Esto también pasará: Poesía para sanar

Por   ・ México
Fotografía: Leslie Santos Bonilla, 2019. 8 abril, 2019
“No soy perfecta y eso me duele”
Sylvia Plath

 

Un día, leyendo un artículo sobre el libro “La campana de cristal” y sobre la vida de la escritora  Sylvia Plath, pude identificarme con la frase citada arriba. Con esta frase, con otras y con la vida de esta mujer. Más que con su vida, con su percepción hacia sí misma. Con el conflicto que le causaba ser mujer y tener que elegir un solo camino y seguirlo abnegada, pues es lo que se esperaba y en algunos casos, se sigue esperando de nosotras.

Cuando tuve mi primera crisis depresiva, sentía que ya no podía actuar ni bailar, cosa que me llenó de frustración y ansiedad pues no sabía cómo sacar toda la rabia y la tristeza acumulada en mi cuerpo. Había días que me despertaba en la madrugada y simplemente temblaba y gritaba debido a los ataques de ansiedad. En una ocasión, dos de mis mejores amigos fueron a verme a las seis de la mañana pues mi mamá estaba muy asustada con lo que me pasaba. Todo terminó con mi madre metiéndome a la ducha fría a la fuerza. Efectivamente, la depresión no es nada glamurosa o romántica como algunos siguen pensando.

Pero todo se acaba. El cuerpo se cansa de gritar, llorar o temblar. El alma le ayuda y lo incita a buscar maneras de expresarse: saliendo a caminar, llamando a amigos, durmiendo mucho, abrazando y en mi caso, escribiendo.  Me parece que la primera vez que lo hice en este estado, fue un día que quise ir al panteón a visitar la tumba de mi bisabuela buscando alguna respuesta. Escribí lo siguiente:

“Y es aquí donde me desmorono, en medio de la violencia me violento, en medio de la tragedia general, vivo una propia… en la que todo me desespera, todo me sabe a error”.

Desde ese día y hasta hoy, cada vez que llega alguna crisis, sé que la escritura me salvará o aliviará el dolor pasajero de estar vivo cuando no quiero estarlo. Tengo toda una serie de escritos en prosa y en verso que he hecho en casi cinco años de crisis.

Por otro lado, algo que no había contado es que la depresión en algunos casos nos impide leer, esto debido al bloqueo que existe en nuestra mente. Por eso la primera vez, me costaba mucho trabajo leer o concentrarme en cualquier lectura. De nuevo, sentía mucha impotencia pues soy amante de la literatura desde niña. Lo único en lo que podía concentrarme era en artículos o páginas que hablaran sobre la depresión, casos de suicidios y posibles fármacos que podrían ayudarme y sus ingredientes.

Una vez que fui tratada psiquiátricamente y que el bloqueo mental fue desapareciendo, pude de nuevo disfrutar de la literatura; incluso de leerla con otros ojos, unos más abiertos y profundos, con una mente y un corazón capaces de captar otros aspectos en la lectura que antes no podía disfrutar. Como lo dije desde un principio, he tomado cada crisis como una oportunidad de introspección y crecimiento en todo mi ser. Y así ha sido también con mi manera de apreciar el arte, en este caso, la literatura.

No es un secreto que los escritores suelen ser personas bastante tristes y en muchos casos, depresivas, sin embargo, justo por eso han sido capaces de sublimar sus sentimientos y convertirlos en obras de arte. Está por supuesto Charles Bukowsky con este poema maravilloso.

Fotografía: Leslie Santos Bonilla, 2019.


Pájaro azul

Hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí dentro, no voy
a permitir que nadie
te vea.
Hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero yo le echo whisky encima y me trago
el humo de los cigarrillos,
y las putas y los camareros
y los dependientes de ultramarinos
nunca se dan cuenta
de que está ahí dentro.
Hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí abajo, ¿es que quieres
montarme un lío?
¿es que quieres
mis obras?
¿es que quieres que se hundan las ventas de mis libros
en Europa?
Hay un pájaro azul en mi corazón
que quiere salir
pero soy demasiado listo, sólo le dejo salir
a veces por la noche
cuando todo el mundo duerme.
Le digo ya sé que estás ahí,
no te pongas
triste.
luego lo vuelvo a introducir,
y él canta un poquito
ahí dentro, no le he dejado
morir del todo
y dormimos juntos
así
con nuestro
pacto secreto
y es tan tierno como
para hacer llorar
a un hombre, pero yo no
lloro,
¿lloras tú?


Sólo por mencionar algunos más: Alejandra Pizarnik, Sylvia Plath, Wisława Szymborska, Virginia Woolf, Simone de Beauvoir, Edgar Allan Poe, Mario Benedetti y un sin fin de nombres más.

Me gustaría cerrar esta vez con el poema atribuido a Benedetti, titulado “No te rindas”, pues creo que si bien es importante exorcizar los demonios a través del arte (hoy hablando de la poesía), también es a través de ella que podemos transmutar palabras de dolor y miedo en palabras mágicas de amor que sanen hasta al corazón más herido.

Fotografía: Leslie Santos Bonilla, 2019.


No te rindas

No te rindas, aun estas a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el Sol se esconda y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque la vida es tuya y tuyo también el deseo,
porque lo has querido y porque te quiero.

Porque existe el vino y el amor, es cierto,
porque no hay heridas que no cure el tiempo,
abrir las puertas quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron.

Vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa, ensayar el canto,
bajar la guardia y extender las manos,
desplegar las alas e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos,

No te rindas por favor no cedas,
aunque el frÍo queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque cada día es un comienzo,
porque esta es la hora y el mejor momento,
porque no estás sola,
porque yo te quiero.


Lecturas sugeridas:
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Las ideas aquí expresadas son responsabilidad de sus autores. Miradas Múltiples las ha incluido en apoyo a la libertad de expresión y el respeto a la pluralidad.

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México

Xalapa, Veracruz, 1988. Licenciada en Teatro por la Universidad Veracruzana (Mención honorífica, 2013). Ha tomado clases y talleres con creadores como: Liliana Hernández, Mauricio Jiménez, Marco Petris, Martín Zapata, Adriana Duch, Tony Cots, Alicia Sánchez, Tatiana Zugazagoitia, Margarita González, Diana Bayardo, Diana Sánchez, Rafael Hernández Ramos, entre otros. Fue integrante de la compañía de Teatro Infantil de la Secretaría de Educación del Estado de Veracruz (2015) y ha sido dirigida por Roberto Benítez, Nelson Cepeda, Ángel Fuentes Balam, Raquel Araujo, Ulises Vargas y Nara Pech. Ha participado en eventos como el “Festival Día Mundial del Teatro” (Xalapa 2010, 2011. 2013)”, el “Coloquio para las Artes Escénicas. Corporalidades Escénicas” (Xalapa, 2013), el “FIC Maya” (Mérida, 2013 y 2017), el “7° Festival de La Rendija” (2016), la 37º, 38º y 39° Muestra Nacional de Teatro (2016, 2017 y 2018 respectivamente). Festival Interfaz del ISSTE a nivel nacional. El Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro en España (40° y 41° Ediciones), así como varias ediciones del Festival “Wilberto Cantón”, La Muestra Estatal de Yucatán (2018), el evento municipal “La noche blanca”, entre otros. En el cine ha participado en el cortometraje “Guardianes” (2015) de Ernesto Arteaga y “Vas a terminar muerto” de Pepe Perruccio que se encuentra en postproducción actualmente. Actualmente es miembro de la compañía Belacqua y actriz en La Rendija.
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