House of UADY. De la universidad a la unidiversidad

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Imagen: House of UADY. Fotografía: Monstrozo Apocalipstick / (Alejandro Doporto) 11 abril, 2019

Un texto escrito de manera colectiva por María Ortiz, Emily de Garay, Karina Montejo, Jehielly M. Pat, Kristian Vargas, Ricardo A. Santoyo, Claudia Caballero, Karen M. Argáez, Rosa Isela Hoil, Joshua Arfaxad, Fátima Cruz, Felipe Pool, Manuel Rolando Berzunza, Adela Vázquez y más compañeras cuyas letras no están aquí pero pusieron el cuerpo, la experiencia y la escucha.


Trans- según la RAE: prefijo que significa “al otro lado” o “a través de”.
La experiencia ballroom en UADY se me rebeló con tant@s matices, escalas, gradaciones, tonalidades tan Trans que sentí como en pocos minutos nos transformó, a l@s cuerp@s allí presentes, en un campo floreciente lleno de tantrans posibilidades de transcender, transgredir, transmutar, transpirar, transformar, transportar, transmitir…

Tan tan tan tan trans que me dejó transpuesta de asombro y felicidad.


Chanteando en la casa de estudios

Como parte de la asignatura Estética Moderna y Contemporánea #EMyC que compartirmos en la Licenciatura en Artes Visuales de la Facultad de Arquitectura, Artes y Diseño de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) y en el marco de la segunda unidad de aprendizaje “Paradigmas de la Estética Moderna y Contemporánea, una mirada experiencial”, que tiene como objetivo experimentar los paradigmas a partir de nuestras prácticas artísticas y desde un enfoque de género, nos dimos a la tarea de revisar el artículo “Estéticas feministas contemporáneas (o de cómo hacer cosas con el cuerpo)” de Escudero para abrir una discusión y experimentar, en carne propia y junto con otras, una práctica estética contemporánea: la estética ballroom de la mano de uno de los colectivos más destacados a nivel nacional en la actualidad en este ámbito: House of Apocalipstick y compañeras de otras casas en la ciudad de Mérida, Yucatán: House of Mamis, House of Coco y #HouseofLove -que las identifica a todas ellas-.

Aprovechando la visita a la ciudad de Mérida, Yucatán de Ery Díaz, integrante de House of Apocalipstick en Monterreina -Apok Monterreina- organizamos junto con Nany Guerrero, madre de la misma casa en Mérida la ponencia performativa Charlando en pose: Estéticas del ballroom junto con la comunidad “voguera” de Mérida y la comunidad estudiantil del #CAHAD #UADY. En el artículo publicado en VICE “La trascendencia del vogue y su llegada a México” se menciona que a partir de la cultura ball nacida en Harlem en los años 60 surge el ballroom en los 80’s y se instala en el mainstream a raíz del documental Paris is burning de 1987.

Desde el colectivo LGTBIQ, las comunidades latinas y otras comunidades subalternas se reivindica la diversidad como derecho pero también como práctica, como estética y como modo de vida,  construyendo espacios para “la aceptación y liberación”.[1]

El jueves 16 de marzo de 2019 en el Auditorio de la Facultad de Arquitectura de la UADY a las 2,30 de la tarde, nos reunimos para expandir la clase más allá de las aulas y experimentar, en nuestras propias carnes y con nuestra corporalidad diversa, la práctica del voguing que evolucionó a partir de la cultura ballroom y se ha convertido en un fenómeno global con ejemplos tan destacados en el mundo del arte contemporáneo como la famosa exposición comisariada por Manuel Segade, Elements of Vogue, en el Centro de Arte 2 de Mayo (CA2M) de Madrid. [2]

Fotografía: Monstrozo Apocalipstick / (Alejandro Doporto)

Un inciso

Escribimos este relato desde la diversidad que somos, desde las diferentes maneras de ser, pensar y estar en el mundo; desde las múltiples maneras de expresarnos y dejar(nos) afectar por el lenguaje con sus -as, -os, -es, -@s, -xs desde dónde cada una de las personas que aquí escribirmos lo siente y como un reclamo a la diferencia. Compartimos este relato desde el cariño y el agradecimiento a quienes nos han permitido experimentar este encuentro y a quienes están tomándose un momento para leernos.

