directores estaban a las ordenes de los productores, por lo que no había opción de hacer cosas diferentes, ante el preponderancia del dinero y lo económico sobre lo artístico. Por tal motivo, Cazals enfatizó que en el cine mexicano no había alternativas: “lo único que le interesaba al público mexicano era el melodrama; así, se construyó un cine rentable, en el que a los productores nunca les interesó reinvertir su dinero para mejorar la industria”. Por estos motivos, para este maestro del séptimo arte, los descalificativos que se le han adjudicado al cine mexicano de la década de los años setenta son injustos.

Fotografía: Alfonso Vázquez

Respecto al proceso creativo en la realización de un largometraje, Cazals indicó que lo importante es la continuidad del creador y la tenacidad. A su vez, agregó que lo previsto por un cineasta nunca resultará lo que está en pantalla, ya que es posible que exista una intensión inicial, pero que a diferencia de otras artes en el cine ésta nunca se verá proyectada. Además, subrayó que en el cine hay ocho horas de trabajo para hacer cuatro buenos minutos de película y ésta es la diferencia del cine y las demás expresiones artísticas. Por ello, “la creación de cine requiere de más paciencia y tenacidad que cualquier otra expresión artística”.

Fotografía: Alfonso Vázquez

De manera gradual, la voz de Cazals, rítmica, lúcida y lúdica, nos adentró a las entrañas de la creación cinematográfica y expuso sus tres posibilidades: primera, ignorar al público (lo cual no puede ser válido) o interesarlo en el tema de la película; segunda, profanar, molestar o “sacar de quicio” al espectador, mediante ideas inconexas que generen un rechazo, o hacer un buen relato; y, tercera, hacer que el dinero del productor se recupere, pues el cine es un negocio.

A lo anterior, Cazals afirmó que “al final de cuentas las películas se olvidan o se quedan” y estas últimas se quedan en el espectador “no porque sean buenas, sino  porque nos estrujan y nos sacan de nuestra condición de espectador pasivo por un espectador activo.” Por tal motivo, para el director de filmes como El año de la peste (1978), lo importante es hacer un cine no solo testimonial sino que también conserve el punto de vista crítico del director.

Fotografía: Alfonso Vázquez

Posteriormente, Cazals prosiguió generoso con sus palabras y nos situó en la década de los años setenta, en la que, desde su visión, se necesitaba de  un cine que saliera del melodrama y no dictará una moral. Así, películas como Canoa, Las poquianchis (México, 1976) y El apando (México, 1976), representaron un quiebre y un encuentro de otro camino narrativo.

En la parte final de su exposición, Cazals de nuevo hizo una escala en Canoa y comentó que el espectáculo cinematográfico se debe ver de frente en una sala a oscuras, ya que el séptimo arte nos invita a ver aquello que no queremos ver. Por tal motivo, consideró a Canoa como un película vigente, compuesta de cinco falsos documentales, la cual  constantemente se contradice como el propio mexicano. Y para terminar de “estrujarnos” en el primer día de homenaje, Cazals confesó a los asistentes que debido a su película recibió por tres años diversos anónimos de muerte.

Pequeña Galería de la Cinematografía: los “libritos”

El escenario del segundo día de festejos fue el patio principal del Museo Iconográfico del Quijote. Las actividades iniciaron pasadas las 10:30 hrs. con la presentación de la llamada Pequeña Galería de la Cinematografía de la Galería de Ideas y Letras de la División de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad de Guanajuato. Posteriormente, las instituciones anfitrionas le hicieron entrega a Felipe Cazals de una Medalla y la Presea Cervantina, respectivamente, por su trayectoria y aportaciones artísticas a la cultura en México. Finalmente, se realizó un conversatorio con el director de cine, el periodista Sergio Raúl López, Alejandra Rojas Limón y Liliana García.

Fotografía: Alfonso Vázquez

La Pequeña Galería de la Cinematografía, compuesta por tres ensayos o “libritos”, surge por iniciativa de la doctora en filosofía Liliana García, profesora del Departamento de Filosofía y coordinadora de este proyecto, y Asunción Rangel, responsable del proyecto para la excelencia académica Galería de Ideas y Letras, quienes decidieron llevar a las letras su pasión cinéfila, a partir de la publicación de ensayos  dedicados a la cinematografía latinoamericana y sus cercanías.

