México fuera de México

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Todas las fotografías que acompañan este artículo son propiedad de © Roxana Allison, 2018 30 noviembre, 2018

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Este artículo debió haber sido escrito hace mas de tres semanas. Por muchas razones no pude terminarlo cuando era mas relevante. Ahora todo mundo anda enfocado en la Navidad y las típicas cancioncitas de temporada resuenan por todos lados, las lucecitas de cada año envuelven escaparates y los arbolitos navideños empiezan a aparecer aquí y allá mientras las ofertas de Black Friday tienen vuelta loca a la gente.

El pasado 2 de noviembre fuimos invitados al Festival de Día de Muertos organizado por el Victoria & Albert Museum (V&A) en de Londres, una de las instituciones mas prestigiadas y reconocidas a nivel internacional que cuenta con una amplia colección de arte misma que es difícil recorrer en un solo día, como parte de la programación paralela a su exhibición de textiles pertenecientes a Frida Kahlo.

Hace meses Raúl, mi pareja, fue contactado por el museo para crear el arte del programa impreso del festival gracias a la recomendación de una de sus seguidoras en redes sociales. Quedaron fascinados con su ilustración pues buscaban que fuera diseñada por un artista mexicano y que fuera lo mas auténtica posible. Como parte del acuerdo, participaríamos con un puesto de nuestra marca La Chuleta Press en el mercadito montado dentro de la sala Raphael.

Imagen: © Roxana Allison, 2018.

Compartimos el espacio con otro negocio independiente y un grupo de danza y música promotor de la cultura mexicana en el Reino Unido. En la parte central del extremo derecho se construyó una ofrenda dedicada a artistas y personalidades entre los que figuraban el líder revolucionario Emiliano Zapata, Diego Rivera, Marcel Duchamp y Frida Kahlo por mencionar algunos. Los demás puestos alrededor de la sala invitaban a la gente a hacer máscaras de papel en forma de calaveras lo que cubrió todo el suelo de la galería rápidamente con niños y adultos coloreando y decorando sus creaciones.

La gente se acercaba curiosa a ver lo que vendíamos, al descubrir que Raúl era el autor de la ilustración del programa se emocionaban y aún más al saber que era mexicano, como si por fin se hubiera hecho justicia al representar genuinamente a México y una de sus tradiciones más únicas.

Imagen: © Roxana Allison, 2018.

Transcurrió la noche y cientos de personas inundaron el museo, muchas vestidas de catrinas y catrines listas para el concurso. El ambiente era de fiesta y si bien la celebración no era exactamente como la vivimos en nuestro país, esta versión ha sido la más auténtica organizada por un institución no mexicana presenciada en los diez años que llevamos fuera de México; la vasta mayoría de los músicos, artistas, bailarines y presentadores eran mexicanos o latinos. Esto se logró gracias a que Claudia Palacios, una mexicana establecida desde hace muchos años en Londres, colaboró con los organizadores, aconsejando al museo y recomendando a la mayoría de los que participamos en el evento. Tanto el museo como Claudia supieron amalgamar lo más tradicional con lo nuevo y adaptarlo al entorno.

Hubo música mexicana contemporánea y popular, bailes típicos, mercadito de venta de artesanías y arte mexicano, pintacaritas, manualidades, concurso de catrinas, desfile de calacas gigantes y lotería, entre otras actividades. Había colas por todos lados y el idioma español resonaba de esquina a esquina. ¡De donde saldría tanto mexicano!

Imagen: © Roxana Allison, 2018.

Imagen: © Roxana Allison, 2018.

En la Sala Raphael, en una tarima en el extremo lado izquierdo se presentó tres veces un acto de danza folclórica. La gente coreaba las melodías que tanto nos llegan al corazón: El Son de la Negra, El Jarabe Tapatío, La Llorona, Guadalajara, La Bruja y obviamente el Cielito Lindo.

A pesar de que seguía llegando gente conforme iba haciéndose tarde, a las 10 de la noche se dio por terminado el evento como lo establecía el programa. Empacamos rápidamente y nos dirigimos hacia la calle, recorrimos la enorme recepción para alcanzar la salida principal rodeados de calaveras de todos estilos que reían, platicaban, cantaban y festejaban la vida mientras la frescura de la noche nos abrazaba. Una memoria que se quedará con nosotros por un buen tiempo.

Imagen: © Roxana Allison, 2018.

Encontramos a Claudia y nos dirigimos cansados pero sumamente satisfechos a su casa, sin conocernos nos dio posada y trató como si fuéramos amigos de toda la vida. Era de esperarse encontrar una ofrenda en la sala de su casa; platicábamos mientras nos compartía pan de muerto coronando nuestro atareado día con su suavidad y dulce sabor a naranja.

Es sorprendente la presencia que tiene México y el Día de Muertos en este lado del mundo. Sospecho que primero fue la película titulada ‘Frida’ acerca de la vida y obra de la pintora interpretada por Salma Hayek, la que le dio presencia a México en el extranjero y más recientemente ‘Spectre’ de la serie de películas de James Bond y que exportara una versión hollywoodesca del Día de Muertos con poco que ver con la tradición ancestral, sin embargo contribuyó a poner a México y una de sus costumbres más únicas en el mapa.

Luego vino ‘Coco’ producida por Pixar Studios en el 2017 a seguir alimentando el interés, aunque debo admitir que la historia refleja mejor lo que es el tradicional Día de Muertos que cualquier otro intento anterior incluyendo El Libro de la Vida presentada en 2014.