La pose como praxis

Muchas veces entendemos la estética como algo físico, algo visual o como una experiencia que podemos ver, tocar, sentir, etc. Pero se ve alejado como algo que podemos crear o incluso ser. House of Apocalipstick y el vogue en general, como muchas otras disciplinas performáticas, abren las puertas o las posibilidades de crear una estética que parte de ti misma (o de ti mismo) la estética del joteo, la estética del selflove, la estética de lo sublime.

El voguing como disciplina no amolda si no que libera. La liberación de los cuerpos es el show más emocionante; más que la música, más que los pasos, más que los: yassss! que te hacen soltar. Y creo que de eso se trata el arte.

Fotografía: Andrea Ortiz @DifusionFAUADY

Nadie sabe lo que puede una cuerpa

Aunque algunas habíamos escuchado acerca del vogue, no habíamos tenido un acercamiento como el de este día. Comprendimos que practicarlo no es solo un estilo de baile o de vida sino también una crítica hacia la comunidad consumidora de excesos; es la aceptación y amor a uno mismo; es, ante todo, una liberación del individuo en todo el esplendor de la palabra, porque el individuo practicante puede ser lo que quiera ser sin ninguna crítica negativa.

Aquel día, algunas llegamos con muchas inseguridades, principalmente hacia nuestro físico. Al comenzar las actividades sentimos de muchas maneras que íbamos a hacer el ridículo pero al ir pasando los minutos nos sentimos más seguras de las personas que nos rodeaban y de nosotras mismas. Al finalizar nos sentimos bien y eufóricas.

Liberación de la cuerpa en distintas dimensiones

Los humanos, las personas, siempre estamos en busca de experiencias liberadoras; en busca de una experiencia que nos libere y nos haga sentir libres. A veces las encontramos donde menos pensamos; encontramos “eso” en lo estético y, en esta ocasión, lo hicimos a través de la estética del voguing. Una estética inclusiva en la que todxs somos iguales, donde estamos y somos sin que nadie juzgue; donde puedes ser libre ¡Y ser tú es ser libre! Antes había tenido un acercamiento con el voguing, muchas amigxs practican pero yo nunca lo había hecho.

Hacerlo fue una experiencia liberadora. Encontramos la liberación y aceptación en diferentes estéticas a lo largo de nuestra vida, no en una sola, y esta fue una nueva en mi vida. Fue como un gran abrazo grupal lleno de autoestima y sin prejuicios donde todas las cuerpas fueron una, un paso más para muchos, un poco más de poesía para la vida colectiva donde todo estaba bien.

Fotografía: Adela Vázquez V.

Una experiencia liberadora

Quisiéramos compartir con el mundo, con quiénes nos leen, nos acompañan aquí y ahora, el gusto, el disgusto, lo raro, lo acogedor, lo que (nos) pasa y nos pasó, lo que sentimos y asentimos o, en otras palabras, algunas de nuestras experiencias estéticas en primera persona:

Experimentación y liberación son las dos palabras que definirían perfectamente la práctica de aquel día. Fue emocionante poder sentir libertad para hacer las cosas sin temor al “qué dirán” y dejar que tu cuerpo buscase el poder “hablar” de una forma diferente. Aunque al principio la pena e inseguridad me invadieron, quedó a un lado después de adentrarse y comprender más sobre el voguing que era completamente desconocido para mí. No consiste simplemente en hacer movimientos raros usando tu cuerpo sino que es una estética de libertad expresiva, de aprender amarse y aceptarse; ser diferente, libre ¡ser yo!.

Durante nuestra vida tenemos experiencias que nos ayudan a conocernos mejor. El voguing fue una de ellas ¡algo liberador! pues muchas veces no nos sentimos capaces de hacer cosas diferentes por miedo al que dirán. Experimentar con situaciones así nos da la capacidad de tener más confianza en nosotras mismas. La práctica del voguing es algo que todos deberían experimentar por lo menos una vez en la vida y no solo de manera práctica sino a través de la historia que contiene, en su trasfondo, como algo que nos ayuda a entender la vida desde otras perspectivas.