La colección de la Pequeña Galería, de acuerdo a su coordinadora, “propone a sus lectores ensayos enfocados en el séptimo arte. Aborda trayectorias y personalidades que han enriquecido el vasto y creciente mundo del cine en nuestras latitudes. Son muchos y muy relevantes los proyectos cinematográficos desarrollados en Latinoamérica, lamentablemente también son poco vistos y aún menos estudiados. Estos ensayos son una suerte de carta de invitación al lector para que se sumerja en los mundos que brillan en la pantalla al accionarse el dispositivo”.I Las primeras entregas de la Pequeña Galería están conformada por los ensayos o “libritos” de  Buñuel de Liliana García, Cazals de Alejandra Rojas y Chicano de Alfonso Vázquez.

De pachucos y cine chicano

Al finalizar la presentación de la Pequeña Galería, de manera sorpresiva Felipe Cazals, quien escuchó atento a los autores de cada uno los “libritos”, solicitó intervenir para hablar sobre la figura del pachuco en el cine mexicano y el cine chicano:

Cuando era joven, el ejemplo del pachuco perfecto fue ‘Tin Tan’, que es además un elemento capital de la cultura mexicana cinematográfica. Aunque mucha gente no me crea, varias de las películas de ‘Tin Tan’ son absolutamente extraordinarias y sobre todo marcan una etapa de México donde la moda del pachuco invadió varias capas sociales, no solamente a las clases sociales pobres. La clase media mexicana comenzó a vestirse con plumas en el sombrero y los pantalones de bombones de los pachucos.

 

Y me voy un poco más lejos, diría que Calabacitas tiernas es una extraordinaria película y que está ligada directamente con German Valdés al modo de hablar y al modo de comportarse de la gente de la frontera. Es copiando esos modismos como Tin-Tan construyó toda su figura, que es una caracterización cómica totalmente distinta a la de Mario Moreno ‘Cantinflas’, pero mucho más apreciada en ciertos sectores sociales. Hay que recordar que ‘Tin Tan’ nunca pudo ser dirigido. Don Gilberto, director de la gran mayoría de sus películas, decía que él corría cámara y dejaba a ‘Tin Tan’ hacer lo que quisiera, lo cual lo convierte en parte en guionista de las películas. Es todo un genio importantísimo y, sobre todo, es toda la gran diversión de los años sesenta, mucho más que Mario Moreno, que ya había sido estratificado y ya no pertenecía a su público original. La absoluta verdad es que lo de ‘Cantinflas’ viene de que en la carpa no le entendían y le decían ‘¿qué te inflas? que no te entiendo’ y de ahí vino el ‘Cantinflas’.

 

Yo quería hacer esa acotación porque dentro del cine chicano, poco apreciado ante la crítica cinematográfica, hay obras que no son tan puramente de chicanos, sino de norteamericanos-mexicanos; una de ellas, terriblemente significativa, es La sal de la tierra, con Rosaura Revueltas, y que deben encontrar un espacio en la memoria de la historia del cine de ambos países.

 

De este modo, el homenaje continúo y Cazals, agradecido y participativo, atendió las actividades finales del aquel día otoñal del pasado 7 de noviembre. 

Fotografía: Alfonso Vázquez

Estrujar

Hay películas que nos estrujan. Hay personajes y directores de cine, como Cazals, que también lo hacen. Hay ciudades y proyectos enmarcados en el mismo sentimiento. Estos “estrujamientos” son los que dan sentido a nuestro quehacer como investigadores, periodistas, cinéfilos, escritores, cineastas, creadores o artistas que “vemos y pensamos el cine”.

* * *

Fotografía: Alfonso Vázquez

A continuación presentamos fragmentos de los textos introductorios de los tres “libritos” que conforman la Pequeña Galería de la Cinematografía:


Buñuel (Liliana García, México, Universidad de Guanajuato, 2017)

La primera parte del ensayo que el lector tiene en sus manos presenta a Luis Buñuel en su trayecto vital, pero, además, en una encarnada relación con aquello que era su vida: el cine. Si para ciertos escritores escritura y vida tiene un gozne poderoso, en el caso de este cineasta, vida y cine se engarzan con una potencia ineludible.
Ocupa a la autora, recorrer en las siguientes partes del ensayo, las tres primeras películas del periodo mexicano de Buñuel –Gran casino, El gran calavera y Los olvidados-, no sin poner de realce otros momentos de esta trayectoria cinematográfica. Entender o ingresar al mundo cinematográfico de Buñuel, como lo hace Liliana García, es demorarse, observar, mirar –con el párpado cortado, como aquél de Un perro andaluz– para dejar que las películas hablen en su muy singular manera de hacerlo: con su sintaxis, con su construcción de espacio, de personajes –en los diálogos, en sus actitudes, en su hacerse en la pantalla-.II

Fotografía: Alfonso Vázquez


Cazals (Alejandra Rojas Limón, México, Universidad de Guanajuato, 2018)

La segunda entrega de la Pequeña Galería de la Cinematografía es un ensayo que se centra en la trilogía sobre la Revolución Mexicana, compuesta por Las vueltas del Citrillo, Chicogrande y Ciudadano Buelna, para señalar el lugar de Cazals en el arduo y vital intento de comprendernos.

