Ante la desmemoria en tiempos de duelo y olvido

Por   ・ México
Imagen: Manta de la Memoria. Fotografía: Colectivo Tejiendo Otro Mundo, 2016. 6 febrero, 2019

En este país en el que pareciera que cada día nos acostumbramos más a buscar desaparecidos, a contar cuerpos de mujeres “sin nombre”, a encontrar fosas llenas de ceniza y huesos, la inacción no es alternativa, pero la magnitud de la tragedia muchas veces paraliza, ¿cómo dar salida a la rabia?, ¿cómo transformarla en aportación útil?, ¿desde dónde actuar?, ¿por dónde empezamos?

Decidí hacerlo, empezar, desde mi saber hacer y comenzar por la denuncia y la necesidad de memoria. Fui encontrando a otras y otros que habían acogido estas herramientas en sus propias búsquedas y exigencias, y así fue que una vez bordé junto a familiares de desaparecidos a manos del Estado el nombre de Everardo, uno de los tantos que buscaban. Otra, dibujé a una mujer como desearía hubiera sido su vida, tratando de alejar al menos su recuerdo de lo violento, trágico e indignante de su muerte, tratando de transformar la furia de no poder gritar su nombre, uno más que no sabremos.

Otra vez, en colectivo y entre mujeres, tejimos 80 nombres de personas que formaron parte de poblaciones callejeras y que en 2016 fueron registradas como fallecidas gracias a una campaña anual a cargo de la asociación civil El Caracol. En ese entonces, en el espacio de trabajo/diálogo/activismo que comparto con 12 mujeres, que denominamos iniciativa ciudadana y llamamos Tejiendo Otro Mundo, decidimos unirnos de esa forma, haciendo lo que mejor sabemos.

Nos preguntamos en voz alta:

¿Qué estrategias usar para hacernos voltear y vernos,
para vernos y no olvidarnos,
para hacernos pensar en el después de cuando muertos?,
¿Quién vela sus cuerpos,
dónde los entierran,
qué queda de ellos?
Tal vez en quienes conocieron quede un recuerdo,
un sobrenombre, un rostro borroso,
muchas veces, sin apellido.

El no tener un papel que te ligue a un nombre, a una geografía, a una familia, se traduce en no tener acceso a una vida digna, y después, a condena eterna al anonimato. Cuando no se tienen documentos que señalen tu identidad tampoco tendrás quien te reclame. No tendrás el derecho a una tumba, eres un número más que suman a La Fosa.

Intentamos respondernos recorriendo los datos que la campaña había recabado, recordando y compartiendo entre nosotras los testimonios de personas con las que habíamos coincidido visitando asentamientos, palabras que hablaban de identidad, de anonimato involuntario, de sentirse en el olvido, del intento cotidiano de recuperar de la garganta de La Fosa a los suyos. Decidimos tejer juntas, y es que en colectivo es más fácil hacerle frente a lo adverso, a la desmemoria, hace que tu voz se amplifique y así tu fuerza. Fluye la empatía permitiendo que las lágrimas y la ira se sostengan entre varias manos y se transformen.

La idea de comunidad, deja de ser sólo concepto, en ese momento somos y nos sabemos un grupo de personas que se acompañan unas a otras, concientes que, para ir fortaleciendo este tramado, se necesitan cada uno de los hilos que lo integran, así como ir adicionando nuevos. Nos sentamos a tejer pensando en 80, hilos que para muchos eran invisibles en vida y cuya muerte lo fue más, pero que dejan huecos en los tramados que habitaron.

Tejimos una manta, la Manta de la Memoria. La compartimos con quienes ayudaron a que no se perdieran en el anonimato 80 vidas; con quienes al lado de ese nombre pronuncian amiga, amigo, pareja, hermana, hermano, familia.

Imagen: Manta de la Memoria. Fotografía: Colectivo Tejiendo Otro Mundo, 2016.

En los asentamientos en que se hizo el levantamiento, se regresó y con la colaboración de algunas personas que los conforman se hicieron intervenciones. Se dejó el registro tejido de lo que debería de ser un derecho garantizado, que por ahora queda en denuncia, en deseo:

Imagen: Intervención textil en asentamiento de zona Centro en CMX donde se aplicó la campaña Chiras Pelas 2016 de El Caracol AC. Fotografía:Fotografía: Colectivo Tejiendo Otro Mundo, 2016.

Les tejimos buscando nuevas formas para reconocerlos, para nombrarlos, para hacer visible que su derecho a la identidad hasta el momento de su muerte les fue negado, para que ya no sea así.

Entonces, ¿qué estrategias usar para hacernos voltear y vernos, para vernos y no olvidarnos?

Algunas bordan con hilo rojo uno, cien, mil pañuelos, otras dibujan mujeres (a quienes les arrebataron la vida) vivas, algunas buscan mientras cargan rostros bordados y recorren las calles gritando vivos los queremos. Nosotras tejimos nombres.

Les tejemos, les bordamos, les hacemos presentes, para que quede registro de sus vidas, para que se sepan sus historias, se conozcan sus nombres y sus rostros, para intentar frenar la desmemoria.

 

Las ideas aquí expresadas son responsabilidad de sus autores. Miradas Múltiples las ha incluido en apoyo a la libertad de expresión y el respeto a la pluralidad.

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Arte terapeuta en formación, amante de los animales, los días nublados y las historias ilustradas, actual miembro de la Asociación Mexicana De Ilustradores (AMDI) y de la iniciativa ciudadana Tejiendo Otro Mundo.
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