Me siento agradecida con la clase y con las houses que nos visitaron porque pude reencontrar una parte que tenía extraviada, pude encontrar un poco más de amor propio y liberarme de muchas de mis inseguridades.

Este espacio que se le otorgó al vogue dentro de nuestra clase de Estética Moderna y Contemporánea fue una experiencia que deseaba vivir; me hizo conocerme profundamente y ver que me puedo expresar por otros medios aparte de la pintura o el dibujo, me hizo sentir libre sin sentirme juzgada.

Fotografía: Monstroso Apocalipstick (Alejandro Doporto)

Al descubrirme conocí a una persona que se escondía dentro de mí; pude ver que como cualquier persona siento inseguridades físicas y emocionales al moverme. Ver y vivir cómo quienes forman parte de House of Apocalipstick se expresan sin importar el qué dirán, mostrando a la sociedad y a partir de sus movimientos, su sentir y su pensar sin pena alguna, me pregunté ¿soy capaz de mostrarme ante el mundo tal cual soy sin depender de las críticas de los demás? ¿es posible que yo misma me deje de juzgar y dejar de buscar complejos en mi dónde no hay?…me di cuenta de que así es, esta experiencia me hizo ver y sentir cosas gratas y me mostró que podemos amarnos o aceptarnos tal cual somos y que nos valga el qué dirán.

Me gustó mucho participar de esta experiencia. Siento que esos bailes, eso que hacen, nos ayuda a sacar esa parte de nosotros que no sabíamos que estaba ahí. Al principio sentí un poco de pena pero pensé inmediatamente: “estas experiencias sólo se dan una vez en la vida así que ¿por qué no atrevernos a experimentar algo nuevo?”. Anteriormente había visto algunos vídeos sobre estas prácticas y tenía ganas de conocer más pero nunca imaginé todo lo que hay detrás de ello. Cuando comenzamos a practicar mi timidez se manifestó pero poco a poco se fue quedando atrás para poder disfrutar plenamente de esta experiencia que, sin duda, ha sido muy agradable. Pienso que hay mucho más en nuestra sociedad que desconocemos y que deberíamos conocer pero, sobre todo, experimentar.

Me encantó la experiencia de crear algo con mi cuerpo no como artista visual si no como ser viva, gracias a mis manos, a mis dedos, a mi piernas. La alegría de ser yo y poderlo ser sin miedo.

Para mi quien nunca había puesto en práctica el vogue e incluso sin saber de lo que se trataba, puedo decir que fue incómodo al principio. Salir, de repente, de la zona de confort resulta un poco inquietante pero al sentir el ambiente de aceptación donde a pesar de lo que hagas nadie te juzga, fue un sentimiento liberador. Ver a tantas personas disfrutar de ellas mismas, sintiéndose de una manera fabulosa, fue una experiencia grandiosa. A través de los movimientos del voguing una se da cuenta de que es mucho más de lo que realmente muestra. Si me preguntaran si me gustaría volver a experimentarlo diría que sí porque el día que lo experimenté sentí que salía de mi burbuja y me soltaba más a la experiencia.

¡Qué grata experiencia! Conocía sobre House of Apocalipstick pero nunca me atreví a ir a una de las prácticas de voguing por miedo a ser juzgado, bien por hacerlo mal o porque la gente a mi alrededor me juzgase con la mirada; asi que esta fue una oportunidad muy buena para vivir lo que tanta curiosidad me causaba. En un principio me costó trabajo relajarme y dejarme llevar, pero al notar que todos los presentes estaban experimentando con su cuerpo, que nadie te juzgaba por hacerlo mal, que nadie se reía, fue más fácil involucrarme en la práctica. Me sentí en un ambiente muy acogedor y de aceptación. Me gustó mucho su filosofía.

Estas expresiones nos permiten mostrar partes de nosotros que quizás nadie conozca, cómo le damos énfasis a nuestro cuerpo, a nuestra belleza, a no bailar por bailar sino a transmitir el mensaje de presencia y pertenencia; a decir “aquí estoy, mira mi cuerpo, mira mi cara, mira mis curvas, mis movimientos, yo tengo tanto valor como cualquiera”. Fueron una experiencia y una manifestación muy liberadoras que nos ayudaron a soltarnos de las ataduras de los roles de género y a salir de la rutina tan performativa en la que solemos estar alienados en nuestra vida diaria.