Gracias a estos largometrajes mucha gente ha adoptado, reinventado y adaptado la celebración a su cultura. Asimismo, muchos negocios se han aprovechado de lo que asumen es la imaginería de Día de Muertos para sus campañas de marketing con el único fin de vender. Encuentra uno en anaqueles de supermercados británicos tazas, bolsas, cubrecamas y todo tipo de productos como latas de bebidas alcohólicas, empaques de galletas y  ‘fajita kits’ de una marca norteamericana impresos con calaveras ‘mexicanas’ y la frase ‘Day of the Dead Edition’. Claros ejemplos de apropiación cultural descarada.

Imagen: © Roxana Allison, 2018.

Si bien me da gusto que México sea reconocido al exterior por su rica identidad y cultura, cuestiono que muchas compañías se la apropien y la exploten únicamente con fines comerciales. Por otra parte restaurantes de comida tex-mex disfrazada de autentica comida mexicana aparecen por doquier, ahora cualquiera que visita los Estados Unidos y se come un burrito dice saber de comida mexicana o aquellos que vuelven de algún viaje a Cancún regresan a poner un puesto o restaurante ofreciendo la versión gringa de siempre. Cuando ve uno que los nachos son un plato fuerte a £ 8.00 libras la orden, ¡no sabe uno si reír o llorar!

Me he desviado del tema central como suelo hacer.

Decía que me parece increíble la presencia de México en el extranjero. Para comprobarlo basta con hacer una búsqueda rápida en línea y descubrir que hay decenas de festejos de Día de Muertos a lo largo y ancho del Reino Unido, muchos organizados por gobiernos locales, grupos comunitarios y centros culturales en su intento de 1) reconocer que recordar a nuestros difuntos es importante y 2) ver a la muerte como algo natural que no debe llenarnos de tristeza.

Una de tantas celebraciones es la que organizan los establecimientos de Columbia Road en Shoreditch que por casualidad visitamos en Londres antes de regresar a Manchester. Nos concentramos en la tienda de artesanía mexicana ‘Milagros’, pues conocemos al dueño desde hace un par de años y la noche anterior habíamos compartido el espacio en el evento del museo.

En el patio trasero de su tienda se instaló un puesto de antojitos mexicanos hechos por un grupo de mexicanos residentes en Londres, que ofrece servicios de catering y organiza comidas caseras informales llamadas de este lado del charco “pop ups” o “supper clubs”, una alternativa a las cadenas de comida comerciales pues gente común y corriente cocina para un grupo de amigos o extraños invitados a su casa o algún lugar de su preferencia a cambio de una cuota de recuperación. Los tlacoyos que probamos estaban deliciosos, el champurrado y el pan de muerto también; para rematar el mezcal sin duda alguna nos calentó el alma. Suena ridículo pero al estar tan lejos de la tierra de uno estos pequeños manjares ¡saben a gloria!

Milagros es una tienda increíble. Tom Bloom, el dueño, un cálido inglés que por azares del destino acabó viviendo en México por varios meses después de una visita familiar en Estados Unidos, se enamoró de la cultura, su gente, colores y arte a tal grado que abandonó su carrera académica estableciendo Milagros al regresar a Inglaterra. Tom adquiere sus artesanías y cerámica directamente de los artesanos y artistas; lleva años buscando, conociendo y estableciendo relaciones con talentos mexicanos. Todo lo que tiene en venta es de alta calidad y hecho en México. Esto lo menciono porque no es fácil encontrar arte de nuestro país en estas latitudes.

Fotografía: Tom Bloom Imagen: © Roxana Allison, 2018.

Salimos de ahí y nos topamos con una pareja de novios vestida de calacas, la gente se tomaba fotos con ella en su recorrido por los diferentes negocios. El papel picado coloreaba la calle mientras el sol iluminaba la tarde. Por un momento recordé Oaxaca o cualquier otro pueblo mexicano en día de fiesta pero faltaba el bullicio, la música, el olor a garnachas, los perros callejeros y el aire familiar.

Llegó el momento de emprender la retirada y tomar el tren de vuelta a Mánchester. Nos despedimos de Londres contentos con la agradable sensación de haber estado en México aunque sea por unas horas; fue una experiencia surreal, un poco como es México.

Entramos a casa después de un largo pero bello día, nos sentamos a contemplar nuestra ofrenda mientras recapitulábamos la experiencia, bebimos chocolate y saboreamos los últimos panes de muerto que nos quedaban en la alacena.

Todas las fotografías que acompañan este artículo son propiedad de ©Roxana Allison, 2018

 

Las ideas aquí expresadas son responsabilidad de sus autores. Miradas Múltiples las ha incluido en apoyo a la libertad de expresión y el respeto a la pluralidad.

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Mi nombre es Roxana Allison. Aunque nací en Inglaterra, soy mexicana y, entre otras cosas, me dedico a la fotografía documental. Mi práctica fotográfica se centra en temáticas de identidad cultural, memoria, sentido de pertenencia y migración. He hecho radio comunitaria y también he trabajado en colectivo por diversas causas. Los proyectos en los que me involucro nacen de un interés personal por tratar de cambiar algo o exponer una problemática que me preocupa y que necesita ser conocida en distintos lugares con la intención de que otros puedan reflejarse. Miradas Múltiples me da la oportunidad de aprender y colaborar con un equipo de personas comunes en un ambiente positivo, amigable y solidario
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