 

Esta trilogía, señala Rojas, es una desmitificación. Derrumba ídolos que tanto la historia oficial como el cine de la época de oro construyen con cuidado: el idílico momento prerrevolucionario, la adelita valerosa que sigue a su hombre en la lucha armada, Pancho Villa […]

 

Rojas Limón ofrece un valioso recorrido de la historia del cine consagrado a la Revolución Mexicana y la historiografía que ha estudiado el evento. Ubica a la trilogía “en la tendencia historiográfica de la Historia cultural y los estudios subalternos, misma que ha dominado el campo de la escritura de la historia desde la década de los noventa. Cinematográficamente, son películas que también se enmarcan en esa idea de retratar ‘la otra Revolución’ y siguen está línea del ‘revisionismo fílmico’ de los años sesenta”. Con estas consideraciones, da cuenta del valor que tiene un ojo cinematográfico como el de Cazals cuando enfoca un evento histórico […] Cazals propone a la trilogía como un referente que nos lleva a entender a la Revolución Mexicana en y desde nuestros días con una actualidad apabullante, pues comprender nuestra historia y nuestro cine es comprendernos. III

Chicano (Alfonso Vázquez, México, Universidad de Guanajuato, 2018)

El ensayo que el lector tiene en sus manos ofrece un recorrido por esas expresiones: teatro, revistas, música, televisión, y se centra en el cine. Dibuja una línea de películas con tramas a propósito del encuentro o desencuentro entre dos culturas, y propone tres momentos: el mainstream de la industria de Hollywood, el cine mexicano y el propiamente chicano, hecho por y para la raza que tiene el propósito de contribuir con la mejora de la comunidad; desmantela el estereotipo del ciudadano indeseable, criminal y violento, al tiempo que construye figuras representativas como el pachuco de vestimenta elegante, el zoot suit, y con una complejidad psicológica cargada de simbolismo.

 

Chicano también desenvuelve la espiral histórica, activista, cultural y artística del movimiento, se centra en la expresión cinematográfica y, finalmente, se detiene en un film: Zoot Suit, de Luis Valdez. Alfonso Vázquez reflexiona sobre la limítrofe cinematográfica chicana que, a diferencia de las otras propuestas de la región latinoamericana, no alza una voz propia frente a cinematografías dominantes, como la estadounidense, sino justo en la frontera, ese sitio indefinido de en medio. Con esto, nos invita a pensar una parte de nuestra cultura que migra, cruza fronteras, añora y se asienta.IV

Fotografía: Felipe Cazals y Alfonso Vázquez

 


Referencias:
I) Liliana García, “Pequeña Galería de la Cinematografía” en Alfonso Vázquez, Chicano, México, Universidad de Guanajuato, 2018, p. 11.
II) Liliana García, Buñuel, México, Universidad de Guanajuato, 2017, pp. 10-11.
III) Liliana García, “Pequeña Galería de la Cinematografía”, en Alejandra Rojas, Cazals, México, Universidad de Guanajuato, pp. 9-12.
IV) Liliana García, “Pequeña Galería de la Cinematografía” en Alfonso Vázquez, Chicano, México, Universidad de Guanajuato, 2018, pp. 10-11.

 

Las ideas aquí expresadas son responsabilidad de sus autores. Miradas Múltiples las ha incluido en apoyo a la libertad de expresión y el respeto a la pluralidad.

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México

Me muevo entre la fragilidad y la intensidad, con la hermenéutica como mi herramienta para adquirir conocimientos. Soy egresado de la Maestría en Historia por la Universidad de Guanajuato y de la Licenciatura en Historia por la Universidad Nacional Autónoma de México, con especialización en historia del siglo XX e historia del cine. Mis intereses: el estudio de los imaginarios, los simbólismos y las representaciones visuales en la sociedad. Mis investigaciones: «¡Órale vato!: La representación de la violencia en American Me», «Simbolismo e imaginario social en la representación cinematográfica Zoot Suit: la construcción del discurso identitario chicano» y «Proyecto Chicano: cine e identidad»
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