Somos un objeto vital atrapad@ en una burbuja que nos eleva tan alto y que no nos deja ver lo que está pasando alrededor de nuestro mundo; la sociedad está en constante cambio, los gustos, las preferencias y la libertad de expresión cada vez se hacen más presentes y visibles sin importar lo que dirán las clases altas y cultas, porque vinimos al mundo a probar todo lo que está a nuestro alcance sin afectar a otros. La felicidad se encuentra rompiendo las barreras que nos impiden crecer como personas. Me siento enamorado de la vida al ver que muchas personas logran expresarse a través de la comunicación corpórea ¡porque puedo! ¡porque quiero!  ¡porque soy!

Carta al escepticismo like Avelina Lésper

Hola, antes que nada quisiera disculparme con aquellas personas que puedan sentirse ofendidas ante la experiencia que quiero compartirles. Valoro y comprendo el trabajo de quienes participan en el movimiento House of Apocalipstick y admiro mucho su valor y sus ideales; sin embargo no disfruté de la experiencia del performance porque quizás no me siento afín a él o porque, llegando tarde aquel día al auditorio, vi muchos movimientos que me cohibieron e hicieron aflorar mi suceptibilidad, el miedo a entrar y ser partícipe de aquello que se presentaba. Me pareció non-grato y decidí no acercarme a la experiencia.

Tiempo después logré cruzar algunas palabras con compañeros y, a pesar de compartir los motivos por los que lo practicaban, aún no me visualizaba queriendo ser parte de aquello. Sin embargo, mi curiosidad por conocer más afloró dentro de mí y, con ella, las ganas de entender y respetar. Sin más que agregar, agradezco a todos los que me hayan leído y me disculpo nuevamente si mi parecer no es afín, gracias.

Desde la máxima Nuestra venganza es ser felices House of Apocalipstick nos recuerda que la felicidad no es un bien propio de las zonas de confort, ni de los deseos más imperiosos o irrefrenables…es un bien común que practicar y sostener desde dónde unx sienta, con respeto, y dando la bienvenida a quienes quieran expresarse desde cualquier lugar, en cualquier momento y con cualquier persona.

Fotografía: Monstrozo Apocalipstick / (Alejandro Doporto)

 

Por si te interesa conocer más el trabajo de Adela Vázquez:

Reclamar La Crítica

¡Armemos juntos el Danzón!

El relatograma es un don

 

Referencias:

  1. Bienvenido al alucinante mundo del voguing: el rugido underground LGBT que inunda la cultura de 2017.
  2. “Tenemos que olvidarnos de que el arte se haga por amor al arte”

 

Las ideas aquí expresadas son responsabilidad de sus autores. Miradas Múltiples las ha incluido en apoyo a la libertad de expresión y el respeto a la pluralidad.

 

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México / España

Aunque hablo en singular ello entraña un "nosotros": nací en Santiago de Compostela (Galicia) y emigré a Yucatán (México) hace doce años. Vivo entre Galicia y Yucatán. Vivo y siento desde el procomún en el día a día. Me formé en Historia del Arte, Conservación del Patrimonio Cultural, Gestión Cultural y Trabajo Social pero soy vecina y compañera, sin esto lo demás no importa. Me interesan los cuerpos, las relaciones y los espacios sociales. Me apasiona compartir nuevas dinámicas y herramientas de co-aprendizaje sobre cultura digital y analógica como nuevas/necesarias formas de entender el mundo, nuestro entorno y la importancia del trabajo colaborativo como nexo entre pasado, presente y futuro. Todo esto sólo puede hacerse entre todos. Miradas Múltiples es el valor de unos ojos que escuchan. Es un intercambio de sentidos que se mezclan a partir de cuerpos diversos que se dejan afectar de/por las experiencias vividas en múltiples territorios, en diferentes momentos y con muchas personas. La importancia de MM no radica en ser un nuevo medio de comunicación, tampoco en lo que dice, lo que lees o lo que ves. Su valor va mucho más allá y sólo es posible entenderlo si lo sientes desde la piel, dejándote afectar de/por él; sintiéndolo también tuyo.
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